El Aviaducto

viernes, julio 08, 2005

Estampas de la barbarie

Estampa primera: ¿quién recuerda Chatila?

Conocí a M. y S., dos refugiados palestinos de Sabra y Chatila, en septiembre de 2001. Llegaron a España desde el Líbano en una gira que tenía por objeto promocionar la causa iniciada en Bélgica contra Ariel Sharon; un juicio que fue finalmente desestimado por el Supremo belga, en el que se intentó que los tribunales de ese país juzgaran al hoy Primer Ministro israelí como responsable directo de las masacres de Sabra y Chatila ocurridas en 1982. Entonces, más de 2.000 civiles, en su mayoría mujeres, niños y ancianos, fueron masacrados por las falanges de extrema derecha libanesa mientras el Ejército israelí, bajo la supervisión de Sharon (entonces ministro de defensa) rodeaba los campamentos y no permitía escapar a nadie. Durante tres días y tres noches, el horror – indescriptible, incomprensible, atroz – se hizo dueño de dos ciudades de pesadilla. Robert Fisk, ese magnífico periodista británico cuyas crónicas resultan imprescindibles para comprender la historia del Líbano moderno, fue uno de los primeros periodistas extranjeros en entrar en los campos. En su libro Pity the Nation se suceden las escenas de un periodista horrorizado ante una barbarie que el mundo prefirió ignorar: Israel siguió ocupando el Líbano hasta el año 2000, en el que finalmente se forzó su retirada. A día de hoy, se desconoce el número exacto de muertos; la cifra de muertos y desaparecidos se aproxima a los 4.500. Jean Genet lo cuenta mejor que nadie en sus Cuatro horas en Chatila.

M. es un tipo dulce, recto, palestino de ojos tristes y hablante de un pulcro castellano aprendido durante su estancia en Cuba como estudiante. Contaba a quien quisiera escucharle su historia: la historia de un chaval de 11 años que se salvó de la masacre porque su madre lo vistió de niña “y yo, que entonces tenía cara de niña porque no tenía pelillos en el bigote, me salvé porque cuando los soldados descubrieron que era niño y quisieron arrebatarme de los brazos de mi madre para fusilarme, mi madre les mostró un saquito en el que guardaba todos sus ahorros y se los ofreció al soldado encargado del grupo. Así me salvé yo.” Ocho de sus familiares directos, entre los que se encontraba su padre y miembros de su familia inmediata, corrieron distinta suerte, al igual que decenas de sus vecinos. “Este,” me decía M. mientras repasábamos algunas de las fotos que sobrevivieron a la masacre, “era mi vecino. Era un señor muy culto, muy amigo de mis padres.” Y me señalaba la foto de un hombre con el cerebro aplastado, la cara echada al suelo, y las piernas (una de ellas ortopédicas) rotas probablemente a golpes. “Estos de aquí,” me dice señalando la foto de varios jóvenes acribillados a balazos contra un paredón en estado de descomposición, “estos también eran chicos de mi barrio.” Y así, mientras se van sucediendo las imágenes del horror ocurrido hacía entonces 19 años, y mientras a mí se me caían las lágrimas, fuimos repasando fotografías mientras M. y S. (una antropóloga brillante y dinámica, también superviviente de la masacre) me iban narrando las memorias de los muertos. Pasé cinco días con ellos: al marcharse, me regalaron un pañuelo palestino que hoy conservo en casa de mis padres. Todas las navidades, desde aquel año de 2001, ese pañuelo palestino preside nuestra mesa familiar, porque quisimos, mis padres y yo, que M. y S., y todas las víctimas de la barbarie, tuvieran un espacio en nuestra memoria.

1996: el Ejército israelí bombardea el refugio de Naciones Unidas en Qana (Líbano). El telediario mostró las primeras imágenes del bombardeo: un hombre sacaba a un bebé de entre los escombros. Me costó reconocer la imagen de un cuerpecito sin cabeza, porque donde debía estar la cabeza sólo había aire ensangrentado. 102 muertos después, la Unión Europea “condenó enérgicamente” el bombardeo israelí e hizo lo mismo de siempre: una palmadita en la espalda, y... a mirar hacia otro lado.

Estampa segunda: remember Sarajevo

Elma y Tarek son bosnios de Sarajevo. Los conocí mientras vivía en Túnez, aprendiendo árabe. Elma es una mujer joven, brillante filóloga y lingüista, que habla un inglés perfecto y un árabe envidiable. Cuando la conocí, tenía el estómago achicado por el brutal invierno del Sarajevo cercado, que le había regalado un menú invernal de macarrones hervidos con salsa de tomate durante seis largos meses de invierno. Su casa había quedado reducida a escombros, salvo una habitación en la que dormía toda la familia y en la que cocinaban sus macarrones hervidos, conseguidos a cambio de permitir a los milicianos que defendían la ciudad que se apostasen en las habitaciones restantes, ya sin paredes, desde donde miraban hacia las montañas donde se apostaban los francotiradores serbo-bosnios. Tarek había pasado tres años en el frente; el gobierno bosnio tuvo que retirarlo porque se estaba volviendo loco, y le habían mandado al exilio tunecino con la esperanza de que se recuperara. Juan Goytisolo cuenta en Cuadernos de Sarajevocómo en una ciudad bosnia los soldados serbo-bosnios arrastraron por la ciudad el cuerpo de un hombre con un gancho de carnicería metido en la boca. Era, simplemente, una estampa más de la barbarie que se sucedía en el patio trasero de la Europa civilizada. Mientras el imam de Bosnia-Herzegovina, Mustafa Ceric, proclamaba un mensaje de fraternidad y paz y Bosnia se hundía en una espiral de violencia genocida, la Unión Europea se reunía con los carniceros de Belgrado en Ginebra, dándoles palmaditas en la espalda. Luego vendrían Ruanda (donde Francia, esa gran humanitaria, competía con EEUU por el control del África central) y Srebrenica, donde 8.000 hombres y jóvenes fueron masacrados en el espacio de pocos días después de que Naciones Unidas abandonara cobardemente la ciudad. Ocho mil. Una vez, sentadas en un banco debajo de los jazmines que abundan en Túnez y que inundan sus veranos de fragancias pacíficas, le pregunté a Elma por qué nadie había detenido la barbarie. Me miró fijamente y me dijo algo que nunca olvidaré: “Si alguien me hubiera dicho antes de empezar la guerra que yo iba a pasar por todo lo que he pasado, habría pensado que esa persona estaba completamente loca. Nunca, ni en mis peores pesadillas, me pude imaginar que mi país se convertiría en lo que es hoy. Todos mis amigos serbios se marcharon de Sarajevo: no sé dónde están, y tampoco me han escrito para contarme qué es de sus vidas.” Elma volvió a Sarajevo a sufrir la indiferencia de la Europa civilizada. Esa Europa que, en palabras de un autor cuyo nombre soy incapaz de recordar, frecuentemente se olvida de “las violencias fundadoras de su modernidad.”

Estampa tercera: Nueva York, Madrid, Londres... y mañana, ¿yo?

Frente a quienes se alegraron de ver caer las Torres Gemelas (porque los hubo), yo fui de esas personas que sintió un enorme vacío corroyéndome por dentro. Ese día, como el 11-M, se me derrumbó esa otra parte de mi yo partido, de mi yo disconforme, de mi yo doliente de eso que llamamos Occidente. A mí, que siempre me había dolido Palestina, o el Israel antisionista y amigo; a mí, que había vivido de cerca demoliciones de hogares bajo la peregrina excuso de la “lucha contra el terrorismo,” como si la capacidad de aterrorizar fuera exclusiva de unos pocos; ese día se me cayó un poco más mi mundo y terminé de perder la fe que retrospectivamente nunca tuve.

Marzo de 2004: la Cadena Ser anuncia que el Ministerio del Interior ha identificado a Serhan “el Tunecino” como el cerebro de la célula que planificó los atentados del 11-M. Miro la página de internet; vuelvo a mirar. Me quedo blanca, y necesito levantarme y tomarme un vaso de agua. Y luego, otro. Yo conocí a Serhan. Pero no, sería injusto decir “yo conocí a Serhan.” Yo conocía muy bien a Serhan. Coincidimos en mi último año en la UAM, mientras él intentaba completar su doctorado en económicas y yo tenía ganas de terminar mi carrera. Lo recuerdo dicharachero, educado, sensible. Hablando siempre de justicias o injusticias, remotas y cercanas, posibles o soñadas. “Nos han quitado la sala de rezo,” se lamentaba un día mientras me contaba que la administración de la universidad había decidido emplazar un despacho en el pequeño espacio que habían concedido provisionalmente a los estudiantes musulmanes de la universidad para que realizaran sus rezos. Pasé muchos días en blanco: la persona sobre la que hablaba la prensa era un personaje oscuro, siniestro, un auténtico hijo de puta. En mi mente competían dos memorias rivales: el Serhan amable y concienciado de 1998; y el Serhan oscuro, justiciero a sangre y fuego, del que me hablaban los periódicos. Cuentan que Mohamed Atta tuvo su “momento revelatorio" tras la masacre de Qana; que fue entonces, en 1996, cuando decidió dar un giro a su vida y convertirse en uno de los jinetes del nuevo Apocalipsis. Dejé de estar en contacto con Serhan en 1998. La prensa dice que se fue apartando de sus círculos habituales, que fue arrimándose a círculos extremistas. Pero yo aún me pregunto en qu'e preciso momento Serhan se decidió a caminar hacia el otro lado de la cordura.

7 de julio de 2005: salvo un cosquilleo en el estómago que me impulsa a escribir todo esto sin pensar demasiado en lo que escribo, no puedo sentir nada más allá de una triste y monótona indiferencia ante una tragedia que me resulta distante. Durante dos años, todos los días he viajado en metro pasando por la estación del Pentágono. El metro se llena de militares que van a su trabajo de oficina, cubículos donde fabrican muertes teledirigidas con mando a distancia. Las paredes de la estación de metro del Pentágono están llenas de carteles publicitarios de empresas de tecnología militar. Abundan las banderas y la celebración exacerbada de una masculinidad disfrzada de barras y estrellas; despliegues publicitarios que confunden armas con penes, en los que la muerte es una comodidad de diseño, con víctimas no-visibles. Más allá está la siguiente estación: Arlington Cemetery, donde descansan los héroes (los otros, los muertos ajenos, son “daños colaterales,” pero los carteles del Pentágono no me hablan de ellos: para eso están los políticos "dolientes" y “arrepentidos” de sus propias miserias).

Y finalmente estoy yo. Un peón más de un sistema del que reniego pero al que sostengo y del que participo; una marioneta amarrada a cuerdas que sólo me permiten bailar al son de los que mandan. Y sé que siempre y en todo lugar pagamos justos por pecadores, en un círculo vicioso de vacío y muerte de la conciencia que comenzó allá por el tiempo de las cavernas y del que no sé cómo escapar, porque mientras esté viva, seguiré siendo, para desgracia mía, humana.

18 Comments:

  • querida...ayyy...ay, querida...venía a deciros cuánto os estoy aprendiendo a querer -me ha llegado la caja, te dejo la foto en mi bloga-...y me encuentro con un artículo publicable...

    ayyyy, ave...

    el problema de la inteligencia es que no te deja dormir.

    pues eso, de nuevo estoy de acuerdo, y que os quiero.

    m

    By Blogger Bellota, at 5:45 a. m.  

  • Por cierto: yo, yo recuerdo Sabra y Chatila. La memoria hay que tenerla siempre a punto.

    Respecto a tu último párrafo, justo ayer intentaba consolarme con Freire, que dice:

    "Encontramos como si estuviéramos experimentando una ruptura de cada uno en sí mismos, en sí misma. Una especie de esquizofrenia profesional, que nos hace mal, que nos hace estallar. En cierto momento no sabemos si somos leales al organismo que nos paga y que nos pide -no a través de un lenguaje oral, sino a través de los gestos, a través de la mirada del director, a través del cuerpo, que habla,- nos pide lealtad al reaccionarismo del organismo. De otro, nos sentimos cobrados por el sueño nuestro. Esto es, yo me digo ¿cómo puedo yo soñando con una realidad menos deshumanizante trabajar para una institución deshumanizante? ¿A quiénes debo yo ser leal? ¿al patrón que me paga o al sueño que me espera?" "Mi sugerencia -no prescripción- es existencial, no vino de la lectura de libros, sino de la lectura de mi propia experiencia política, pedagógica, etc. a lo largo de mi vida: hay que asumir la dualidad. Yo estoy convencido de que no es posible a nadie ir más allá de sí mismo y de la situación en que esta a no ser asumiéndose como tal".

    besitas,

    bellota

    By Blogger Bellota, at 5:50 a. m.  

  • Qué decir, qué pensar, la verdad no lo se.....
    La sinrazón humana, en pequeñas dosis o en grandes, forman un todo.
    Si, yo conocí quien se alegro del once S, se me encogió el alma y sigo en ello, cada vez que hay una muerte inutil ó muchas....
    Creo que has hecho un magnífico recordatorio Ave.
    Patunets para las dos, pero algo que siempre pienso, al leer tu seudónimo y el de tórtola, es que sois dos pajarillos en busca de libertad

    By Anonymous dama, at 7:19 a. m.  

  • He leido el post, tengo la carne de gallina,es raro porque a mi estas cosas ya no me afectan, he dejado de pensar, he dejado de sentir nada mas allá de lo que pueda afctarme muy directamente, es raro, entonces, porque tengo la carne de gallina, sí, será que hace frio, sí, supongo que hace corriente, sí , por eso estoy sintiéndo estos escalofrios en la espalda.

    By Anonymous bea, at 12:06 p. m.  

  • Terrible, una de las mejores y más duras reflexiones que has hecho, nos das 10 vueltas a todos nosotros. Ójala pudiera decirte algo para hacerte sentir mejor.

    By Anonymous Nemo, at 12:50 p. m.  

  • Yo no puedo decir que me he alegrado cuando cayeron las torres gemelas , peso si reconozco el sentimiento “por fin lo sienten en carne propia”. Desde la guerra civil, los norteamericanos no experimentan una guerra en su suelo, pero desde entonces, se han encargado de acloparse o en su defecto ocasionar cuanta guerra le convenía a sus propios intereses.

    La riqueza americana tiene sus cimientos en el sufrimiento de millones. Y cuando este sufrimiento viene a clamar venganza “el mundo civilizado” pega el grito al cielo. Lo que en el mundo sobra es hipocresía. Durante años invadieron paises, esclavizaron gente, mataron culturas. Pero no, ellos representan el “Free World”

    Recomiendo a todos que lean el libro de Samuel Huntington, The clash of civilization. Es un libro controversial, un libro que hace enojar a muchos de alguna u otra manera. Pero lastimosamente es exactamente lo que esta pasando actualmente. Es un libro para leerlo dejando las pasiones a un lado.

    By Anonymous mountain, at 2:53 p. m.  

  • m: gracias, siempre. por estar ahí, y por todo. tremendo párrafo que me pones aquí de freire, aunque sabes que la conciencia no descansa y me pesan los títulos y toda la mierda de la que formo parte.

    dama: la muerte no es lo peor que nos puede pasar. es lo que viene antes (creo). besos para tí también.

    bea: me alegro (en cierto modo) de haberte provocado esas sensaciones.

    nemo: gracias, gracias, gracias.

    mountain: qué decir... aún así, el libro de Huntington es polémico porque es teóricamente simplista e históricamente erróneo, al menos en mi opinión. es lo que pasa cuando los teóricos de la ciencia política juegan a profetas: que les sale medio bien, pero nadie se a cuenta del medio mal... hablaremos, si quieres, del tema. abrazos.

    By Blogger El Ave, at 2:59 p. m.  

  • Ave yo no digo que el tenga la razon o no. De hecho desde un punto de vista filosofico este se queda corto, porque el alma humana es mas complicada. Pero como teoria de masas, y mirando simplemente a grupos humanos luchando por la supervivencia, no es tan loco lo que dice. Y si me encantaria hablar del tema. A ver cuando lanzas un post al respecto. Un abrazo y besos por supuesto (no puedo perder la oportunidad jajaja)

    By Anonymous mountain, at 3:53 p. m.  

  • Tus palabras arrancan lágrimas de mis ojos. No sé si quiero saber qué puedo hacer para mejorar un poquito el mundo. ¿Realmente se puede hacer algo? Si lo único que podemos hacer es llorar, mejor reír y traer un poco de alegría a este puto valle de lágrimas...

    By Blogger Azena, at 4:02 p. m.  

  • Estoy solo en mi habitación, concentrado leyendo un post... una descripción cruel a medio camino enre la realidad y la ficción. Dejo de sentir porque no imagino algo así en esta vida (me queda demasiado por recorrer). No puedo sentir porque no llego... Es bloqueo mental, mi mente borra automáticamente una situación que podía desencadenar una sensación brutalmente negativa. Pero gracias a gente como tú intento entender tantas cosas, intento crecer... Te lo agradezco, ojalá te lo pudiera devolver con la misma moneda. Algún día quisiera dar lecciones de verdad, como la que he recibido. Gracias de todo corazón... por supuesto, te has ganado un lector más en tu colección...

    By Anonymous DoNuTTz, at 5:42 p. m.  

  • Esperé unas horas para leer tu post para hacerlo con calma, ya se sabe que además de tirarnos la pelota como dice dog, nos sacudes muy fuerte, así que ya sabía que no tendría palabras para comentarlo.

    Me indigna mucho que entre los gobernantes que están en el G8 no hay uno que pueda eludir la responsabilidad sobre las muertes de Londres, Madrid y NY, lo mismo que sobre las que has conocido tú tan de primera mano.

    Ellos mismos siguen armando a cientos de grupos en los que antes fueron sus territorios ultramarinos y otros, sobre los cuales ellos mismos fincaron fronteras articiciales. Ellos traen en una mano la ONU, en la otra las armas.

    Es muy triste que la deuda de paises como el mío, la pobreza y las armas hayan sentado su señorío en solo dos o tres generaciones.

    Ante la realidad que cuentas, con las balas, tanques y bombas que la recorren, son solo bromas macabras las "luchas" contra el hambre o el "terrorismo" que fingen los países acreedores de nuestras deudas y vendedores de armas.

    Pero bueno, ya que fe tampoco tengo, al menos no en una entidad superior, si tengo fe en el ser humano, en las humanas como tú. Creo que la compasión y la solidaridad han hecho más por nosotros como especie que cualquier otra cosa y más allá de abrirnos los ojos, tus palabras siempre nos provocan y mucho.

    En fin, siempre es bueno venir acá, !gracias! y gracias por la fotita... no, no te pareces a nadie que yo conozca, lo que ya sé es por qué le caes bien a los pekes (aunque ellos no te gusten a ti).

    SALUDOS.

    By Anonymous Sirena_viuda, at 10:27 p. m.  

  • Mountain, Ave tiene razón, yo también paso de Huntington. Si me lo permites, te recomiendo a Clifford Geertz: ya sea La Interpretación de las Culturas o Los Usos de la Diversidad... es algo menos polémico y famoso, de hecho le tachan de idealista, pero a mi me encanta.

    SALUDOS

    By Anonymous sirena_viuda, at 10:35 p. m.  

  • Hola...

    No hace falta irse tan lejos. Releed (o neo-leed) "Imán" de Ramón J. Sender.

    Un saludo

    P.D. Es lo de siempre... "Jóvenes pobres matan a jóvenes pobres mientran cuentan sus ganancias viejos ricos..."

    By Anonymous Doghouse Reilly, at 2:07 a. m.  

  • REcuerdo cuando era pequeña, al lado de mi casa vivía un Libanés. ME gustaba oirle hablar del Libano de cedros y religiones que convivían en paz, uno de los países más bellos del Mundo y lo hacía de tal manera que me llevaba al Líbano y yo soñaba con ir al Líbano. Recuerdo cuando lo volví a ver no era yo la niña de antes y el era por supuesto un hombre viejo terminamos llorando por ese Líbano que el no volvería a ver y que yo nunca podría conocer...

    Lo peor es esta sensación de estar partida en dos, lo más difícil seguir manteniendo la cordura y no dejarte arrastrar por el odio y deseo de venganza que día a día estimula ese fundamentalismo tenaz que vemos de lado y lado...

    By Anonymous Mercedes, at 5:24 a. m.  

  • Es lamentable pero no se trata de jovenes pobres y no se acabará esto acabando con la pobreza, todos los que iban en los aviones de NY no solo no eran pobres sino más bien adinerados, lo mismo ha pasado en Madrid... Los viejos de la montaña ofrecen el paraiso y en ese cuento caen ricos y pobres por igual. Va mas alla de atacar la pobreza, los discursos rápidos sobre Bush (que se merece cualquier apelativo off course) o declarar a Israel el imperio del Mal... Va mucho más allá

    By Anonymous Mercedes, at 5:30 a. m.  

  • jiji, acabo de copiar y pegar este articulo en un documento de word, me lo llevo y lo vuelvo a leer en casa. Esto es copia privada. ¿legal?
    Cuando vaya a pagarte los derechos de autor, voy a tener que vender el coche para pagarte.
    Un saludito, espero el siguiente post.
    Admites peticiones del lector: Me gustaria saber mas de la vida cotidiana en Tunez (cuando te apetezca).

    By Anonymous bea, at 1:06 p. m.  

  • pues la verdad Ave, no se que decirte, muerte........

    Unas veces es de sopetón, en otra es una muerte anunciada, pero en otras y pienso que es la peor, es una muerte en vida, cual de ellas ecoger, si es que podemos.....yo la incolora, insipida e indolora, ya digo que estoy muy sensible al dolor ultimamente.

    By Anonymous dama, at 4:44 p. m.  

  • Excelente artículo, Ave. Y muy interesantes los comentarios.
    Estos temas son muy complejos. Lo fácil es demonizar a USA, cuando en realidad todo Occidente vive gracias al hambre y la miseria de muchos países. Está claro que Bush y compañía no son angelitos, pero tampoco lo es Europa (vieja o nueva), ni por supuesto nosotros los españoles. Y uno se pregunta ¿qué cabe hacer? No lo sé,no sé hasta qué punto la cosa puede estar en nuestra mano pero al menos tratar de pensar con claridad es un comienzo. Dejar los prejuicios patrios a un lado y tratar de ver la cosa desde arriba, de un modo global y ser muy conscientes de que haber nacido en un sitio o en otro es algo absolutamente azaroso (haber sido afortunado no implica mérito, y lo contrario; parece algo evidente, pero mucha gente actúa como si su nacionalidad le hiciera superior), pero que marca (es cierto que quienes están cubiertos tienen más responsabilidad que quienes no lo están).
    Un abrazo,

    Miss Bean

    By Anonymous Anónimo, at 1:54 p. m.  

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