El Aviaducto

lunes, agosto 29, 2005

Registro Civil (I)

Se abre el telón. Salen El Ave, Tórtola, y la señorina del Registro Civil de cierta ciudad de cuyo nombre no quiero acordarme.

Ave: "¡Hola! Veníamos porque queríamos preguntar los requisitos para casarnos."
Señorina: "Pues mira (saca un papel) me tienes que traer esto, esto, y esto. ¿Estáis empadronadas aquí, verdad?"
Ave: "Bueno, yo sí, pero ella no hace falta que esté empadronada, con que esté una ya vale, ¿no?"
Señorina: "Nononononononooooooo, tenéis que estar empadronadas las dos."
Ave: "Pero....."
Señorina: "Bueno quiero decir, que vosotras estáis empadronadas aquí y luego los novios si están empadronados en otro pueblo pues da lo mismo, pero vamos, que de los dos al menos uno tiene que estar empadronado aquí."

(Larga pausa)

Señorina: "Pero a ver, ¿los novios, dónde están?" (Señorina estira el cuello por encima del Ave en busca de los mozalbetes)
Ave: "No, no.... si es que novios no hay. Que lo que queremos es casarnos LAS DOS, LA UNA CON LA OTRA."
Señorina: (con cara de cortada y un poco rojilla estilo Las Ketchup) "Ahhhhhhhhhhhhhhh, pues entonces naaaaaaaaaada mujer, entonces me traes los papeles y ya, pero vamos, que hasta dentro de tres o cuatro meses nada, ¿eh? Que mira, aquí estoy sin secretaria, sin juez, y sin nada, y claro, me tocan a mí todos los expedientes."
Ave: "Claro, es que ¿seremos las primeras, verdad?"
Señorina: (con sonrisa picaruela, pensando "esto se lo cuento yo a Trini ya mismo, vamos") "Pues sí...."

Así que nada, entrada triunfal en el puebluco....

domingo, agosto 28, 2005

Aterrizaje

Ave, Tórtola, y gatas aterrizaron sanas y salvas el pasado miércoles en el aeropuerto de Bilbao. El anecdotario del viaje da para llenar tres o cuatro cuadernos, pero el cansancio y el acceso esporádico a internet nos han impedido poneros al día. Eso sí: Tórtola ya habla castellano como una moto, y creo que mi tierruca le parece, cuando menos, un lugar curioso....

domingo, agosto 21, 2005

Personas

El post de los soldados todavía colea. Parece que sigue sentando mal que hable con sinceridad. Pues todavía no he acabado. Yo entiendo que haya gente que prefiere creer que la muerte accidental de17 soldados tiene (o ha de tener) un valor simbólico superior a la de, pongamos, las más de sesenta y pico mujeres que murieron asesinadas el año pasado por sus parejas. O que la muerte de los 5.500 obreros que, anualmente, mueren en la Unión Europea en accidentes laborales, ampliamente atribuibles a la desidia de empleadores y de una Administración que hace normas, pero no exige ni vigila adecuadamente su cumplimiento. El Papa Benedicto XVI ha caracterizado a los soldados como "vigilantes de la paz." Yo también entiendo que haya gente que prefiera creer esto. De verdad; es más cómodo. Es más cómodo y más fácil pensar que estos 17 hombres estaban en Afganistán realizando "labores humanitarias," en lugar de estar ejerciendo de mercenarios indirectos de UNOCAL, por poner un ejemplo. De verdad, es más cómodo. Los seres humanos tenemos una capacidad extraordinaria para el autoengaño. Durante más de seis años, mi compañera ha enseñado en centros militares. El 95% de sus alumnos tenía una razón, y sólo una, para apuntarse al Ejército: pagarse una carrera que de otra forma no podrían haber hecho, y ganar dinero. Lo reconocen ellos mismos, no me lo invento yo. En España, el Ejército todavía no ha llegado a las cotas de mercenarismo del Ejército estaodunidense, por ejemplo. En un país donde existe una clase media fuerte que todavía puede pagar carreras a los hijos, todavía hay mucha gente que se hace militar por tradición familiar, o por un sentido determinado del "honor," o por lo que sea. Otros lo hacen por falta de opciones. En cualquier caso, saben que son soldados, no hermanitas de la caridad. Y a un soldado le pagan por matar y morir en "defensa" de lo que vosotros queráis: la patria, la humanidad, la bandera, lo que os de la gana.

Dicen que yo me he reído de los soldados. Sí, muchísimo. Me hace una gracia tremenda la muerte ajena. Como dice Dog, no conviene mezclar churras con merinas (y otras especies). Lo que me molesta es la tremenda hipocresía que siempre rodea a estos asuntos. Dije lo que dije: que a mí estas muertes me han dolido tanto como las muertes del fin de semana en las carreteras de España (una sangría imparable). ¿La sinceridad molesta? ¿Por qué voy a escribir que me siento triste cuando no lo estoy? Cuando ocurrió el 11-S, tenía varios amig@s y familiares en NY. Cuando supe que estaban bien y no les había pasado nada, sentí alivio. Me pasó lo mismo con el 11-M: cuando supe que mis primos habían salido por casualidad en otro tren desde Alcalá esa mañana, sentí alivio. Y comparando los dos eventos, reconozco que el 11-M me tocó mucho más que el 11-S. Qué le vamos a hacer. ¿Seré peor persona por ello? Es muy propio, en estas ocasiones, caer en la impostura de pretender que todas las muertes, en cualquier parte del mundo, nos importan. Pero no es verdad, y no pasa nada por reconocerlo. Para qué nos vamos a engañar: los 17 soldados valen más que los obreros que también se mueren haciendo su trabajo, y si mañana se muere un futbolista famoso, su muerte será más sinceramente llorada y sentida que la de los 17 soldados. Porque los seres humanos somos así.

A mí lo que me molesta es la apropiación de las muertes de 17 personas con fines que van más allá de lo estrictamente propio. Sin ir más lejos: yo no sé si entre los 17 había algún ateo, o algún protestante o musulmán, por poner el caso, pero ahí estaban los 17 féretros, por decreto, en un funeral de Estado católico. He conocido chicos musulmanes que hicieron el servicio militar en España y que cuando llegaba el mes de Ramadán, tras pedir permiso para reducir la carga de ejercicio físico, les ponían a fregar suelos. En el Ejército, lo primero que se aprende es a dejar de ser persona. El arzobispo castrense lo dejó bien claro ayer cuando alabó la "obediencia hasta la muerte" demostrada por los soldados. Para quienes decís que me he pasado, pensad un poquito en lo siguiente: ¿de verdad créeis que a estos 17 hombres se les ha homenajeado como personas? La única razón por las que se decreta luto, por las que se pretende un estado de shock que no es real nada más que para sus familiares y amigos, es porque son representantes de una institución determinada como es el Ejército. A mí, sin conocerles, no me parece que todo el paripé montado signifique que se les ha respetado como personas; más bien, al contrario. Porque si así fuera, dejarían que las familias llorasen su dolor en la intimidad, y no habrían permitido que la muerte se convirtiera en un circo (porque eso sí, ahora hay más talante y hay que hacer las cosas mejor que cuando gobernaban los otros). Bea y acuarelacool escribieron dos posts muy sentidos y dulces sobre estas muertes: ellas, a su manera, se han sentido cercanas a las familias, a los muertos. Es un sentimiento que entiendo y respeto, aunque no necesariamente comparto, llana y sencillamente porque no me sale. Descansen en paz, y que sus familias encuentren el consuelo necesario para seguir adelante. Pero conviene no olvidar que si en vez de soldados hubieran sido solamente personas, probablemente les habríamos pagado con la más absoluta de las indiferencias.

Porque soy "libre de opinar" (o "con dos cojones")

Iba a escribir un post sobre una bonita página de internet de Focus on the Family, la organización de locos fundamentalistas de la pradera de James Dobson que tiene su réplica en el Foro de la Familia que organizó "la manifestación más grande de la democracia" en Ejpaña (Ana Botella dixit). Como podéis comprobar, es una página muy entretenida, donde esencialmente se ofrece un listado de "pistas" para saber si el niño te ha salido o te puede salir maricón: si juega con muñecas, si prefiere la compañía de las niñas, o si por ejemplo sus compañeros tienen la sana costumbre de acosarle llamándole "mariquita" y otras inocentes palabras por el estilo, entonces debes ponerte en contacto inmediatamente con ellos y nada, te resuelven el problema en un pis pás de terapia reparativa e internamiento en un campamento para maricas. No son los únicos. Cuando el PP llamó a Don Aquilino Polainas al Senado, sabían perfectamente lo que iba a decir. Es una estrategia calculada: una de cal, una de arena. "Nos manifestamos por la familia" y "no tenemos nada contra los homosexuales." Como el juez de paz de Albal, que ha dicho que a él no le da la gana casar maricones porque él "es libre de opinar" y nadie puede obligarle a casar a nadie. Que vaya desfachatez eso de que dos maricones de mierda hayan decidido, mire usted por dónde, "complicarle la vida a él." Y que a él, en el fondo, lo de ser juez de paz pues como que le resbala un poquitín y que lo que de verdad le interesa es su negocio y sus vacaciones, y punto. Pues oye, nada. A mí este señor me ha dado una idea estupenda. El año que viene cuando me toque pagar a Hacienda, voy a ver si cuela y no voy a hacer la declaración, porque oigamireusté, a mí no me gustan los impuestos y a ver por qué yo tengo que pagar, ¿no? Vamos, que es la mar de lógico y de sencillo. Aunque ya parece que el Ayuntamiento está estudiando tomar medidas. Lástima, porque a mí esto de que la derecha casposa-asquerosa ejerza de libertaria como que me hace un poquillo de gracia, o eso de que de repente empiecen a hacer uso de conceptos tan progres y democráticos como la "libertad de conciencia," la "libertad de expresión," y tantas otros maravillosos conceptos cuyo uso siempre han negado a l@s que no pensamos como ell@s.

p.s. por cierto, a quienes seguís insistiendo en dejarme comentarios... de verdad, ¿para qué os molestáis? Habiendo como hay diecisietemilquinientos millones de blogs abiertos en la blogosfera, ¿realmente os parece tan grave que yo escriba lo que me da la gana en el mío? Y sobre todo: ¿para qué os molestáis en seguir leyendo? Yo es que hay cosas que no entiendo, de verdad.

jueves, agosto 18, 2005

Estrés

El post de ayer tenía toda la intención de ser el último y definitivo. Desde hace varias semanas, el blog ha venido siendo una fuente de estrés y agotamiento constante; eso, unido a todo lo que supone andar de mudanza trasatlántica, provocó el arranque de ayer y el "a tomar por saco la bicicleta". Reconozco que la única culpable de haber permitido que el blog se haya convertido en Radiopatio Ave he sido yo por haberme implicado en los comentarios. Cosas mías, pero la verdad me parecía de bastante mala educación que la gente dejase comentarios y no responder, al menos por pura cortesía y coño, porque me la mayoría de la gente que escribe comentarios me cae bien, qué le vamos a hacer. Quienes habéis sugerido que si no hubiese querido comunicación habría eliminado la posibilidad de dejar comentarios os equivocáis: cuando mudé de Chueca a Blogger me pensé al opción de cerrar la sección de comentarios, pero me imaginé los correos que me irían llegando: que si eso de no dejar comentar es de engreídos, que entonces para qué escribo, que tralarí tralará, y lo dejé como estaba. No sólo eso: para mí dejar la sección de comentarios abierta ha sido una tendencia natural, porque el blog es mi casa y yo en mi casa siempre doy la bienvenida a quien venga en son de paz. Pero en muchas ocasiones, y en especial estas últimas semanas, me he sentido como si un ladrón hubiera entrado en mi casa y me lo hubiera dejado todo patas arriba. Han ido apareciendo comentarios esporádicos que más que opiniones sobre mi post eran directamente opiniones sobre mi persona; he perdido sueño y tiempo intentando deshacer entuertos que en primer lugar no se habrían creado si quien dejó esos comentarios hubiese actuado con un mínimo de respeto y educación en una casa que, por muy punki que parezca, sigue siendo casa ajena. Y me ha agotado, lo siento. Sé que quienes comentáis regularmente no tenéis la culpa de nada, y aquí sí están pagando justos por pecadores; me gustaba leer vuestros guiños, opiniones, chistes, lo que fuera que en ese momento os saliera de dentro. Y creo que sabéis que vuestros comentarios siempre han sido bienvenidos. Lo peor vino con el post "heterofóbico" de marras, donde sin venir a cuento tengo que defenderme de una payasa que aparentemente es lo suficientemente masoca para leer un blog como este y perder el tiempo discutiendo con su autora aunque le produzca urticaria. Los comentarios de mujer-hetero fueron un acto de vandalismo en casa ajena. Porque yo en mi blog puedo ser ácida, sarcástica, hijadeputa, sincera, o lo que me de la gana ser, porque estoy en mi casa y no tengo que dar explicaciones a nadie. Creo, sinceramente, que últimamente ha habido gente que se ha pasado un poquillo comentando excesivamente sobre mi persona y haciendo juicios de valor un poco excesivos. Como al parecer hay mucho guardián de la corrección política por ahí suelto, y como me conozco y sé que no voy a poder dejar de responder a las puyas personales que han ido apareciendo por aquí, seguiré escribiendo, pero lamentablemente pasaré al modo sin comentarios. Lo siento de verdad por quienes me alegráis el día con vuestras ocurrencias y pensamientos, pero es la única solución intermedia que me permite seguir adelante. Añado que me ha parecido fatal que se mencionen nombres de otr@s bloguer@s y se les acuse (sin venir muy a cuento) de peloteo o cosa similar. Si alguien prefiere confundir la complicidad y el buen rollo con el peloteo, es asunto suyo. Pero tonterías no, por favor, que detrás de la pantalla hay gente de carne y hueso y ya somos tod@s mayorcit@s. Si alguien tiene algo que decirme (bueno o malo), me lo decís personalmente, que ahí está mi correo, y santas pascuas. Por correo electrónico soy mucho más normal, incluso seca y aburrida (estilo señorona con mechas). Por último: gracias a quienes me habéis animado a seguir. Vosotr@s sabéis quiénes sois, y si no os respondo individualmente es porque estoy física y mentalmente agotada, de verdad. Espero que sepáis perdonarme. Pero como siempre, repito: ni esto es El País, ni yo soy Rosa Montero, ni la versión femenina de Arcadi Espada, ni este blog va a cambiar nada de nada, y el mundo seguirá dando vueltas a la misma velocidad escriba yo o no. Espero que si tenéis ganas de seguirme leyendo lo hagáis porque os da la gana y porque por las razones que sea, os apetece. Y nada más.

miércoles, agosto 17, 2005

Tancat

Porque el blog ha dejado de ser mi espacio personal y se ha convertido en otra cosa. Ha sido una aventura inesperada, porque yo siempre había escrito o cosas muy serias que ha leído mucha gente, o cosas muy personales que nadie más que yo leía, pero nunca algo intermedio como este blog. Este blog es una parte muy diminuta de mí, y sé que mucha gente se ha formado una opinión determinada sobre mi persona a partir de algunas de mis opiniones; que si me estoy radicalizando, que si soy ofensiva, que si soy heterofóbica, que si me creo algo... Pues no, no me creo nada ni nadie. No escribo aquí para salvar el mundo, pero esto tampoco es un foro de opinión ni un lugar donde juzgarme. No pretendo caerle ni bien ni mal a nadie. Sólo pretendía tener un lugar donde compartir mis pensamientos sin tener que estar justificándome continuamente.

Así que, prefiero volverme a mi cuevecilla y pasar desapercibida. Muchas gracias por todo el tiempo que habéis empleado en leerme y por haber llegado hasta aquí, y hasta siempre.

"Héroes"

Pues no va a poder ser. El Ministro de Defensa (previsiblemente) no vendrá a mi entierro, tampoco tocarán musiquilla triste ni dirán palabras bonitas en mi nombre. Eso me pasa por ser como soy, privilegiada y una pija del uno. O una pija de mierda, que total, lo mismo da. Sería allá por mediados de los noventa cuando los medios comenzaron a cubrir el despliegue de las tropas del Ejército español desplazadas a Bosnia. Recuerdo que en una revista (no sé si la revista Tiempo o similar) leí la entrevista a varios legionarios que antes de partir decían que estaban muy contentos y que iban a Bosnia "a ver si podían cargarse a algún moro." Meses más tarde, los medios nos bombardearon con imágenes de legionarios repartiendo caramelos y soldaditos españoles reconstruyendo puentes y realizando "labores humanitarias." Qué gran falacia. Una de las grandes mentiras repetidas goebbelsianamiente hasta la saciedad por los mandamases que nos gobernaban entonces y por los que nos gobiernan ahora (sí, me refiero al mismo partido) es que el Ejército es una bonita institución humanitaria compuesta no por soldados, sino por hermanitas de la caridad, que al parecer se dedican a repartir ositos de peluche y caramelos a los niños del mundo mundial. Bueno, menos los soldaditos americanos, que esos sí, esos son malos malísimos y además tontos del culo (no como los nuestros, que está claro que están en el Ejército porque no han tenido otras oportunidades en la vida y a ver, a algo hay que apuntarse). Pues sí: estoy un poco harta de acrobacias mentales de este tipo, y no, no voy a pasar por el aro. No me dan pena: la justa. Exactamente la misma que si hubiesen muerto en un accidente de carretera un fin de semana cualquiera. Quizás un poquito menos, porque ellos iban con el riesgo asumido: sabían que les pagaban por morir o por matar. Con convicción o sin ella, a fin de mes ahí tenían la paga ingresada en el banco, porque las pagas son muy jugosas y eso mola, hasta que claro, te toca hacer aquello para lo que has sido entrenado y entonces ya deja ser todo tan chulo. Será que no tengo conciencia, o que no me da la gana sentirme triste por imposición. Pero Ave, qué sabrás tú que te las han dado todas en bandeja de oro y has tenido dónde elegir. Aunque ahora trabajes tres veces más y cobres tres veces menos que los soldaditos de Afganistán. Y es que las hay que se quejan de vicio.

lunes, agosto 15, 2005

¡A mí que me opere la lesbiana!

Si es que no puede ser. Desde que el lobby bollomaricarojojudeomasónico ha tomado las riendas del poder y acabado con la esencia nacional-católica de esta España nuestra, el mundo marcha del revés. Pero es que además, desde que el mencionado lobby se ha hecho con el control absoluto de los consejos de administración de todas las televisiones de Ejpaña y allende los mares, las lesbianas estamos en todas partes. Sí, sí. Vamos, que he ido yo al E-mule y por sugerencia de varias ciberbolleras (que además de dejarse de hacer mechas en el pelo seguramente han dejado también de depilarse y según se rumorea están sacándose el carnet para conducir camiones), me he bajado unos episodios de esa bonita serie llamada Hospital Central. Y oye, es verdad: es que las lesbianas estamos en todas partes. "Varón, 23 años. Accidente de coche y estropoficio generolósico del astrestio cuatrivernal. Ponle cuatro kilos de cloratita." Y el herido se levanta y dice: "A mí que me opere la lesbiana." Y luego sacan a la lesbiana, que además de ser guapa la jodía (porque la Vico es muy guapa, qué demonios) tiene estilo, y al parecer hasta se arregla las cejas, destruyendo así unos cuantos estereotipos. Ah. Pero no puede quedar ahí la cosa: aparentemente siguiendo las instrucciones del consejo de admnsitración del lobby bollomaricarojojudeomasónico y de su presidente en la sombra, José Luis Rodríguez Zetaperolo, la lesbiana se atreve a mostrar públicamente su afecto hacia otra lesbiana (ya os decía yo que estamos en todas partes). No sólo se besan, se toquetean, se dicen cosas bonitas, se regalan cosas y se prometen amor eterno, no. Encima, tienen la desfachatez de hacer todas estas cosas delante de todo el mundo. Serán desvergonzadas.

Eso sí: las lesbianas tienen instrucciones precisas de la dirección del lobby de mostrarse siempre corteses y educadas con las personas que las rodean, aunque sean heterosexuales. Se rumorea que las audiencias heterosexuales ya andan poniendo el grito en el cielo ante lo que consideran es una "sobreexposición mediática del fenómeno lésbico" en nuestros medios gracias a la emisión de una serie tan promiscua y judeomasónica como Jospital Central con sus dos lesbianas por bandera. Y es que, ¿en qué país se ha visto que los maricas y las bolleras salgan perfectamente integrados en el prime time?

Se lo digo yo: los culpables deben andar escondidos en montañas más cercanas de lo que ustedes se piensan.

Última hora: me comunican que han visto a un comando de bolleras paseándose muy pública y lesbianamente por las calles de cierta ciudad de provincias. Según testigos presenciales, las sospechosas (a quien no se les conocen antecedentes ni amistades heterosexuales) han sido identificadas por los pendientes que cuelgan de su nariz y por su propensión a tocarle el culo a la vecina en visible actitud de exhibicionismo público. Varios testigos afirman, además, haber visto a una de las presuntas lesbianas tocarle el culo a un hombre que se encontraba en la zona, por lo que se sospecha que en el comando puede haber también alguna presunta bisexual. Se ruega a toda persona que tenga datos sobre la aparición de lesbianas en las vía pública, se ponga en contacto con las fuerzas del orden.

Mujer-hetero said...


Las mujeres heteros te agradecemos la preocupacion, pero no te tomes la molestia de mover un dedo por nosotras, que no lo necesitamos.

Pregunta: Quien te crees tu que eres para darte esas infulas de salvadora del mundo y menos aun de las mujeres heteros.

Pues si en algo tienes razon, es que efectivamente hay un mundo de diferencia entre nosotras. Mientras ustedes van por el mundo de renegadas, nosotras vamos por el mundo mucho mas felices.

¿Preocupación? Ninguna. Hace tiempo que dejó de preocuparme vuestro mundo. Vivimos en universos paralelos. Porque mientras la mayoría de nosotras nos implicábamos en vuestras luchas, la mayoría de vosotras nos seguía excluyendo y oprimiendo, negándonos un lugar en la mesa. No tengo ningunas ganas ni intenciones de "salvar" a nadie, mucho menos a gente como tú. Sálvate tú sola, si es que puedes. Respecto a que no lo necesitéis, piensa en lo siguiente: desde Susan B. Anthony hasta Kate Millett pasando por Audre Lorde, ¿cuántas mujeres que amaron a mujeres han sido pioneras en la lucha por los derechos de las mujeres? Mientras nos silenciábais, arrinconábais, mientras os burlábais de nosotras, mientras nos educábais forzosamente en vuestro asqueroso patriarcado de mierda y nos enseñábais a no cuestionarnos el mundo, mientras nosotras nos deprimíamos y pensábamos que a lo mejor estábamos "locas" y vosotras disfrutábais de los privilegios que acompañan a la falocracia que os rodea y que voluntariamente sostenéis, nosotras seguíamos luchando desde el silencio. Por nosotras, y por vosotras. Siento tener que decírtelo, pero sin el trabajo - tan poco reconocido y tan conscientemente enterrado y ocultado - de miles y miles de mujeres que amaron a mujeres, las mujeres heterosexuales seguiríais posiblemente amarradas al fogón de la cocina. Así que sí: tenéis bastante que agradecernos. Si te has dado por aludida, me alegro. Era mi intención.


Aprenda español (I)

Lección 1:

Ave: "¿Te quieres casar conmigo?"
Tórtola (con cara de que se va a derretir): "Sí, para papeles. Jejeje."

La muchacha aprende rápido.

domingo, agosto 14, 2005

Ellas

Revolotean preguntas en la blogosfera sobre si me considero o nos consideramos "feministas." Qué pregunta tan difícil. Porque sí, y porque no. Porque mi parte "mujer" me empuja a serlo, pero mi parte "lesbiana" me grita "quita, quita....." Reconozco que desde hace varios años, me siento cada día más alejada de los presupuestos del feminismo no lésbico. Ni entiendo ni puedo entender a la mayoría de las mujeres heterosexuales que me rodean. Tampoco me siento identificada con ellas. Mis vivencias, la vida del día a día, ha hecho que llegue incluso a alejarme de las mujeres-pilar de mi vida anterior: mi madre, mi tía, todas esas otras a quien yo antes veía como mujeres y ahora veo como cómplices (voluntarias o no) de un orden que me ahoga. Cuanto más consciente soy de mis coordenadas de mujer-que-ama-a-otra-mujer, más alejada me siento de ellas. Entre nosotras se ha ido abriendo un abismo que hace que siempre que mi sexualidad sale a flote, la habitación (o la línea telefónica) se llene de incómodas pausas. No por homofobia ni por intolerancia, o falta de aceptación; no. Es otra cosa: es ese no estar en la misma "onda," ese "mamá, si quieres mantener una relación cómplice con tu pareja, déjate de tonterías y películas de Meg Ryan y convéncete de que sólo podrás tenerlo con una mujer." Pensamiento que nunca cruza mis labios, y que además sé que le ofendería profundamente. No quiero hablar aquí de cuestiones teóricas, de la exclusión e incluso persecución que las lesbianas siempre hemos sufrido dentro del movimiento feminista en general, de nuestra exclusión e invisibilización. Hablo de lo más immediato, de lo más personal: del vacío de no sentirme próxima a la mayoría de mujeres heterosexuales que me rodean, y del vacío de saber que después de tanto rollo y tanta exclusión, de tantos años de indiferencia, de chistes crueles, de décadas en las que ellas no han movido un sólo dedo por nosotras, es a mí a quien no me apetece mover ni un sólo dedo por ellas. Payback time.

Ahora ya podéis lincharme.

sábado, agosto 13, 2005

Protagonismos

¿Soy yo la única a la que molesta el hecho de que, siendo una mujer la máxima responsable y representante del movimiento asociativo LGBT en España, todo el protagonismo mediático se lo esté llevando un hombre?

El juego sucio del PP

El PP juega sucio. A estas alturas de la película, les resultaría poco rentable y desastroso plantear un recurso de anticonstitucionalidad por vía parlamentaria, y lo saben. Así que, haciendo gala de su escaso liberalismo (¿qué oscuro y afortundamente olvidado personaje fue el que dijo que eran un partido "de centro"?), se aprovechan del conservadurismo de un amplio sector de la judicatura para ponerle trabas al matrimonio entre personas del mismo sexo. A la señora jueza de Denia se le añade ahora el juez de Telde (Gran Canaria), quien ya ha presentado recurso de anticonstitucionalidad. Desde el sector duro del PP esperan, naturalmente, que el TC se pronuncie a favor de la discriminación. Dudo mucho que ocurra. Está por ver, en primer lugar, si el Tribunal admitirá a trámite la cuestión planteada por el juez. Y mientras, el reloj sigue corriendo. Todas las semanas se casa alguna pareja de maricas, y ¡oh sorpresa! la Tierra sigue girando alrededor del Sol, el campo magnético de la Tierra sigue sin moverse, y más menos el mundo sigue siendo un lugar tan patético como antes. Lo triste de esta gente es que, cuando se hayan terminado todas las batallas y se convenzan de que el mundo no siempre baila al son que ellos marcan, serán much@s quienes dentro de su propio partido sacarán provecho de la lucha de unos pocos. La derecha carpetovetónica tiene la asombrosa y camaleónica capacidad de olvidarse de sus propios dictados y consignas. Terminaron divorciándose fervorosamente (algunos, con auténtica devoción), y terminarán con maricas casados en las filas su partido. Y si no, al tiempo.

jueves, agosto 11, 2005

¡No me quites mis enanos!

Pues sí. Me lo manda Dog y es que en mi tierra son así. De verdad. Yo además creo que a esta señora la conozco de algo pero no sabría decir... Se lo he enseñado a la Tórtola y ha suspirado. Luego los ojos le han dado la vuelta en las órbitas... y ha dicho: "Ay.........." (¿será que ya se está acostumbrando???)

Taekwondo, aerobic... ¡qué más da!

El otro día llamé a mi padre para que preguntara en los gimnasios de mi ciudad
dónde puedo ir a clases de taekwondo. En el primer sitio donde preguntó
le dijeron, "Aquí no, pero pregunta en el gimnasio X." Así que ni corta ni perezosa,
esta mañana he llamado al Gimnasio X (no sea que lo busquen en Google y me denuncien).
Reproduzco a continuación la esperpéntica conversación:

Ave: "Hola buenas tardes, ¿es el gimnasio X?"
Señor: "¿¿Síiiiiiiiiiiiiiiiiii?"
Ave: "Sí, ¿es el gimnasio X?"
Señor: "Síiiiiiii sí, aquí es."
Ave: "Mire, llamaba para preguntar si dan ustedes
clases de artes marciales."
Señor: "Ah, pues.... sí sí, aquí damos."
Ave: "¿Enseñan taekwondo?"
Señor: "Pues.... mira, ¿eso no, eh? Vamos, que dan dos
clases pero no sé de qué, no sé si aeróbic o algo.
Pero vamos, que ahora en verano nada de nada, ¿eh?
Esoooooooo hasta
setiembre nada."
Ave: "Bueno pues muchas gracias, ¿eh? Ya en
setiembre
me acerco."

Cuelgo el teléfono y veo a mi tórtola descuajeringada de la risa en el suelo,
porque ha medio pillado la conversación y ya con el tono se ha enterado de cómo
funcionan las cosas en mi ciudad, y me dice: "Puescomo en Turquía." Pues sí, eso
digo yo. Vamos, que lo mismo podían poner mi ciudad en medio de Anatolia,
y no se enteraba nadie de la diferencia

miércoles, agosto 10, 2005

Hotel Rwanda


No suelen gustarme las películas made in Hollywood que tratan sobre masacres, genocidios, y otras barbaridades propias del género humano. Quizás porque la naivité del estadounidense medio hace que el producto final sea edulcorado y pasteloso. Ayer vimos Hotel Rwanda, y debo decir que, suspicaces como somos ante todo lo que venga de la maquinaria de jolibú, nos sorprendió bastante. Es una película filmada con gusto, al menos en mi opinión. Además, cuenta una historia real: la historia de Paul Rusesabagina, un encargado de hotel ruandés que salvó a más de 1.000 personas del genocidio en 1994. La versión en DVD contiene imágenes de Ruanda y entrevistas con el verdadero Rusesabagina, que hoy vive en Bélgica con su familia.

La película es testimonio de la capacidad de algunos seres humanos para perpetrar los actos más atroces, y al mismo tiempo de la capacidad de otros seres para mantener la cordura en medio del horror y realizar acciones que desde fuera calificaríamos de heroicas. Paul Rusesabagina es Hutu; su mujer (que también sale en el documental, aunque no es entrevistada) es Tutsi. La película deja entrever, si bien a veces veladamente, el contexto en el que se desarrolló el genoicio ruandés, y pone en evidencia la apatía y el desinterés de la comunidad internacional por detener un desastre que fue en todo momento evitable. El informe sobre el genocidio ruandés elaborado por Human Rights Watch en 1999 deja bien claro que el genocidio pudo haber sido evitado si las potencias implicadas (fundamentalmente Bélgica, Francia, y Estados Unidos, además de Naciones Unidas) hubieran enviado nada más iniciarse las masacres una fuerza de intervención lo suficientemente numerosa como para detener las matanzas en Kigali antes de que se extendieran a otras partes del país. La indiferencia occidental fue fruto de una serie de circunstancias que quedan evidenciadas en la película: el fracaso de la intervención estadounidense en Somalia en 1991, combinado con la falta de intereses económicos directos en el pequeño país centroafricano y una actitud con posos de colonialismo paternalista, hicieron que Ruanda se convirtiera en el lugar perfecto para olvidar. Que la primera responsabilidad la tienen quienes alentaron y perpetraron las masacres está fuera de toda duda: los propios ruandeses, y en especial una clase política y militar absolutamente corrupta, son los primeros responsables de lo ocurrido. Hutus y Tutsis, al igual que otros cientos de grupos étnicos en todo el continente africano, absorbieron y adoptaron casi sin crítica categorías y modos de clasificación creados por el establishment colonial (en este caso, belga) nacido del imperialismo del XIX. Ruanda, Burundi, el Congo, y tantos otros Estados-nación recientemente creados sufren hoy en día las secuelas del retorcido orden colonial que, como hicieron los franceses en Argelia o los belgas en Ruanda, privilegió a un estamento particular de la sociedad colonizada en favor de otros estamentos. La Europa civilizada prefiere olvidarse de que si bien la actual segmentación tribal que tantos dolores de cabeza causa en los países africanos existía ya antes de la llegada de los europeos, lo cierto es que fueron los distintos regímenes coloniales los que institucionalizaron y segmentaron estas sociedades en favor del mantenimiento de diversos intereses geográficos y económicos trazados en los despachos europeos. Hoy , Ruanda es el segundo país del mundo con mayor representación femenina en la política. Es, paradójicamente, una de las consecuencias del genocidio que destrozó el tejido social del país. La otra cara es las terribles secuelas que el genocidio dejó en los supervivientes, fundamentalmente niños y mujeres. La tasa de infección con el virus del HIV es, al parecer, muy elevada entre las supervivientes de las violaciones.

En estos tiempos en los que está tan de moda vilipendiar al imperialismo made in USA (que sí, que es malo y no creo que nadie pueda negarlo) se nos olvida con frecuencia que tanto el genocidio ruandés como la mayoría de las tragedias africanas de nuestro tiempo no habrían sido posibles sin el conocimiento, la complicidad, y la directa intervención (o como en el caso ruandés, falta de intervención) de países europeos que presumen de solidarios, anti-guerra, y tal. Francia y Bélgica, con su horroroso legado colonial y su mission civilisatrice, llevan sobre sus espaldas décadas de horrores en el continente africano. Si alguien tiene curiosidad por saber cuál es el origen de los campos de concentración de la era moderna, no tiene más que leer un libro de historia argelina cuando allá por la década de 1840 los generales franceses establecieron los primeros campos de internamiento para civiles argelinos opuestos a las campañas de conquista en Argelia. Fue Francia (la moderna e ilustrada Francia) quien inventó el terrorismo de Estado. Por mucho que algunos disfruten tanto atribuyendo todos los males del mundo mundial al país de las barras y estrellas (que sí, que también, pero buenos maestros tuvieron). La viñeta que pongo es, por desgracia, representativa de lo que pasa con este tipo de películas. ¿Y para cuándo "Hotel Sudán"? Porque, por desgracia, no aprendemos. Y ya van...

martes, agosto 09, 2005

Mudanza

Estoy harta de mudarme. Tres veces en los últimos tres años. Esta vez, es diferente. Nos estamos desprendiendo de todo lo que no quepa en las cuatro maletas que llevamos. Bueno, menos los libros, claro, que van en cajas a Ejpaña. Hemos vendido todo (sí, la cama también) pero me parece que llevamos siglos haciendo lo mismo. La casa parece una casa de esas de la Florida después de un huracán, y nuestras dos gatas, evidentemente, no se dan por enteradas de que hay movimiento. Ellas a lo suyo, que es dormir y pedir comida cuando les da la gana. Qué cansancio. Hace una semana que no tenemos tele, pero da lo mismo: tampoco podríamos sentarnos a verla porque cuando llega la noche ya estamos hechas un asco. Claro que estos días estamos acelerando los cursillos de español Ave-Tórtola y ya mantenemos conversaciones medio decentes en la lengua del imperio, que diría Nebrija (en la del otro imperio, el actual, nos comunicamos bien). Mi tórtola está aprendiendo español rapidísimamente: en los próximos días empezaremos con el subjuntivo. "¿Y qué es el subjuntivo?" me pregunta mi tórtola. Y yo actúo como un padre al que su hijita de cinco años le pregunta por el significado de la palabra "pene." "Verás, hija... el subjuntivo... este... el subjuntivo es.... ¿tú has visto alguna vez las abejas cuando se acercan a las flores????? ¡¡¡Eso es el subjuntivo!!!" Pero no preocuparse: esta genio de mujer seguro que aprende el subjuntivo más pronto que nadie.

p.s. llevo meses intentando convencer a mi tórtola de que me enseñe a hablar decentemente en turco, pero dice que naranjas de la china. que si quiero aprender una lengua "rara," que aprenda finlandés (o sueco, o noruego: la cosa es, que sea nórdico, para poder emigrar allí). perspicaz que es mi tórtola.

p.s. 2. creo que no he contado la historia de la cama. al final se la vendimos a una coreana/americana que estaba embarazada y cuya madre era igualita (pero igualita) a la madre de Margaret Cho: el mismo acento, todo, calcado. su padre parecía... no sé, muy coreano el señor. vinieron con una furgoneta y el padre me enfiló a mí para bajar el colchón con él (y yo, "señor, ¿tengo cara de servicio de mudanzas?") pero claro, con esos aires tan marciales que se gastaba el hombre, como para decirle que no. mi tórtola intentó congraciarse con ellos diciendo que yo era taekwondoka, pero eso sólo sirvió para que la señora asintiera con su sonrisa coreana y dijera "¡¡¡ooooh!!! taekwondo... then you are very strong" y hala, ave con colchón escaleras abajo. luego hemos tenido ventas no tan espectaculares ni entretenidas, pero al final solamente nos hemos quedado con el sofá.

lunes, agosto 08, 2005

Pateras

Leo el último post de El Ligre sobre la llegada de pateras a nuestras costas. Sí: en principio, da pena. En principio. Porque con el tema de las pateras, es fácil (muy fácil) caer en el sentimentalismo y negarse a ver el otro lado de la cuestión. Voy a quedar como una insensible hijadeputa con este post, pero me da lo mismo, porque hay una serie de estereotipos acerca del tema patera que me repatean bastante y de los que nadie habla por miedo a quedar de racista o de políticamente incorrecto.

Primer punto: aquí no llegan ni los más pobres, ni los más necesitados. Por desgracia, sabemos que las dinámicas migratorias no funcionan así. Los más pobres suelen terminar en barriadas pobres de los centros urbanos marroquíes. Los que tienen más medios, por el contrario, se arreglan el viaje en patera (que no es precisamente barato: hace cuatro años costaba cerca del millón de pesetas, contantes y sonantes). Conozco gente que ha llegado a España en patera, y sé de dónde procedían: no eran niños desharapados de los suburbios de Casa, sino hijos bien de agricultores de clase media venidos a menos que querían probar el sueño europeo. Cuando viví en Túnez, me sorprendió el hecho de que la juventud únicamente soñara con marcharse a Italia. Era una obsesión, alimentada por la llegada de canales de televisión europeos que pintaban un panorama idílico, y por la vuelta en verano de sus familiares, que habían emigrado a Italia y que ahora presumían (falsamente, todo hay que decirlo, de tener una vida mejor). He conocido marroquíes que vivían en condiciones pésimas en Madrid, pero que al llegar el verano cruzaban el Estrecho con un Mercedes de segunda mano recién comprado (por 200 o 300 mil pesetas) para presumir delante de sus familiares y amigos y demostrar que no habían fracasado. Y es esa ocultación del fracaso y de la dureza de la vida inmigrante en Europa la que alimenta, de forma tan dañina, la falsa esperanza de miles de jóvenes que prefieren autoengañarse a ver las cosas como son.

Segundo punto: el complejo de culpa que inunda a eso que llamaré el Occidente civilizado nos hace olvidar que, hoy por hoy, una gran parte de la responsabilidad de lo que ocurre en países como Marruecos es imputable... ¡¡¡oh sorpresa!!! ¡¡¡Al gobierno marroquí!!! Comentaba en el blog de El Ligre que durante años, en la televisión marroquí se censuraban las noticias sobre pateras. De hecho, no se hablaba del tema, punto. Hace unos cuatro años (o tres, no recuerdo) comenzaron a contar cosas sobre las pateras, pero la imagen que daba la televisión marroquí del tema era "qué bonita es Europa. Pepe (o Mohamed), vente pa´lemania." Sinceramente: ¿tengo yo la culpa de que el gobierno marroquí y su estructura burocrática (en la que, según creo, trabajan marroquíes y no españoles) sea uno de los complejos administrativos más corruptos del planeta? ¿Tengo yo la culpa de que el sistema político marroquí excluya a la mayoría de la población? No me siento responsable de la ausencia de democracia en Marruecos, como tampoco me siento responsable de que la forma que muchos marroquíes tienen de protestar contra esa falta de democracia sea virando hacia el fundamentalismo religioso y poniendo bombas en Madrid. Lo siento. No soy tan imbécil. Me fastidia mucho que en el análisis de las llamadas relaciones Norte-Sur los papeles de "buenos" y "malos" estén tan claramente distribuidos. Pues no señor. Yo me niego a comulgar con ruedas de molino y a aceptar la versión oficial del fenómeno patera. Que no he nacido ayer, demonios.

Hasta siempre, S.

S. siempre llegaba a mi clase sudorosa, con un patinete enorme a cuestas decorado con graffittis y pegatinas. Desde el primer día me pareció una chica simpática y creativa, aunque me costaba hacerla participar en las discusiones. Suspendió el primer examen del semestre. Me sorprendí tanto que al final de la clase la llamé aparte y le pregunté si todo iba bien, si tenía algún problema. No sé, me sorprendía que siendo una persona tan despierta me hubiese escrito un examen tan terrible. "Problemas," me dijo. Un poco de estrés, y el sentirse descolgada en la clase. "Soy vergonzosa y no me atrevo a participar en las discusiones." Al día siguiente, tracé un nuevo plan de lecciones y a partir de entonces tuvimos discusiones en grupos y después puesta en común: un método no muy efectivo para enseñar todos los contenidos, pero que sirvió para que S. se integrara en todas las clases. "Si necesitas ayuda con la clase, lo que sea, me lo dices y ya me encargo yo de que llegues al final del semestre cómodamente, ¿vale? Y no te olvides de seguir haciendo las cosas que verdaderamente te gustan, que no todo se compone de clases y apuntes." Esas fueron mis palabras. Al día siguiente, me mandó un correo electrónico en el que me escribía dándome las gracias por haberme tomado el tiempo para "hacerle sentir que no era un simple número más en una clase llena de gente." Al final del semestre, fuimos a cenar en grupo y la recuerdo sentada, muy callada y escuchando atentamente, pero riéndose con los chistes de sus compañer@s. Más tarde, en un correo donde me mandaba sus tareas atrasadas (habíamos llegado al acuerdo de que para subirle la nota podía enviarme sus propias reflexiones sobre las lecturas), me felicitó las fiestas navideñas.

Hoy me he enterado de que S. murió la semana pasada en un accidente de tráfico en la India, donde había ido a enseñar a leer y escribir a niñ@s desfavorecid@s. Tenía 20 años, y toda una vida llena de generosidad por delante. Aunque ya no puedas leerlo: gracias S. por haberme permitido aprenderde tí.

domingo, agosto 07, 2005

L@s niñ@s de Sonagachi


Hacía tiempo que mi tórtola me había dicho que quería ver "Born into brothels," una película premiada con el Óscar el mejor documental y dirigida por Zana Briski y Ross Kauffman. La trama es bastante sencilla: Briski, una fotógrafa radicada en Nueva York, visita Calcuta y se siente simultáneamente atraída y horrorizada ante lo que ve en un barrio habitado principalmente por prostitutas. Briski vuelve al distrito de Sonagachi para rodar un documental sobre la vida de las mujeres dedicadas a la prostitución. Sin embargo, pronto se da cuenta de que su cámara y su presencia incomodan al vecindario, y decide convertir su documental en una especie de testimonio infantil. Briski recluta (no hay otra palabra mejor) a ocho niñ@s, hij@s de prostitutas, y les da cámaras automáticas para que fotografíen el barrio, sus casas, su vida. El hipotético resultado de un proyecto así es casi atrayente. Lamentablemente, "Born into brothels" es uno de los ejercicios documentales más deshonestos e hipócritas que estos ojitos han visto en muchos años. ¿Por qué?

En principio, la película se desarrolla con suavidad: durante dos años, vemos a Briski medio integrarse en la vida del barrio, acogida generosamente por gentes que le ofrecen su hospitalidad a cambio de clases de fotografía para los niñ@s. Todo muy cool y muy humanitario. Las condiciones de vida del barrio afectan tanto a la buena documentalista que esta decide embarcarse en la aparentemente inocua yt beneficiosa tarea de enviar a las criaturas a un colegio. Según la mirada de Briski, es la burocracia india y las tradiciones familiares lo que obstaculizan sus intentos de integrar a l@s niñ@s escolarmente. De l@s och@ niñ@s, solamente una de las niñas permanece en la escuela al final del documental (una escuela, por cierto, de la Fundación SABERA). En general, soy enemiga de este humanitarismo barato, que si bien reconozco es bienintencionado en la mayoría de los casos, también sé que es parte del sistema. El humanitarismo filantrópico ejercido como limpiador de conciencias me resulta, además de incómodo, redomadamente hipócrita.

El problema de Briski y de la película en general es que a la buena señora le sobra la mala conciencia y le faltan tres o cuatro cursos de técnicas de investigación etnográfica (por no hablar de tres o cuatro cursos de historia y antropología postcolonial). Partha Banerjee, quien acompañó a Briski como traductor a lo largo de todo el rodaje, se desmarcó del circo que rodeó a la candidatura a los Óscar y escribió una magnífica carta a la Academia en la que explicitaba, punto por punto, los problemas éticos que la película refleja en la relación de "Occidente/Briski" y "Oriente/niñ@s de Sonagachi." Crítica con la cual tanto mi tórtola como yo coincidimos plenamente.

En primer lugar: ¿es ético entrometerse en la vida de ocho personitas que viven en el infierno, darles clases de fotografía, y después desaparecer para promocionar tu película documental, sin tener en cuenta el tremendo impacto que has tenido en la vida de esas personas? Durante meses, Briski ofreció a las criaturas de Sonagachi (ocho elegidos al azar) una mirada hacia ese otro mundo posible, para después arrebatárselo de golpe. Patherjee dice que ha visitado a l@s niñ@s después de la partida de Briski: sus vidas, dice, son todavía peor que antes. Porque antes del rodaje, es cierto: las criaturas no tenían esperanza. Después del rodaje, saben que nunca podrán alcanzar ese otro lado que saborearon porque no les espera más destino que ser prostituid@s por sus familias. El resultado es obvio: un índice de depresión mucho más elevado entre las criaturas, y en el futuro, me atrevería a aventurar que más de un suicidio, a menos que "mamá Briski" se gaste los cuartos y adopte a los ocho criaturos de un golpe y se los lleve a su piso-estudio lujoso de Manhattan.

Pero los fallos éticos no se quedan ahí: Briski pasa por alto, por ejemplo, cosas tan simples como el hecho de que los niños de Sonagachi no son simplemente hij@s de prostitutas, o de que van por el mismo camino que sus madres y abuelas. Por un lado, no se menciona en ningún momento la prostitución masculina (como si los hombres solamente ocuparan el lugar de opresores y abusadores, pero nunca de oprimidos); por otro, tampoco menciona el más que probable hecho de que de las ocho criaturas, con edades que rondan los 11 años, probablemente hayan sufrido abusos sexuales de todo tipo, incluida la violación. Demasiado "distasteful" para las pulcras audiencias gringas, imagino.

La parte más asquerosa del documental, la más repelente, la que de verdad te revuelve las tripas, no obstante, es la que narra la vuelta de Briski a Nueva York y la organización de una "gala benéfica" para ricos neoyorquinos en la que Briski expone las fotografías de los niños. Ricos hijosdeputa que pagan $5,000 dólares de alquier al mes se pasean ante las imágenes de Sonagachi captadas por las miradas de las criaturas, pero lo mismo se podían estar paseando ante un cuadro de Monet o ante la última payasada del Guggenheim o el Reina Sofía, con esas miradas de "voy a interpretar agudamente este cuadro," de esas que te dan ganas de partirle la cara al interpretador de turno. Los beneficios de la gala, se nos repite miserocordiosamente en el documental, irán a "ayudar a l@s niñ@s de Sonagachi." Este, y no otro, fue el momento en el que fui testigo de un verdadero acto de prostitución: no el de una mujer vendiendo su cuerpo a cambio del suficiente dinero para comer, sino el ejercicio concienciado de la prostitucíon de cuerpos y mentes ajenos, infantiles, indefensos, ante las privilegiadas audiencias neoyorquinas. Qué asco. Sí: hay belleza en la película. Pero la belleza son esos ocho niños y niñas que iluminan con sus presencia y con sus fotografías un documental que puede haber sido bienintencionado, pero termina sonando a rollo paternalista sobrado de mentalidad misionera y muy falto de información y de principios éticos.

Y aquí es donde se localiza el tercer y más importante problema del documental: parece ser que, en la India, los únicos "buenos," los únicos inteligentes, los únicos que ayudan, son los europeos/americanos. Asistimos en el documental a un desfile por escuelas regentadas por instituciones extranjeras (una escuela católica con monjas que ponen cara de asco ante la mención de las madres prostitutas, la escuela de SABERA, otra escuela extranjera). Al parecer, más de dos años de residencia en Sonagachi y Calcutta no fueron suficiente para que Briski (que apenas hace intento de aprender el idioma de la gente con la que pasa tanto tiempo) se enterase de que en el mismísimo barrio en el que filmaba, existe un poderoso movimiento sindical y asociativo iniciado en parte por las propias prostitutas que ha dado como resultado uno de los índices más bajos de infección por HIV (5% frente a un escandaloso 80% en los barrios de Mumbay), el establecimiento de clínicas y diversos programas de salud y educación sexual, bancos de sangre, o instituciones bancarias creadas por y para estas mujeres. De eso, del activismo local, indígena, del activismo que de verdad cuenta, no sabemos nada. Porque en el documental, las prostitutas son aparentes víctimas, pero a una se le queda en la mente la idea de mujeres egoístas que no dejan a sus hijas ir a la escuela porque necesitan prostituirlas para complementar los ingresos de la familia... La película, al final, cuenta que de todas las criaturas que entraron en escuelas, solamente una permaneció. Pero no dice los motivos por los que l@s demás abandonaron. Curiosamente, me fijé en una chiquilla que, según la película, "abandonó la escuela de SABERA por propia voluntad." Joder, pensamos mi tórtola y yo, ¿¿¿¿de verdad una criatura de diez años puede querer abandonar una escuela en la que tiene una mínima oportunidad, donde come de forma regular, y donde está a salvo de golpes y abusos sexuales???? Así que leo la crítica de Banerjee y veo lo que me imaginaba: cuando l@s niñ@s entraron en las escuelas, sus compañer@s no sabían que eran niñ@s de Sonagachi. Pero cuando el documental adquirió fama internacional y la voz se corrió por la India... os podéis imaginar el escarnio al que fueron sometid@s estas criaturas en las escuelas por compañer@s que ahora les conocían como "los hijos de las prostitutas." Qué irresponsabilidad tan grande: mientras tú te forras exhibiendo tu película por los cines de medio mundo, las criaturas que te han dado material, que han hecho posible el documental, se pudren en el horror de verse rechazados cuando se "descubre" su identidad de niñ@s-put@s. Que una niña prefiera la vida en Sonagachi a la vida en un internado regentado por blancos buenos debe ser suficiente testimonio del daño que Briski ha hecho a estos niños. Me quedo, más que con el documental, con la magnífica crítica de Banerjee, y especialmente con lo siguiente: "Philantropy is fake if it´s disconnected from learning and appreciating the political and cultural hisotry of the people it´s professing to save. " Noam Chomsky envió un mensaje a Patherjee en el que le agradecía el haber expuesto la explotación a la que los autores de Born... habían sometido a estas criaturas, todo ello por motivos puramente artísticos (y económicos). Porque el sufrimiento ajeno vende. Y además, te limpia la conciencia.

Después de leer vuestros comentarios, digo: al principio, la película gusta. Está flilmada con más o menos gusto, y gusta porque las verdaderas "estrellas" son ocho criaturas extraordinarias. Pero eso, el hecho de que sea un buen producto cinematográfico (eso es al menos discutible), no elimina ni minimiza ninguno de los elementos mencionados anteriormente, como tampoco elimina el hecho de que tanto el método como los factores externos que rodearon la producción de la película revelan una falta de ética impresionante. Creo que el hecho de que todas las personas de Calcutta vinculadas con la película, incluidas las prostitutas, se desvinculasen del proyecto y hayan denunciado lo que consideran es explotación debe hacernos reflexionar. Precisamente ahora, me encuentro en el proceso de preparar todos los papeles para un proyecto de investigación etnográfica que me llevará a varios archivos y en el que tendré que entrevistar a decenas de personas. Pues bien: no basta con decir "qué maja soy, este es mi proyecto," no. Tengo que ponerme las pilas, hacer un curso básico de investigación con sujetos humanos en las ciencias sociales, y tener mi proyecto aprobado por un comité de ética. Briski se saltó absolutamente todas las reglas de la investigación etnográfica (que eso se supone que es un documental, un ejemplo de investigación etnográfica entre otras cosas), y no sólo abusó de la confianza de las familias que la acogieron, utilizando cámaras ocultas para grabar imágenes que no le habían invitado a grabar, sino que además ignoró (muy a lo Michael Moore) aquellos aspectos de la realidad que contradecían su visión de Sonagachi: en la película de Briski, las putas solamente son putas. Es decir: son incapaces de organizarse, de responder, de hacer nada por sí mismas. ¿Dice que quiere transmitir la visión del mundo que tienen "ellas"? Bonita forma de hacerlo cuando para empezar eliminas la voz de las mujeres y muestras solamente aquellos aspectos de su vida que confirman tus estereotipos de blanca misionera. Briski podía haber hecho el documental que tenía en mente sobre las mujeres prostitutas, pero eso hubiera requerido un gran esfuerzo de empatía, una seria consideración de su papel como etnógrafa-documentalista, y desde luego habría requerido dejar el papel protagonista de la película a mujeres que se están organizando y consiguiendo grandísimos logros que Briski y otros benefactores misioneros prefieren ignorar. Es más: uno de los aspectos más interesantes de la etnografía actual es que, por fin, la etnografía se ha separado de sus orígenes coloniales. La etnógrafa ya no es una Margaret Mead que va a estudiar culturas "exóticas" y tiene la esperanza de ser una mera "observadora:" ahora sabemos que tal cosa es imposible, que nuestra presencia tiene un efecto sobre las poblaciones con las que interactuamos. Much@s etnógraf@s están planteando nuevos métodos de investigación en l@s que las comunidades en las que se lleva a cabo la investigación no sólo participan de ella, sino que además le dan forma y colaboran activamente como autores, no simplemente como sujetos o cobayas. Es más: cuando finaliza el proyecto, la etnógrafa o etnógrafo tienen la responsabilidad de compartir con la comunidad con la que se ha trabajado sus materiales, y de dejar una copia de su trabajo para beneficio de la comunidad. Lejos quedan esos tiempos en los que era aceptable ir de blanco guay, explotar a las comunidades y su generosidad, y luego forrarse en las universidades del norte a su costa sin que las comunidades se beneficien para nada de la investigación.

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También aquí


Esto es lo que dice la Asociacion Norteamericana de Antropología (AAA) sobre consideraciones éticas en la investigación etnográfica y antropológica. Briski, que no es antropóloga pero que seguramente tuvo que tomar alguna clase de metodología para ser documentarista, se ha saltado absolutamente todas las reglas habidas y por haber.

Banerjee hace 10 preguntas que ni Briski ni nadie relacionado con la película ha sido capaz de responder a fecha de hoy:

LINGERING QUESTIONS ON BORN INTO BROTHELS

PARTHA BANNERJEE

Now that Born Into Brothels got the Hollywood Oscars, the questions that still linger about the documentary are:

(1) Did the producers and directors ever get permission from the sex workers to show their kids and lives to the world (including Calcutta and India) and aren’t their identities now widely exposed because of the new fame and glory and global distribution of news (for example, see big papers Anandabazar and Telegraph, Calcutta, March 1, where they’ve published names and schools of these kids);

(2) Why did the filmmakers show only the nasty side of the sex worker parents’ lives (portraying them as stupid and cruel) and not the positive side esp. how they’ve been *intelligently*raising their children round-the-clock and protecting them from any harm (you have to see these kids to believe how innocent they still are);

(3) Will the filmmakers ever show the entire film to the children and their parents and how the sex worker parents have been portrayed (not parts of the film, but the entire film should be shown to the featured sex worker parents and their children - it’s only fair);

(4) Why did they completely bypass the fact that the local activists have turned that area into a safe refuge for sex workers and that their efforts have brought down the AIDS rate and poverty to a remarkably low level, among other achievements (these activists are very unhappy that their hard work is completely ignored by the filmmakers);

(5) What is the directors’ relationship with the local activists like, and if it’s not good, why so (did they ever try to build a relationship with them or did they always ignore/bypass them);

(6) How much money exactly they’ve raised through the film and calendar, etc. (the directors claim “hundreds of thousands of dollars,” see Ross Kauffman’s interview in Washington Post) and how much of it went to the kids and how much to their parents, if anything to the parents (and isn’t it humane to get the parents out of the misery too without breaking up the families);

(7) Why do the filmmakers emphasize so much on yanking the children out of their families and putting them into missionary boarding schools (when there are so many other good schools in Calcutta that are much less expensive and the money could’ve been spent to rehabilitate both the children and the parents, plus more);

(8) What are Zana Briski’s views about Calcutta in general (often she told me they were negative) and does she remember that she was given shelter and protection, during her short stays, by those sex workers and activists (the women she stayed with say now they’re not happy that they never got to see the work or the money);

(9) How much time Ross and Zana spent in total in Calcutta over the past few years and what is their Bengali language proficiency (which would be good indicators of their familiarity of that place and its way of life - we know that they were completely dependent on translators and interpreters like myself - and we did much more, on our own, for the project);

(9) Did they ever get permission from Satyajit Ray film authorities in U.S. or India while lifting Ray’s/Ravi Shankar’s music for the film (the answer is “no"); and

(10) How come they’ve shown all the children to be those of sex workers’ when they’re actually not, and isn’t that unethical, and dangerous for the children?

-Partha




jueves, agosto 04, 2005

¿Qué será, será?


La verdad es que tenía todo un post escrito sobre la reciente encuesta según la cual el 60% de "los españoles" (qué gracia me hace esa expresión, "los españoles") estaría de acuerdo en negociar con ETA siempre que los terroristas abandonen las armas. Luego hablaba de lo úlitmo que cuenta la Cadena Ser sobre la Asociación 11-M, que ha recurrido el auto del juez del Olmo que les prohíbe presentarse de forma separada en la causa que tienen abierta, la preocupación que los Pastayunos y Cía (léase AVT) demuestran últimamente ante el hecho de que al parecer Madrid se esté llenando de babuchas, mezquitas, y gentes que desvirtúan con su presencia la esencia nacional católica de nuestro santo país, y de que se pueda comer cuscús en los pueblos de Ejpaña (a buen precio, todo sea dicho), y tal... pero he pensado que mejor no. Que mejor este post es para vosotr@s.

Leo por ejemplo los posts de Bea y me río porque le sigue dando cosa pensar que algún día nos tomaremos un café con ella, mi tórtola y yo... Leo el correo y me encuentro mensajes como los que me mandáis a veces, llenos de cariño y de muchas cosas buenas (y si son de Dog, de ciberpolkas). Ya son varios meses escribiendo y no sé muy bien qué idea tenéis de mí quienes me leéis. Muchas veces creo que sueno a vieja y a resabida, y digo yo si me imaginaréis con gafas pastosas y los ojos revirados de tanto escribir... No sé. Creo que hoy solamente quiero daros las gracias por pasaros por aquí, aunque muchas veces no os gusten los posts y os enfadéis conmigo y esas cosas. No sé qué haré con el blog cuando volvamos a España. Obviamente, ya no tendrá sentido titularlo "Crónica desde el Imperio del Mal," y creo que tendré cero ganas de hablar de las cosas que pasan en este país. No sé qué dirección tomará, pero creo que lo mejor es dejar que las cosas sigan su curso, y.... lo que sea, será, ¿verdad?


lunes, agosto 01, 2005

El tirano ha muerto


El tirano ha muerto, y los precios del petróleo suben. Habrá lágrimas y condolencias: no para las víctimas de su brutal represión, sí para un monarca que fue playboy antes de ser creyente pío, patrocinador de mezquitas y de repartir coranes gratis por todo el mundo (o de financiar el terrorismo intelectual en las madrasas paquisktaníes). El rey ha muerto y Occidente se frota las manos porque su sustituto mantendrá la misma actitud: dadivoso con quien le sea fiel, feroz con quien ose oponerse a la casa real. Una casa real que gobierna un país donde el 51% de la población tiene menos derechos que el resto; donde la introducción de la tecnología ha servido, paradójicamente, para reforzar las estructuras patriarcales (ejemplo: antiguamente, las mujeres recibían clase en la universidad de profesores que se sentaban en el aula; con la introducción de la televisión por circuito cerrado, ahora las clases se imparten por videoconferencia); un país que no sólo no tiene constitución, sino que no ofrece ninguna garantía de respeto a los derechos humanos; donde se ejecuta a inmigrantes ilegales (somalíes, sudaneses, etc. etc.) bajo acusaciones como la "práctica de la brujería" mientras Occidente mira hacia otro lado; donde todos los viernes a la salida del rezo las plazas públicas son escenario de ejecuciones orquestadas para dar carnaza a las masas sedientas. Llorarán, digo, los dirigentes de países que han orquestado y dirigido el asesinato de casi dos millones de civiles iraquíes (víctimas del embargo de NNUU desde 1991 y de la invasión que aún sigue su curso). Llorarán, porque hay tiranos y tiranos.

Hoy recomiendo las siguientes lecturas:

Abdurrahman Munif. Cities of salt.

Trilogía del mejor autor saudí contemporáneo, que narra la transformación del país desde el descubrimiento del petróleo hasta nuestros días. Tan bella y tan polémica que a Munif le retiraron la nacionalidad saudí.

Mamoun Fandy. Saudi Arabia and the politcs of dissent.


El mejor y más serio análisis sobre la génesis y desarrollo de los movimientos de oposición en Arabia Saudí. Imprescindible.

Sadeka Arebi. Women and words in Saudi Arabia: the politics of literary discourse.


El primer libro en lengua inglesa que trata con la seriedad que se merece la literatura saudí escrita por mujeres y estudia su impacto en el actual contexto sociopolítico del país.

Abandonad@s

Pasa todos los veranos. La gente, ¿tiene horchata o sangre en las venas?