El Aviaducto

domingo, agosto 07, 2005

L@s niñ@s de Sonagachi


Hacía tiempo que mi tórtola me había dicho que quería ver "Born into brothels," una película premiada con el Óscar el mejor documental y dirigida por Zana Briski y Ross Kauffman. La trama es bastante sencilla: Briski, una fotógrafa radicada en Nueva York, visita Calcuta y se siente simultáneamente atraída y horrorizada ante lo que ve en un barrio habitado principalmente por prostitutas. Briski vuelve al distrito de Sonagachi para rodar un documental sobre la vida de las mujeres dedicadas a la prostitución. Sin embargo, pronto se da cuenta de que su cámara y su presencia incomodan al vecindario, y decide convertir su documental en una especie de testimonio infantil. Briski recluta (no hay otra palabra mejor) a ocho niñ@s, hij@s de prostitutas, y les da cámaras automáticas para que fotografíen el barrio, sus casas, su vida. El hipotético resultado de un proyecto así es casi atrayente. Lamentablemente, "Born into brothels" es uno de los ejercicios documentales más deshonestos e hipócritas que estos ojitos han visto en muchos años. ¿Por qué?

En principio, la película se desarrolla con suavidad: durante dos años, vemos a Briski medio integrarse en la vida del barrio, acogida generosamente por gentes que le ofrecen su hospitalidad a cambio de clases de fotografía para los niñ@s. Todo muy cool y muy humanitario. Las condiciones de vida del barrio afectan tanto a la buena documentalista que esta decide embarcarse en la aparentemente inocua yt beneficiosa tarea de enviar a las criaturas a un colegio. Según la mirada de Briski, es la burocracia india y las tradiciones familiares lo que obstaculizan sus intentos de integrar a l@s niñ@s escolarmente. De l@s och@ niñ@s, solamente una de las niñas permanece en la escuela al final del documental (una escuela, por cierto, de la Fundación SABERA). En general, soy enemiga de este humanitarismo barato, que si bien reconozco es bienintencionado en la mayoría de los casos, también sé que es parte del sistema. El humanitarismo filantrópico ejercido como limpiador de conciencias me resulta, además de incómodo, redomadamente hipócrita.

El problema de Briski y de la película en general es que a la buena señora le sobra la mala conciencia y le faltan tres o cuatro cursos de técnicas de investigación etnográfica (por no hablar de tres o cuatro cursos de historia y antropología postcolonial). Partha Banerjee, quien acompañó a Briski como traductor a lo largo de todo el rodaje, se desmarcó del circo que rodeó a la candidatura a los Óscar y escribió una magnífica carta a la Academia en la que explicitaba, punto por punto, los problemas éticos que la película refleja en la relación de "Occidente/Briski" y "Oriente/niñ@s de Sonagachi." Crítica con la cual tanto mi tórtola como yo coincidimos plenamente.

En primer lugar: ¿es ético entrometerse en la vida de ocho personitas que viven en el infierno, darles clases de fotografía, y después desaparecer para promocionar tu película documental, sin tener en cuenta el tremendo impacto que has tenido en la vida de esas personas? Durante meses, Briski ofreció a las criaturas de Sonagachi (ocho elegidos al azar) una mirada hacia ese otro mundo posible, para después arrebatárselo de golpe. Patherjee dice que ha visitado a l@s niñ@s después de la partida de Briski: sus vidas, dice, son todavía peor que antes. Porque antes del rodaje, es cierto: las criaturas no tenían esperanza. Después del rodaje, saben que nunca podrán alcanzar ese otro lado que saborearon porque no les espera más destino que ser prostituid@s por sus familias. El resultado es obvio: un índice de depresión mucho más elevado entre las criaturas, y en el futuro, me atrevería a aventurar que más de un suicidio, a menos que "mamá Briski" se gaste los cuartos y adopte a los ocho criaturos de un golpe y se los lleve a su piso-estudio lujoso de Manhattan.

Pero los fallos éticos no se quedan ahí: Briski pasa por alto, por ejemplo, cosas tan simples como el hecho de que los niños de Sonagachi no son simplemente hij@s de prostitutas, o de que van por el mismo camino que sus madres y abuelas. Por un lado, no se menciona en ningún momento la prostitución masculina (como si los hombres solamente ocuparan el lugar de opresores y abusadores, pero nunca de oprimidos); por otro, tampoco menciona el más que probable hecho de que de las ocho criaturas, con edades que rondan los 11 años, probablemente hayan sufrido abusos sexuales de todo tipo, incluida la violación. Demasiado "distasteful" para las pulcras audiencias gringas, imagino.

La parte más asquerosa del documental, la más repelente, la que de verdad te revuelve las tripas, no obstante, es la que narra la vuelta de Briski a Nueva York y la organización de una "gala benéfica" para ricos neoyorquinos en la que Briski expone las fotografías de los niños. Ricos hijosdeputa que pagan $5,000 dólares de alquier al mes se pasean ante las imágenes de Sonagachi captadas por las miradas de las criaturas, pero lo mismo se podían estar paseando ante un cuadro de Monet o ante la última payasada del Guggenheim o el Reina Sofía, con esas miradas de "voy a interpretar agudamente este cuadro," de esas que te dan ganas de partirle la cara al interpretador de turno. Los beneficios de la gala, se nos repite miserocordiosamente en el documental, irán a "ayudar a l@s niñ@s de Sonagachi." Este, y no otro, fue el momento en el que fui testigo de un verdadero acto de prostitución: no el de una mujer vendiendo su cuerpo a cambio del suficiente dinero para comer, sino el ejercicio concienciado de la prostitucíon de cuerpos y mentes ajenos, infantiles, indefensos, ante las privilegiadas audiencias neoyorquinas. Qué asco. Sí: hay belleza en la película. Pero la belleza son esos ocho niños y niñas que iluminan con sus presencia y con sus fotografías un documental que puede haber sido bienintencionado, pero termina sonando a rollo paternalista sobrado de mentalidad misionera y muy falto de información y de principios éticos.

Y aquí es donde se localiza el tercer y más importante problema del documental: parece ser que, en la India, los únicos "buenos," los únicos inteligentes, los únicos que ayudan, son los europeos/americanos. Asistimos en el documental a un desfile por escuelas regentadas por instituciones extranjeras (una escuela católica con monjas que ponen cara de asco ante la mención de las madres prostitutas, la escuela de SABERA, otra escuela extranjera). Al parecer, más de dos años de residencia en Sonagachi y Calcutta no fueron suficiente para que Briski (que apenas hace intento de aprender el idioma de la gente con la que pasa tanto tiempo) se enterase de que en el mismísimo barrio en el que filmaba, existe un poderoso movimiento sindical y asociativo iniciado en parte por las propias prostitutas que ha dado como resultado uno de los índices más bajos de infección por HIV (5% frente a un escandaloso 80% en los barrios de Mumbay), el establecimiento de clínicas y diversos programas de salud y educación sexual, bancos de sangre, o instituciones bancarias creadas por y para estas mujeres. De eso, del activismo local, indígena, del activismo que de verdad cuenta, no sabemos nada. Porque en el documental, las prostitutas son aparentes víctimas, pero a una se le queda en la mente la idea de mujeres egoístas que no dejan a sus hijas ir a la escuela porque necesitan prostituirlas para complementar los ingresos de la familia... La película, al final, cuenta que de todas las criaturas que entraron en escuelas, solamente una permaneció. Pero no dice los motivos por los que l@s demás abandonaron. Curiosamente, me fijé en una chiquilla que, según la película, "abandonó la escuela de SABERA por propia voluntad." Joder, pensamos mi tórtola y yo, ¿¿¿¿de verdad una criatura de diez años puede querer abandonar una escuela en la que tiene una mínima oportunidad, donde come de forma regular, y donde está a salvo de golpes y abusos sexuales???? Así que leo la crítica de Banerjee y veo lo que me imaginaba: cuando l@s niñ@s entraron en las escuelas, sus compañer@s no sabían que eran niñ@s de Sonagachi. Pero cuando el documental adquirió fama internacional y la voz se corrió por la India... os podéis imaginar el escarnio al que fueron sometid@s estas criaturas en las escuelas por compañer@s que ahora les conocían como "los hijos de las prostitutas." Qué irresponsabilidad tan grande: mientras tú te forras exhibiendo tu película por los cines de medio mundo, las criaturas que te han dado material, que han hecho posible el documental, se pudren en el horror de verse rechazados cuando se "descubre" su identidad de niñ@s-put@s. Que una niña prefiera la vida en Sonagachi a la vida en un internado regentado por blancos buenos debe ser suficiente testimonio del daño que Briski ha hecho a estos niños. Me quedo, más que con el documental, con la magnífica crítica de Banerjee, y especialmente con lo siguiente: "Philantropy is fake if it´s disconnected from learning and appreciating the political and cultural hisotry of the people it´s professing to save. " Noam Chomsky envió un mensaje a Patherjee en el que le agradecía el haber expuesto la explotación a la que los autores de Born... habían sometido a estas criaturas, todo ello por motivos puramente artísticos (y económicos). Porque el sufrimiento ajeno vende. Y además, te limpia la conciencia.

Después de leer vuestros comentarios, digo: al principio, la película gusta. Está flilmada con más o menos gusto, y gusta porque las verdaderas "estrellas" son ocho criaturas extraordinarias. Pero eso, el hecho de que sea un buen producto cinematográfico (eso es al menos discutible), no elimina ni minimiza ninguno de los elementos mencionados anteriormente, como tampoco elimina el hecho de que tanto el método como los factores externos que rodearon la producción de la película revelan una falta de ética impresionante. Creo que el hecho de que todas las personas de Calcutta vinculadas con la película, incluidas las prostitutas, se desvinculasen del proyecto y hayan denunciado lo que consideran es explotación debe hacernos reflexionar. Precisamente ahora, me encuentro en el proceso de preparar todos los papeles para un proyecto de investigación etnográfica que me llevará a varios archivos y en el que tendré que entrevistar a decenas de personas. Pues bien: no basta con decir "qué maja soy, este es mi proyecto," no. Tengo que ponerme las pilas, hacer un curso básico de investigación con sujetos humanos en las ciencias sociales, y tener mi proyecto aprobado por un comité de ética. Briski se saltó absolutamente todas las reglas de la investigación etnográfica (que eso se supone que es un documental, un ejemplo de investigación etnográfica entre otras cosas), y no sólo abusó de la confianza de las familias que la acogieron, utilizando cámaras ocultas para grabar imágenes que no le habían invitado a grabar, sino que además ignoró (muy a lo Michael Moore) aquellos aspectos de la realidad que contradecían su visión de Sonagachi: en la película de Briski, las putas solamente son putas. Es decir: son incapaces de organizarse, de responder, de hacer nada por sí mismas. ¿Dice que quiere transmitir la visión del mundo que tienen "ellas"? Bonita forma de hacerlo cuando para empezar eliminas la voz de las mujeres y muestras solamente aquellos aspectos de su vida que confirman tus estereotipos de blanca misionera. Briski podía haber hecho el documental que tenía en mente sobre las mujeres prostitutas, pero eso hubiera requerido un gran esfuerzo de empatía, una seria consideración de su papel como etnógrafa-documentalista, y desde luego habría requerido dejar el papel protagonista de la película a mujeres que se están organizando y consiguiendo grandísimos logros que Briski y otros benefactores misioneros prefieren ignorar. Es más: uno de los aspectos más interesantes de la etnografía actual es que, por fin, la etnografía se ha separado de sus orígenes coloniales. La etnógrafa ya no es una Margaret Mead que va a estudiar culturas "exóticas" y tiene la esperanza de ser una mera "observadora:" ahora sabemos que tal cosa es imposible, que nuestra presencia tiene un efecto sobre las poblaciones con las que interactuamos. Much@s etnógraf@s están planteando nuevos métodos de investigación en l@s que las comunidades en las que se lleva a cabo la investigación no sólo participan de ella, sino que además le dan forma y colaboran activamente como autores, no simplemente como sujetos o cobayas. Es más: cuando finaliza el proyecto, la etnógrafa o etnógrafo tienen la responsabilidad de compartir con la comunidad con la que se ha trabajado sus materiales, y de dejar una copia de su trabajo para beneficio de la comunidad. Lejos quedan esos tiempos en los que era aceptable ir de blanco guay, explotar a las comunidades y su generosidad, y luego forrarse en las universidades del norte a su costa sin que las comunidades se beneficien para nada de la investigación.

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Esto es lo que dice la Asociacion Norteamericana de Antropología (AAA) sobre consideraciones éticas en la investigación etnográfica y antropológica. Briski, que no es antropóloga pero que seguramente tuvo que tomar alguna clase de metodología para ser documentarista, se ha saltado absolutamente todas las reglas habidas y por haber.

Banerjee hace 10 preguntas que ni Briski ni nadie relacionado con la película ha sido capaz de responder a fecha de hoy:

LINGERING QUESTIONS ON BORN INTO BROTHELS

PARTHA BANNERJEE

Now that Born Into Brothels got the Hollywood Oscars, the questions that still linger about the documentary are:

(1) Did the producers and directors ever get permission from the sex workers to show their kids and lives to the world (including Calcutta and India) and aren’t their identities now widely exposed because of the new fame and glory and global distribution of news (for example, see big papers Anandabazar and Telegraph, Calcutta, March 1, where they’ve published names and schools of these kids);

(2) Why did the filmmakers show only the nasty side of the sex worker parents’ lives (portraying them as stupid and cruel) and not the positive side esp. how they’ve been *intelligently*raising their children round-the-clock and protecting them from any harm (you have to see these kids to believe how innocent they still are);

(3) Will the filmmakers ever show the entire film to the children and their parents and how the sex worker parents have been portrayed (not parts of the film, but the entire film should be shown to the featured sex worker parents and their children - it’s only fair);

(4) Why did they completely bypass the fact that the local activists have turned that area into a safe refuge for sex workers and that their efforts have brought down the AIDS rate and poverty to a remarkably low level, among other achievements (these activists are very unhappy that their hard work is completely ignored by the filmmakers);

(5) What is the directors’ relationship with the local activists like, and if it’s not good, why so (did they ever try to build a relationship with them or did they always ignore/bypass them);

(6) How much money exactly they’ve raised through the film and calendar, etc. (the directors claim “hundreds of thousands of dollars,” see Ross Kauffman’s interview in Washington Post) and how much of it went to the kids and how much to their parents, if anything to the parents (and isn’t it humane to get the parents out of the misery too without breaking up the families);

(7) Why do the filmmakers emphasize so much on yanking the children out of their families and putting them into missionary boarding schools (when there are so many other good schools in Calcutta that are much less expensive and the money could’ve been spent to rehabilitate both the children and the parents, plus more);

(8) What are Zana Briski’s views about Calcutta in general (often she told me they were negative) and does she remember that she was given shelter and protection, during her short stays, by those sex workers and activists (the women she stayed with say now they’re not happy that they never got to see the work or the money);

(9) How much time Ross and Zana spent in total in Calcutta over the past few years and what is their Bengali language proficiency (which would be good indicators of their familiarity of that place and its way of life - we know that they were completely dependent on translators and interpreters like myself - and we did much more, on our own, for the project);

(9) Did they ever get permission from Satyajit Ray film authorities in U.S. or India while lifting Ray’s/Ravi Shankar’s music for the film (the answer is “no"); and

(10) How come they’ve shown all the children to be those of sex workers’ when they’re actually not, and isn’t that unethical, and dangerous for the children?

-Partha




15 Comments:

  • NO se no se... En principio no creo que todo documental deba ser rigurosamente antropológico la visión autoral también es válida. Si ha habido una explotación de algún modo hacia estos niños claro que es cuestionable, si el documental es maniqueo que por lo que he leido por ahi lo es y mucho, tambien es cuestionable...

    Detenerse y no hacerlo pensando en las repercusiones que pueda tener en la vida de lso niños una vez el documental se haga publico pues que quieres que te diga, yo trataría de minimizar cualquier impacto, trataría de utilizar el producto para de una u otra manera lograr beneficios para esos niños (las galas de ricos pueden construir escuelas) pero no creo que nada que me detuviera para contar una historia que quiero contar, claro que un documental mio lo verían 4 gatos con lo que sería poco el impacto :-P... A lo mejor tenía razón mi profesor de historia del cine cuando me decía que un cineasta vendía a su madre para hacer la película que tiene en mente... Lo siento... es yo a veces só mú gremialista...

    By Anonymous Mercedes, at 3:53 a. m.  

  • Hola! Me imagino que es siempre un riesgo pretender mostrar "la visión del actor" en un documental o en un texto; sobre todo si éstos son niños y su entorno es todo menos estable, comprensible o "retatable" y si la autora reprodujo un intervencionismo tan vicioso. Da bastante asco el trasfondo.

    Cuando vi un documental Promises me pareció que se había tratado con respeto a los niños y que los realizadores habían expuesto el tema con sensibilidad, pero me quedó la sensación de que el montaje podría haber sido muy convenenciero y que podrían haber sucedido cosas parecidas a lo que cuentas del documental de Sonagachi, pero veo que no se puede hacer un trabajo deshonesto y ocultarlo por mucho tiempo.

    No se si tu lo hayas visto y que opines de él, pero al ver tu post he buscado y encontré (http://www.promisesproject.org/) que Promises ha seguido un rumbo muy distinto.

    SALUDOS

    By Anonymous sirena_viuda, at 7:41 a. m.  

  • Hoy tengo un montón de cosas que comentar y un montón de preguntas que hacer, es el post que más me ha gustado, creo que tocas todos mis temas. Vamos a ver,

    - Tema documental. A mi no me gustan los documentales, creo que deforman más que informan, que son una edición de la realidad. Ninguno que yo haya visto refleja realmente lo que le pasa a la gente de verdad. He visto algun documental sobre cosas que me afectaban directamente y siempre he acabado con esa sensación de que el que lo hacia no tenia ni puñetera idea. Supongo que hay cosas que tienes que respirarlas para saber como son, y en un par de viajes trabajando a todo ritmo , pues es dificil que pilles la esencia de lo que estás contando y es muy fácil caer en el tópico, en contar cosas que todo el mundo espera que cuentes, no añadir nada, sino contar lo mismo una vez más. (lo digo por propia experiencia).

    - Tema ONG y tal: pues, otra cosa en la que no creo. Me gustaría saber si realmente sirven para algo, porque si algun dia te cruzas con alguien que trabaja en una ONG y le preguntas siempre te dirá que las otras ONG ´s no sirven para nada y que la suya es la unica que tiene proyectos interesantes. Tuve una fase ONG en que me interesaba muchisimo, al final siempre acabas viendo las tipicas casas de adobe, y los tipicos pozos, que "habían mejorado increiblemente la vida de la poblcación". Pues vale, me gustaría hablar con "la población" para saber que opinan. Este es otro de esos temas que siempre me ha interesado, pero en el que nunca he podido profundizar, siempre te cuentan lo mismo, casas de adobe y pozos. A partir de ahi no preguntes porque preguntar es un insulto , estás cuestionando su trabajo.

    - Tema niños: pues siempre me he preguntado si estos niños saharauis y rusos a los que tanto bien se les hace cuando vienen en verano. Que tan satisfechos nos hace sentir con nosotros mismos, que tan sonrientes aparecen en las fotos junto a sus padres españoles, ....¿qué piensan cuando vuelven al Sáhara y a Ucrania o Rusia y tienen que pasar todo el año echando de menos cosas que no sabían que existian?. No suponen estos viajes crearles unas expectativas, unas ilusiones e incluso unas necesidades que antes no tenían.

    El tema gala con ricos: me recuerda a las mesas petitorias con las damas de la buena sociedad de esta city mirándote con cara de asco todo el año y pidiendo para "los pobres" esos días del año. "Me dá reparo pedir por la calle pero lo hago por los pobres". como tú dices, ¡¡¡qué asco¡¡¡

    Por no creer no creo ni siquiera en Carlinhos Brown, ya te digo, lo mio es muy fuerte.

    Siento que el comentario haya sido tan largo, pero hoy me has tocado esos temas de los que yo no puedo hablar porque siempre que he opinado parece que creo que este no es el mejor de los mundos posibles, y eso en algunas citys no es "politicamente correcto".

    La niña que nos ha salido rara.

    By Anonymous bea, at 10:41 a. m.  

  • A veces los documentales denuncian, sin proponérselo. Recuerdo que la primera vez que vi un reportaje sobre la Fundación Sabera, pensé: "ese tío (el que se encargaba de su organización) tiene gestos de pederasta". Al poco tiempo se destapó el revuelo sobre el timo de Sabera y bueno, aunque nunca se ha sabido que ocurrió realmente, yo sigo pensando que ese tío no era transparente y que el bienestar de las niñas indias no era su principal objetivo. A veces hay que leer entre líneas... Con el documental sobre Sonagachi supongo que está pasando algo parecido: denunciar, denuncia, aunque no sea exactamente lo que su directora quería denunciar...por paradógico que resulte.

    By Blogger Noah, at 11:01 a. m.  

  • Esto va a ser largo seguro... Ofrezco disculpas de antemano upsss....

    Reportaje... Documental... Se ha tocado un punto, es un punto que me afecta bastante en tanto que he sido productora y guionista de documentales. HAce rato que el reportaje televisivo ocn su urgencia, su efectismo y hasta falta de rigor ha ha tomado ficticiamente la figura del documental y no solo en Tv, está pasando también con documental cinematográfico que cada vez más se llena de lso vicios del reportaje... Es bueno aclarar además documental, que puede ser de cualquier tema, no necesariamente denuncia nada pero suele ser lo que decía Grierson el tratamiento creativo de situaciones e imágenes reales. En España veo pocos documentales y si mucho reportaje. Creo que amén de ser una obra autoral un buen documental no está afectado por la temporalidad y ciertamente puedes llorar, perder el sueño y vomitar (son las 3 cosas que me pasaron a mi al menos) viendo "Noche y Niebla" ahora y te pasará lo mismo dentro de 30 años como ya pasó con más gente hace 30 años... Y aunque dudo que Flaherty no le haya "dirigido" a Nanuk, puede una estar frente a la pantalla viendo a estos "inefables" esquimales y sentir todo aquello que Flaherty quiso que nos conmoviera, sin faltar ostensiblemente a lo que son los requisitos indispensables de todo documental que se precie, rigor en la investigación, apego a la verdad, y distancia en el tratamiento del tema...

    Algo que se ha perdido tremendamente (Michael Moore es un buen ejemplo por mucho que nos guste lo que dice en sus docuficciionreportajes y en unos años veremos que un Flaherty seguirá teniendo relevancia en el cine mientras que de Moore lo dudo). Pero no podemos olvidar que detrás del mismo está el autor y que ese autor es humano y sus puntos de vista están ahí aunque no se quiera... Pero cuando se pierde la objetividad en el documental y se transforma en algo propagandístico o mercantilista se nota y el efecto puede ser de boomerang. Un buen ejemplo es el Triunfo de la voluntad, la imágenes que usa Riefenstahl para exaltar la gloria alemana fueron insistentemente mostradas por los aliados para mostrar al mundo el peligro del NAzismo...

    El tema, insisto, es otra cosa, no me detendría ante consideración alguna si hay un guion que quiero contar. Hacerlo éticamente es el meollo del asunto: Cien niños esperando un tren, cuenta de niños que viven en la patagonia y jamás habían visto tan siquiera la tele, el tema es como esos niños descubren el cine mientras forman parte del equipo de producción del documental. Aportan sin saber nada de cine todo el rico mundo que tienen dentro... Aun cuando muchos de esos niños jamás volvieron a estar en contacto con el cine o salieron de ese pueblo perdido en la patagonia, no creo que ninguno se haya sentido explotado... Creo que la autora de este documental podía haber protegido el rostro de los niños... Podía haber hecho la misma película solo que con ética, lo único que no es cuestionable es que haya hecho la pelicula, aún y cuando la película no signifique una mejora en las condiciones de vida de esos niños... Un documental social si por lo general, busca remover conciencias (Vuelvo a Moore que más bien busca recrearse en su discurso ingenioso), del resto se encargan otros, que para eso están... Esto, por supuesto al menso para mi...


    Joder lo sabia... ha sido largo :-(

    By Anonymous Mercedes, at 2:56 p. m.  

  • Es curioso cuando escribi el comentario no me acordaba de Michael Moore, ya sé que ganó el oscar al mejor documental y a veces lo veo en AXN con eso de Michael Moore Live, me parece que se llama. Pero yo lo de Michael Moore no lo considero documental, no sé qué lo considero pero documental desde luego que no.

    Sobre los documentales, yo en mi linea, me he acordado de un chiste del club de la comedia que repetimos mucho.
    ¿Cómo es posible que las gacelas no se den cuenta de que hay peligro?

    joder¡ estan ahí los de National Geographic, seguro que hay un tigre al acecho.

    pues eso, en el momento en que está la cámara, modifica la realidad que quiere tratar.

    Supongo que documentales habrá buenos y malos.

    By Anonymous bea, at 3:04 p. m.  

  • Perdon que he confundido peliculas... Cien niños esperando un tren no se rueda en la Patagonia sino en "lo HErmida" uan población marginal de Santiago (mi amiga de chile por aqui dando vueltas casi me mata)... Supongo que hoy dia los niños de Lo Hermida si están más familiarizados con el cine en 1988 nunca lo habían visto... Yo la vi en el 89 y bueno... YA la memoria me traiciona...

    By Anonymous Mercedes, at 3:10 p. m.  

  • Es la cosa de pensar que el documental es de animalitos, y la verdad a lo que no llamaría yo documentales (con contádisimas excepciones) es a los reportajes... reportajes... reportajes de National GEographic (que pa empezá se han hecho para TV)... Michael Moore? hombre documentalista si seguimmos el estricto término dado por lso maestros, si que es, ahora... Manipulador también, efectista también... Ojo a mi me gusta pero confieso... que yo tambien he llegado a serlo, lo que me condena a no trascender jajajaja...

    By Anonymous Mercedes, at 3:14 p. m.  

  • "que eso se supone que es un documental, un ejemplo de investigación etnográfica entre otras cosas"... No, no y no... Hay tantos generos en el documental como en el resto del cine y no todo el cine documental tiene que ser necesariamente una investigación etnográfica. La visión cercana y punto de vista personal de un autor también hace un documental (El documental es el documento en si mismo). Yo he tenido que estudiar mucho cine documental y claro que hay una metodología pero no hay sistemas rígidos, somos cineastas no antropólogos ni "etnógrafos documentalistas", que ellos tambien pueden coger una cámara y hacer lo que quieran no necesitan a una cineasta para ello... Es un debate muy largo y siempre estarán ahí los profesionales de otros campos diciendo como debe ser el Cine documental, pero el cine documental siempre será cine al fin y al cabo, una expresión artística y comercial como cualquier otra... Yo estoy segura porque respeto tu opinión y la de dos amigos más que han visto este documental que cuando lo vea me cogeré un cabreo monumental porque si que ha habido falta de ética, total y un maniqueísmo total y utilizar cosas como cámara oculta es justo un recurso del reportaje más barato... Eso es una cosa pero la otra es el derecho de esta tía a hacer la película que quiso hacer porque la libertad creadora está por encima de cualquier otra cosideración y lo que ha hecho por lo menos ha alimentado el debate y a lo mejor anima a otros cineastas con una visión más comprometida y menos prejuiciada a hacer otras películas sobre el mismo tema, o porque no? sobre este documental y sus falacias...

    Lo sientooooo ya lo dije antes só mú gremialista...

    By Anonymous Mercedes, at 10:06 p. m.  

  • Mercedes: por supuesto que tiene derecho a hacer la película como le de la gana. Por eso mismo, insisto: su libertad creadora es muy respetable, pero se expone a críticas como la que expongo. Su documental es un ejercicio de onanismo manipulador, deshonesto, y falto de ética. Ya puede haber hecho la película más acojonante del mundo, que yo la valoraré en su justa medida. Yo no he dicho que ***todos*** los documentales sean manuales de etnografía; pero sí afirmo que el método etnográfico es parte integral en la elaboración de cualquier documental. Lo que más me preocupa es que este documental, publicitado como documental filantrópico, cool, y humanitarista, no sólo no hace nada por reflejar acertadamente los orígenes de los problemas que superficialmente retrata, sino que además ignora el trabajo de cientos de personas que están trabajando por solucionar esos problemas. Es, por lo tanto, un ejercicio deshonesto en su intencionalidad, que se aprovecha del humanitarismo barato para autopromocionarse y forrarse, y al sujeto etnográfico, que le folle un pez. Con perdón.

    By Blogger El Ave, at 10:30 p. m.  

  • A ver si ya me explico de una vez: que a mí lo que me parece deleznable es la contradicción entre la supuesta intención de la autora ("voy a ir a Calcuta a fotografiar mujeres prostituas pero ¡oh sorpresa! puedo rodar un documental sobre los niños del barrio y así que se vean las condiciones terribles en las que viven!), con esa actitud de Teresa de Calcuta a cuestas, y el hecho de que tanto en su metodología durante el rodaje, como en el tratamiento de sus sujetos durante y después del mismo (y de la promoción) se aproveche de los mismos mecanismos de explotación que se supone quería "denunciar" con su película.

    By Blogger El Ave, at 10:35 p. m.  

  • Ave, estoy de acuerdo contigo... Solo que, paradójicamente llegaremos a lo mismo de forma... diametralmente opuesta... Esa es una cineasta documentalista deshonesta,como casi todos lamentablemente...

    By Anonymous Mercedes, at 11:10 p. m.  

  • Estoy un poco decepcionada de los comentarios de este post, yo pensaba que lo importante eran las niñas, la situación en Calcuta, la infuencia de la mentalidad occidental en la oriental, la labor de las ONG y tal y tal....

    y resulta que la importante era la señorita documentalista.

    Pues vale.

    By Anonymous bea, at 7:57 p. m.  

  • "Esa es una cineasta documentalista deshonesta,como casi todos lamentablemente..."

    ¡No digas eso Mercedes! La historia del cine documental tiene muchos nombres de documentalistas MUY honestos con su trabajo, pero lamentablemente sólo nos llegan documentales-showEgos como Michael Moore, una pena.

    By Anonymous rue, at 11:04 a. m.  

  • Lo chisto es que ha pesar de tu critica a lo colonial, tus links estan en ingles... perdon... siendo de un país aún colonial no he aprendido ingles...
    Igual... es buena tu crítica.. y siempre hay criticas a la critica... he ahi uno de los problemas de la Antropología Critica

    By Anonymous Anónimo, at 5:20 a. m.  

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