El Aviaducto

domingo, agosto 21, 2005

Personas

El post de los soldados todavía colea. Parece que sigue sentando mal que hable con sinceridad. Pues todavía no he acabado. Yo entiendo que haya gente que prefiere creer que la muerte accidental de17 soldados tiene (o ha de tener) un valor simbólico superior a la de, pongamos, las más de sesenta y pico mujeres que murieron asesinadas el año pasado por sus parejas. O que la muerte de los 5.500 obreros que, anualmente, mueren en la Unión Europea en accidentes laborales, ampliamente atribuibles a la desidia de empleadores y de una Administración que hace normas, pero no exige ni vigila adecuadamente su cumplimiento. El Papa Benedicto XVI ha caracterizado a los soldados como "vigilantes de la paz." Yo también entiendo que haya gente que prefiera creer esto. De verdad; es más cómodo. Es más cómodo y más fácil pensar que estos 17 hombres estaban en Afganistán realizando "labores humanitarias," en lugar de estar ejerciendo de mercenarios indirectos de UNOCAL, por poner un ejemplo. De verdad, es más cómodo. Los seres humanos tenemos una capacidad extraordinaria para el autoengaño. Durante más de seis años, mi compañera ha enseñado en centros militares. El 95% de sus alumnos tenía una razón, y sólo una, para apuntarse al Ejército: pagarse una carrera que de otra forma no podrían haber hecho, y ganar dinero. Lo reconocen ellos mismos, no me lo invento yo. En España, el Ejército todavía no ha llegado a las cotas de mercenarismo del Ejército estaodunidense, por ejemplo. En un país donde existe una clase media fuerte que todavía puede pagar carreras a los hijos, todavía hay mucha gente que se hace militar por tradición familiar, o por un sentido determinado del "honor," o por lo que sea. Otros lo hacen por falta de opciones. En cualquier caso, saben que son soldados, no hermanitas de la caridad. Y a un soldado le pagan por matar y morir en "defensa" de lo que vosotros queráis: la patria, la humanidad, la bandera, lo que os de la gana.

Dicen que yo me he reído de los soldados. Sí, muchísimo. Me hace una gracia tremenda la muerte ajena. Como dice Dog, no conviene mezclar churras con merinas (y otras especies). Lo que me molesta es la tremenda hipocresía que siempre rodea a estos asuntos. Dije lo que dije: que a mí estas muertes me han dolido tanto como las muertes del fin de semana en las carreteras de España (una sangría imparable). ¿La sinceridad molesta? ¿Por qué voy a escribir que me siento triste cuando no lo estoy? Cuando ocurrió el 11-S, tenía varios amig@s y familiares en NY. Cuando supe que estaban bien y no les había pasado nada, sentí alivio. Me pasó lo mismo con el 11-M: cuando supe que mis primos habían salido por casualidad en otro tren desde Alcalá esa mañana, sentí alivio. Y comparando los dos eventos, reconozco que el 11-M me tocó mucho más que el 11-S. Qué le vamos a hacer. ¿Seré peor persona por ello? Es muy propio, en estas ocasiones, caer en la impostura de pretender que todas las muertes, en cualquier parte del mundo, nos importan. Pero no es verdad, y no pasa nada por reconocerlo. Para qué nos vamos a engañar: los 17 soldados valen más que los obreros que también se mueren haciendo su trabajo, y si mañana se muere un futbolista famoso, su muerte será más sinceramente llorada y sentida que la de los 17 soldados. Porque los seres humanos somos así.

A mí lo que me molesta es la apropiación de las muertes de 17 personas con fines que van más allá de lo estrictamente propio. Sin ir más lejos: yo no sé si entre los 17 había algún ateo, o algún protestante o musulmán, por poner el caso, pero ahí estaban los 17 féretros, por decreto, en un funeral de Estado católico. He conocido chicos musulmanes que hicieron el servicio militar en España y que cuando llegaba el mes de Ramadán, tras pedir permiso para reducir la carga de ejercicio físico, les ponían a fregar suelos. En el Ejército, lo primero que se aprende es a dejar de ser persona. El arzobispo castrense lo dejó bien claro ayer cuando alabó la "obediencia hasta la muerte" demostrada por los soldados. Para quienes decís que me he pasado, pensad un poquito en lo siguiente: ¿de verdad créeis que a estos 17 hombres se les ha homenajeado como personas? La única razón por las que se decreta luto, por las que se pretende un estado de shock que no es real nada más que para sus familiares y amigos, es porque son representantes de una institución determinada como es el Ejército. A mí, sin conocerles, no me parece que todo el paripé montado signifique que se les ha respetado como personas; más bien, al contrario. Porque si así fuera, dejarían que las familias llorasen su dolor en la intimidad, y no habrían permitido que la muerte se convirtiera en un circo (porque eso sí, ahora hay más talante y hay que hacer las cosas mejor que cuando gobernaban los otros). Bea y acuarelacool escribieron dos posts muy sentidos y dulces sobre estas muertes: ellas, a su manera, se han sentido cercanas a las familias, a los muertos. Es un sentimiento que entiendo y respeto, aunque no necesariamente comparto, llana y sencillamente porque no me sale. Descansen en paz, y que sus familias encuentren el consuelo necesario para seguir adelante. Pero conviene no olvidar que si en vez de soldados hubieran sido solamente personas, probablemente les habríamos pagado con la más absoluta de las indiferencias.