El Aviaducto

martes, junio 28, 2005

The Right Nation



The Right Nation: conservative power in America es el título de un libro estupendo escrito por dos periodistas británicos (John Micklethwait y Adrian Wooldridge), en el que los autores explican las que en su opinión son las razones por las que EEUU es un país cada vez más conservador y, en sus propias palabras, "menos Europeo." Le eché un vistazo ayer en la librería mientras me tomaba un café, y aunque me quedé con ganas de comprarlo, tomé muchas notas para poder escribir este post. La tesis de los autores es que el conservadurismo de factura estadounidense explica el excepcionalismo de los Estados Unidos, o por qué "America is different." Los autores trazan la geneaología ideológica del conservadurismo made in USA, y argumentan que el nuevo conservadurismo se basa en una perversión de los seis principios del conservadurismo tradicional definidos por Edmund Burke, a saber: (a) la sospecha permanente del poder del Estado; (b) preferencia de la libertad por encima de la igualdad; (c) patriotismo; (d) creencia en las instituciones y las jerarquías establecidas; (e) escepticismo respecto a la idea del Progreso; y (f) elitismo. En el conservadurismo tradicional, esto es, el conservadurismo del Partido Republicano antes de la década de los setenta, los valores dominantes eran los tres últimos: la jerarquización exacerbada, el pesimismo político, y un elitismo que explica por qué el Partido Republicano era un partido de ricachones del Norte. En el conservadurismo moderno, por contra, los tres primeros factores (y muy especialmente los números b y c) adquieren un protagonismo exagerado, mientras que los tres últimos se han diluido y han sido sustituidos por una nueva ideología que tiene en su centro exagerados niveles de optimismo y esperanza en la misión conservadora ("Iraq va bien") y de populismo (representado este último punto por la tendencia de Bush Jr. a esconder su pasado familiar de ricachones presbiterianos del norte y presentarse en su lugar como un cowboy texano baptista renacido, "just a regular guy.")

Los autores aurgmentan que el nuevo conservadurismo no es simplemente un partido: es un movimiento que surge de la unión de tres tendencias conservadoras que compiten entre sí: (1) una especie de laissez-faire individualista, que agrupa a gentes que defienden reducciones de impuestos y el derecho a llevar armas; (2) los moralistas cristianos (Focus on the Family, Pat Robertson, Billy Graham, etc.); y (3) el nacionalismo militarizado. La clave, dicen los autores, no es que el movimiento conservador represente a la América real (si contamos el voto popular, en el 2000 Bush perdió por 500.000 votos). La clave, por contra, es que el movimiento conservador está mucho mejor organizado que el desordenado progresismo en el contexto de la participación no electoralista. Además de contar con numerosas fundaciones, grupos de presión, etc. etc., el movimiento conservador hace un uso mucho más estratégico de las aprtes esenciales de la vida del estadounidense medio, desde la Iglesia hasta dónde llevar a los niños a la guardería.

El auge del conservadurismo, pues, puede explicarse en base a cuatro factores según los autores:

1. La Constitución, que los autores interpretan como un texto conservador en base a su análisis conservador de la naturaleza humana.

2. La geografía, donde el espíritu de frontera y la abundancia de tierras han determinado una forma específica de lidiar con la diferencia, por la cual si a un grupo de personas no les gusta su comunidad, simplemente cogen las maletas y se van a otra parte: Mormones en Utah, o gays en San Francisco...

3. La idea de la reinvención, que refuerza el sentido del excepcionalismo estadounidense.

4. El moralismo, que hace que los estadounidenses vean el mundo en términos de virtud individual más que en términos de las cuestiones sociales y de clase que precoupan a los europeos.

Además del éxito conservador, los autores hablan del fracaso del progresismo, debido esencialmente a la fragmentación de la causa progresista-liberal en dos sectores: (a) los grupos de presión que luchan por una sola causa (el aborto, la lucha contra la pena de muerte, etc. etc.) y que por lo tnato se han fragmentado sin una agenda común; y (b) el movimiento de protesta (anti-Bush, contra la guerra). El problema, dicen los autores, es que la izquierda y los progresistas de este país carecen de una fiolosofía de gobierno que vaya más allá de los intereses concretos y específicos de cada uno de los grupos que se autodenominan de izquierdas. Para los autores, la cuestión no es si EEUU será más o menos republicana (aunque las ilustraciones de mapas que atestiguan el crecimiento del PR en los Estados del Oeste y del Sur son impresionantes). La cuestión es, más bien, si el país se está volviendo más o menos conservador, y su conclusión es: "Like it or not, we all have to live with the Right Nation. The question is: how?" Los autores acusan a la izquierda de haber formulado una política de oposición torpe y autodestructiva en términos electorales. "Detrás de la furia de la América liberal," escriben, "se esconde el miedo." Michael Moore podrá vender muchos libros en Europa, y los europeos pensaban que los cuatro años de Bush no fueron sino una pesadilla transitoria. Pero lo que se negaron a comprender es que el conservadurismo "is here to stay." Añaden además una sección muy interesante sobre la comunidad latina, a quien tradicionalmente se ha considerado aliados de los demócratas, y argumentan que el crecimiento de población latina únicamente beneficiará al Partido Republicano: son el grupo con mayor participación masculina en el mercado de trabajo (es decir, son el grupo donde más hombres que mujeres trabajan fuera de casa); son también el grupo con menor incidencia de membresía en sindicatos y organizaciones similares; son el grupo con una ética "de familia" más arraigada; y además, tienden a establecer sus propios negocios y a comprar su propia casa muy pronto, dos factores que los autores denominan "incubadores del republicanismo.") Así, si los afroamericanos, aún siendo moralmente conservadores, siguen votando en masa al Partido Demócrata, no ocurre lo mismo con los latinos, cuya ascendencia dentro de las filas de la clase media se está empezando a traducir en un giro hacia posturas políticas y actitudes electorales muy conservadoras.

Personalmente, me habría gustado ver una reflexión más profunda sobre la importancia de la religión en el país (a lo mejor la hay y me la perdí porque todo esto lo copieteé en una hora), y tampoco me queda claro qué opción nos queda a los que no queremos un país así. Si la tesis de los autores es que este país es inevitablemente conservador, ahora mismo tendría que darles la razón. También les doy la razón en su análisis del fracaso progresista, pero me sabe a poco su teoría de que el federalismo podría convertirse en el gran aliado del progresismo. Con un gobierno que cada vez se inmiscuye más en todo (contradiciendo además uno de los grandes principios del conservadurismo tradicional), ¿cómo se supone que podemos formar comunidades de nuestra elección? San Francisco es, por desgracia, una excepción, y cualquier medida legal puede ser declarada ilegal en tribunales estatales y/o federales controlados por el establishment conservador. Después de leer el libro, me queda un sentimiento de amargura (porque sé que definitivamente nos tenemos que marchar, quizás para no volver) y de "ya te lo decía yo," porque refleja punto por punto el análisis que de esta situación hacemos día sí y día también mi tórtola y yo. Y es que, como dice mi tórtola, "this country is goin downhill," y no hay quien lo pare....

3 Comments:

  • ATENCIÓN: REFLEXIONES SIMPLISTAS
    (Úsense con precaución)

    ¿Qué decir...? Pues que es universal el hecho de que el conservadurismo suele tener un funcionamiento más coherente (ojo, en la acepción que se da al usar el adjetivo con un material) que el progresismo...

    ¿Quizá porque por su propia definición reduce su abanico ideológico...?
    ¿Será la "progresía" mucho más proclive a integrar corrientes mucho más diversas... y por tanto más sensibles a "quedarse en casa" porque no está de acuerdo con tal o cual matiz del programa electoral o de la base ideológica de esta o aquella opción...?

    ¿La clave de nuestra fragilidad (creciente) como opción es que los progres trasnochados "nos la cogemos con papel de fumar"...?

    Saludos

    P.D. Ave... no provoques porque te puedes encontrar comentarios tan simplones y superficiales (además de frívolos y voluptuosos como yo mismo) como este que te he dejado aquí...

    By Anonymous Doghouse Reilly, at 1:24 a. m.  

  • Doughouse: pues eso precisamente creo yo. ¿Será que en el pluralismo y la heterogeneidad está el talón de Aquiles del progresismo? En este sentido, el conservadurismo da mucha más... no sé, ¿seguridad?
    p.s. gracias por comentar :-)

    By Blogger El Ave, at 1:48 p. m.  

  • Iba a comentar pero necesito reflexionar sobre la expresion:

    ¿Será que en el pluralismo y la heterogeneidad está el talón de Aquiles del progresismo?

    Coño¡ que significará esto, vamos a ver sujeto, verbo, predicado.

    Si algun dia nos tomamos esos cafeses, tendrás que darme unos apuntes o unas lecturas recomendadas para poder seguir tu conversación, no?

    By Anonymous bea, at 7:21 p. m.  

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