El Aviaducto

domingo, septiembre 25, 2005

Quién lo diría

Quién nos iba a decir al Ave y Tórtola que acabaríamos pasando los siguientes 12 meses más unos pocos más viviendo en Segovia, de ahora en adelante conocida como La City. Después de una semana un poco caótica, por fin hemos encontrado nuevo nido y nos trasladaremos el próximo día 1 a empezar (ahora sí) una nueva etapa. Me daré el lujo de trabajar en las preciosas bibliotecas del Archivo General Militar y de la Academia de Artillería, donde ya me han dicho que me pondrán una estufa a los pies en los fríos días del invierno segoviano. Y de ahí, a los archivos madrileños, día sí y día no, dependiendo de cómo andemos... Sé que a Tórtola le asusta un poco la vida en Segovia City - no todos los días tiene una que aprender a vivir en una ciudad llena de monjitas, santos y beatas, ¿verdad?, pero la gente es en verdad muy amable. Creo, creemos, que no estaremos mal. Ya sabéis: quedáis invitad@s.

viernes, septiembre 16, 2005

Otros mundos

Tengo una abuela sorda y tres tíos abuelos sordomudos. Bueno, ahora solamente uno porque dos ya fallecieron. El caso: desde pequeñita, transité por ese otro mundo que era el mundo de mis tíos, cuando me iba a pasar todo el verano, desde junio a casi octubre, al pueblo. Mis tíos nunca fueron a la escuela. Desde niños, aprendieron a trabajar el campo, a cuidar las cabras de su madre para los quesos. Uno de mis ellos es muy sociable y tiene amigos en todas partes, incluso llegó a marcharse al norte a trabajar cortando madera, y cuentan que se enamoró de una muchacha pero que finalmente regresó al pueblo porque la vida se le hacía dura. El otro era un cacho de pan, pero en su soledad de alma pensativa bebía demasiado. Su mejor amigo era su burro, y cuando el burro murió a él se le rompió el corazón a cachitos y se nos fue pocos años después. Mis tíos nunca utilizaron el lenguaje de signos estándar, sino un lenguaje propio, creado por ellos mismos, que cubría todas sus necesidades expresivas. Cuando nos sentábamos a conversar con ellos, sabíamos que estábamos en su terreno, que los desaventajados, los torpes, éramos nosotros. Que si queríamos entender, tendríamos que echarle imaginación al asunto, y que si no entendíamos la culpa no era de ellos (que sabían perfectamente lo que querían decir) sino nuestra, por no saber imaginar las palabras que acompañaban a cada signo. Con los años, como ocurre con todos los lenguajes, aprendí a descifrar la mayoría de las expresiones que utilizaban (un ejemplo: las manos en posición de estar esposadas representaban.... el pueblo de mayor tamaño a unos 15 kms., porque allí estaba la cárcel). Aún cuando mi comprensión fuese incompleta, creo sin embargo que el haber crecido en un entorno en el que con frecuencia las palabras que salían de mi boca no servían para nada me hizo estar atenta al hecho de que muchas veces el mundo no es como lo vemos, sino como lo representamos/imaginamos. Al igual que una persona ciega se mueve en un mundo más táctil y sonoro, mis tíos y yo nos movíamos en un mundo donde resultaba fácil representar objetos visibles, pero donde había que echarle imaginación para representar lo no visible. Desde que soy pequeña, pues, me fascina el lenguaje: las posibilidades de lo dicho y no dicho, de lo que se dice y de lo que no se quiere decir, de lo explícito, de lo camuflado, de esas meteduras de pata inintencionadas que nos delatan muy a pesar nuestro.

Todo este rollo viene, obviamente, por el post anterior y vuestras reacciones al mismo. Obviamente, no soy tan lerda para pensar que Vico utilizó con pleno conocimiento de lo que significa la palabra "tildar." También sé (porque a mí me ha pasado) que los periodistas generalmente hacen lo que les da la gana y adornan sus textos como les place. En realidad, la utilización del término "tildar" es lo de menos. Lo que a mí me parece preocupante es que con actitudes como esta, lo que estamos haciendo es pasar del armario a una falsa sensación de "normalidad" sin haber pasado previamente por la verdadera normalización social. Porque al menos en mi ciudad ser bollera no es normal. Me lo recordó el otro día la amable funcionaria de la Seguridad Social que, a mi respuesta de si Tórtola tendría acceso a la misma, me respondió que ella no sabía cómo funcionarían las cosas con "estos" matrimonios, "porque claro, no sé si serán como los matrimonios normales." Y que, al percatarse de lo que había dicho, enrojeció ligeramente y suspiró aliviada cuando le dije que no pasaba nada, que es "normal" y que de todos modos ya lo arreglaríamos. El problema que delatan las declaraciones de la Vico, como las de su compañera de reparto, es un problema de invisibilización (en su caso, involuntaria y creo que bienintencionada), que es precisamente contra lo que se ha estado luchando durante tanto tiempo. A mí que Patricia Vico diga X o Y me daría igual si no fuera porque para millones de personas se ha convertido, como por arte de magia, en portaestandarte público de lo que significa (o puede significar) ser lesbiana en este país. Su "lesbianismo" es un lesbianismo light, amable, llenos de arrumacos. Todo muy positivo, muy guay. Creo que las únicas personas que no aceptan su relación son los padres de la tal Maca porque claro, debe ser que son del Foro de la Familia (o eso parece). Pues... qué suerte, de verdad. Pero más allá de la caracterización de una forma de vivir esta relación en la ficción, está Patricia Vico como actriz-que-hace-de-lesbiana y que, en el fondo, sin ser lesbiana, nos representa (voluntaria o involuntariamente, por su parte y por la nuestra). Y en este sentido, decir que su relación (y yo también he visto la entrevista de Canal + con la Siñeriz, por cierto bastante lamentable) no es "nada más" que una historia de amor, tiene dos lecturas. La que sugería vosotros, la bienintencionada, la del buen rollito, y la mía, que es personal: que todavía hace falta decir lesbiana en público hasta la saciedad, cien mil millones de veces, hasta que le quitemos a la palabra ese poso, ese aura de vergüenza, de cuasicriminalidad, que parece que envuelve a la palabra cada vez que sale de la boca de alguien. Que no pasa nada porque la gente se sonroje las cincuenta primeras veces que dicen "lesbiana," hasta que la palabra deje de ser lo que es y se convierta en significante de otra realidad. Porque el lenguaje no es inocente, y no querer calificar esa relación de lésbica es, llana y sencillamente, un travestismo revestido de esa vergüenza que todavía nos aprisiona en el ghetto. Porque a mi madre, con una hija a punto de entrar en los anales de la historia de su ciudad como la primera tortillera que se casa en el puebluco, todavía le cuesta pronunciar la palabra "lesbiana" sin sonrojarse, o sin que le de la risita floja.

Yo no sé cómo representarían mis tíos la palabra "lesbiana." Me imagino que representarían una figura femenina con sus manos, señalándose los pechos imaginariamente abultados y una melena melena larga (y en el caso de mi tío, moviendo rápida y exageradamente las pestañas), por partida doble, y luego harían una mueca con sus labios en plan cariñoso. Pero de cualquier forma, sé que esa representación sería más real, más auténtica, y menos avergonzada que la de quienes pensáis que después del 30 de junio de 2005 hemos pasado alegremente del armario a la normalidad simplemente porque ahora haya una pareja de lesbianas en televisión.

miércoles, septiembre 14, 2005

Pues no

Tildar: 3. tr. Señalar a alguien con alguna nota denigrativa.

Pues no, Doña Patricia. Claro que no.

"Vico quita importancia a este matrimonio de ficción porque cree que «la normalidad debe ser que se considere una historia de amor entre dos mujeres y nada más, sin tildarlas de lesbianas o homosexuales. Así es como yo construyo el personaje, como una bonita historia de amor. Y nada más», comenta."

Demasiados años llevamos luchando para que ahora venga usted a decirnos que lo nuestro no es "nada más" que una bonita historia de amor. Es eso, y mucho más: porque es amor, pero también es justicia, libertad, igualdad... Y porque a mí no me importa que me "tilden" de lesbiana, de bollera, de todas esas palabras que paradójicamente a usted le dan de comer y sin embargo le suenan tan feo.

martes, septiembre 13, 2005

Ceuta, Melilla, y las torpezas de ZP

Yo sé que para la gente que me lee que sigue pensando que yo soy una roja-comunista de mielda, este post va a resultar un poco.... sorprendente, voy a poner. Da lo mismo. Las cosas, como son. Ayer El País publicaba un reportaje a dos páginas sobre la situación de la comunidad musulmana en Ceuta y Melilla. Al parecer, el CNI ha elaborado un informe que debería dar mucho que pensar al actual gobierno, y que no sé hasta qué punto se estará tomando en serio en la Moncloa del talante. Vaya por delante que a mí la política exterior de ZP me gusta exactamente lo mismo que la del gobierno Aznar, esto es: nada de nada. Pero lo de Ceuta y Melilla, y más concretamente las concesiones a ese imperio de la corrupción islamofascista que es Marruecos es absolutamente sangrante. Dos son los factores que según el CNI deberían preocuparnos: uno, el creciente aumento de población musulmana en las dos ciudades (que oficialmente son ciudades autónomas y cuyo estatus es el de Plazas de Soberanía, y no "colonias" como defienden Marruecos y los progres trasnochados de Madriz); y dos, el hecho de que la juventud musulmana en Ceuta y Melilla se siente cada vez menos española y se está "marroquinizando." Y ahora, a lo que iba.

Lo triste, lo vergonzoso, lo absolutamente incomprensible, es que desde la como digo progresía trasnochada y gilipollesca del Foro, se sigan defendiendo a ultranza las tesis ahistóricas del nacionalismo marroquí que reclaman Ceuta y Melilla para sí. Si Don Henrique el Navegador levantara la cabeza, además de darse contra la tapa del ataúd, probablemente volvería a morirse del susto. Quienes me acusan de tener poca "memoria" a lo mejor se sorprenden con mi afirmación de que, si hay dos territorios de cuya "españolidad" no sólo no dudo en ningún momento, sino que afirmo con rotundidad, son precisamente Ceuta y Melilla. Que en España se conoce nuestra propia historia poco y mal no debería sorprender a nadie; por eso, no me sorprende que nuestros escolares estén más que influenciados por las ridículas y victimistas aspiraciones soberanistas marroquíes (propagadas tanto por el nacionalista Istiqlal como por las fuerzas socialistas de Marruecos) que por una visión normalizada de lo que ha sido la historia de estas dos plazas de soberanía. ¿Cuántos escolares saben que Ceuta estuvo bajo soberanía portuguesa desde 1415, o que fue con la unión de las coronas de Castilla y Portugal en 1580 cuando Ceuta pasó a estar bajo soberanía castellana con Felipe II? ¿O que, una vez los castellanos habían poblado Ceuta y sobrepasado a la población portuguesa, fueron los propios ceutíes quienes eligieron permanecer bajo soberanía castellana, recibiendo la ciudad el título real de "Siempre noble, leal y fidelísima" a mediados del XVII? ¿Cómo demonios puede defenderse la soberanía marroquí sobre dos ciudades que nunca lo fueron, sin desmontar al mismo tiempo todo el mapa europeo, y dar Segovia a la Italia de Berlusconi o dejar que Polonia vuelva a estar bajo soberanía sueca?

Yo, que aborrezco los nacionalismos de todo tipo, incluído el españolista, creo sin embargo irresponsable que la izquierda española se tome tan a la ligera el destino de nuestros compatriotas ceutíes y melillenses, a quienes no sólo tratamos como ciudadanos de segunda clase, sino con cuyo destino jugamos alegremente atreviéndonos a sugerir, en aras de vaya usté a saber qué tipo de talante y corrección política, que a lo mejor algún día tendrán que vivir bajo soberanía marroquí. Porque el gobierno central tiene la responsabilidad de asegurar el futuro de los ceutíes y melillenses, tanto cristianos como musulmanes o ateos, en tanto que ciudadanos de un Estado democrático y de derecho. Y si eso significa invertir en más escuelas, en más infraestructura, y en más de todo para detener el avance del integrismo islamista, pues que sea así. Pero por favor: que se dejen de tonterías los pseudoprogres que prefieren jugar con los destinos ajenos y justifican la "devolución" de Ceuta y Melilla a Marruecos, y que cojan un libro de historia, por ejemplo cualquiera de estos.

Obviedad

Ya sé que lo que voy a decir es una tontería, pero en fin. Hay gente que ve el Telediario por las noticias; otros, como mi abuela, lo ven por el morbo (a mi abuela le encanta la sección tragedias); y otras que, como Ave y Tórtola desde el pasado domingo por la noche, lo vemos por la Resano. Pues sí. El domingo por la noche (cosa rara, porque yo nunca veo el TD1) me dio por sentarme y ahí salió esta mujer (hasta entonces desconocida para mí), con pelos punki, chaqueta naranja, y un body negro que en Estados Unidos habría provocado una crisis nacional estilo "presentadora-de-televisión-excita-a-las-audiencias-infantiles". Yo solamente le dije a mi madre: "Ah, pues esta es nueva." Y mi madre: "Sí sí, esta es nueva, tú no la conoces." Hasta que llegó mi tórtola y entonces nos pusimos las dos a babear delante del televisor. Dice mi madre que ella solamente ve el telediario una vez a la semana "porque es como los culebrones, que los puedes ver una vez al mes y te enteras de todo" (añado que mi madre no ve culebrones tampoco, pero en fin). Pues no sé: yo creo que Tórtola y yo ya tenemos suscripción al telediario del fin de semana por largo tiempo. Aunque sea el de la Primera.

domingo, septiembre 11, 2005

Dos escenas

Escena I: Ave y Tórtola comienzan a ver Mi vida sin mí de Isabel Coixet, con la madre avícola a la vera. Aparece en pantalla Leonor Watling. Entre bostezos (película pretenciosa y aburrida donde las haya, sin lógica argumental alguna, es de estas películas en las que los protagonistas están ahí aparentemente para soltar profundidades inconexas y demostrar que las limpiadoras de pizarrones también tienen sentimientos y pueden pensar, mireusté):

Ave: "Oh, look! It´s Leonor Watling, remember her?"
Tórtola: "No...."
Ave: "Yes, yes. She was in that movie, Talk to her, and in that other one n which she played the coo-coo daughter of the lesbian mother.... remember? A mi madre le gustan las mujeres."
Madre del Ave (con una cara de mala hostia que pa qué): "¿¿¿¿A mí??? ¿¿¿A mí qué mujeres me gustan????"
Ave y Tórtola: "¡¡¡¡Que es una pelíiiiiiiiiiiiculaaaaaaaaaaaaaa mujeeeeeeeeeeeeeer!!!"

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Escena 2: trayecto El Puntal-Puertochico en barca. Comienza a llover y Ave y Tórtola tienen que refugiarse en la parte baja de la barca con una pandilla de pijines santanderinos. Rugen los motores, y uno de los pijines siente la necesidad de encender un cigarrillo. Tórtola, que además de inteligente es claustrofóbica, entra en estado de shock.

Ave (mirada asesina, se señala la cabeza con la mano): "Oye, ¿tú de qué vas?"
Pijín 1: "¡Qué pasa! ¿No se puede fumar aquí?"
Ave: "Ah, pues... no sé, ahí están los motores, esto es un barco de madera, y no sé si sabes que eso son cuerdas, así que.... tú mismo, ¿eh?"
Pijín 1: "¡¡Joer, macho!! Pues mi padre tiene un barco y me deja fumar."
Ave (que ya no da crédito): "Ya. Pero es que da la casualidad de que yo no soy tu padre, y este no es su barco."
Pijín 1 apaga el cigarrillo.

Tres minutos más tarde. Pijín 2 enciende otro cigarrillo, esta vez delante de la taquillera que le dice que en la barca no se puede fumar, que si no ha visto que ahí están los motores, tralarí tralará. Pijín 2 balbucea algo y esconde el cigarrillo debajo de la toalla, pero no lo apaga. Ave y Tórtola deciden que no quieren morir asfixiadas por culpa de los pijines y sus rendidas admiradoras (igualmente pijinas) y deciden subir a cubierta, aunque se calen de agua con la que estaba cayendo. Ave abandona el barco recordándoles que ya no son los dueños del país (su papá tendrá barco, pero entonces, ¿para qué coño se suben en la barca del populacho para ir al puntal teniendo el barco de papá?), y que en definitiva la cabeza sirve para algo más que para llevar pelo. Creo que a fecha de hoy todavía lo están pensando.

sábado, septiembre 10, 2005

Sacar los colores


Según El Confidencial Digital, autoproclamada "La web de las personas informadas que desean estar más informadas," el Partido Popular estaría a punto de presentar un recurso de de inconstitucionalidad contra la reforma del Código Civil en materia de matrimonio "que saque los colores" al Tribunal Constitucional si éste lo rechaza. Es curiosa esta gentecilla. En Estados Unidos, la Administración Bush reaccionó de forma virulenta cuando el Tribunal Supremo de Massachussets legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, aduciendo que esta cuestión no puede ser decidida por "jueces activistas," sino que ha de decidirse bien a través de las cámaras de representantes, bien en referéndum. Curiosamente, al Partido Republicano (como al PP) las cuentas volvieron a no cuadrarle cuando esta semana los representantes electos de California decidieron legalizar el matrimonio por vía legislativa. No, no, no, no, no, dijo Arnie, que ya ha prometido vetar la medida. Lo que ocurre es que esta cuestión no puede ser decidida por un cuerpo legislativo (donde hasta donde yo sé reside la soberanía popular), sino que ha de ser decidida en referendum o por vía judicial. ¿En qué quedamos? Supongo que ahora lo único que faltaba es que en Vermont, por poner un ejemplo, la cuestión se someta a referendum y previsiblemente gane el sí, para luego escuchar a los republicanos de turno decir que no, que por referendum no vale y que hay que decidirlo.... echando una moneda al aire (se admiten otras propuestas). Esa es la gran coherencia de la derecha universal: donde dije digo, digo lo que me da la gana (¡y sin rechistar!)

Una de las características más insidiosas de esta forma de conservadurismo, tan cara a nuestra derechona ejpañola, es la incapacidad que tienen para defender sus argumentos con un mínimo de lógica y coherencia. Sus argumentos son como el salto del mono, que va de rama en rama sin saber muy bien cómo ni por qué. Contra la legalización de nuestras uniones han ofrecido una cantidad tan variada y multicolor de argumentos - muchos de ellos, bordeando el más auténtico de los ridículos - que a mí no me queda más que asistir atónita ante la que se nos viene encima. Ayer paseábamos mi tórtola y yo por Santander (muy bien caracterizada por Tórtola como "ciudad pueblerina con ínfulas de," todo esto sin mediar palabra por mi parte), y aunque tengo que decir que en general nadie nos mira (ni bien, ni mal), sí solemos encontrarnos con miradas de auténtico asco de parte de los que todavía se creen dueños del país (y que no por casualidad mantienen la estatua de Paquito Chocolatero erguida en la plaza del Ayuntamiento). Reconozco que es un placer un poco morboso pasearse de la mano con Tórtola por el Paseo de Pereda, y ver cómo le sube la tensión arterial a las señoras del chocolate. A mí antes ir a Santander me provocaba urticaria, porque ya se sabe que ellos son muy finos y elegantes y los demás somos unos pueblerinos. Pero ahora da regustillo pasearse en plan lesbian fashion; ultramoderno, vamos (¿a quién llamábais pueblerina, eh?). Aunque se mueran del susto las pobres señoras del chocolate.

Yo no sé si el PP se atreverá finalmente a presentar el dichoso recurso. En parte creo que tienen la obligación de hacerlo por aquello de la coherencia y tal (y también, imagino, para que no se les mueran de un pasmo las del chocolate), y para evitar que la ultraderecha se desgaje del PPartido y se produzca la tan temida escisión PPopular. Con el recurso, pueden pasar tres cosas: que el TC diga que la ley es constitucional y que aquí no ha pasado nada; que digo que es anticonstitucional (hartamente improbable), o - y esto sí es más probable y temible - que el TC decida no resolver sobre la constitucionalidad de la ley y diga que es una norma que no es ni constitucional ni anticonstitucional, de manera que la ley quedaría "diluida" y resultaría más fácilmente atacable y/o sustituible en próximas legislaturas. Personalmente soy de la opinión de que el TC se decantaría por la tercera opción, concediendo una victoria algo pírrica a la derechona y salvando la cara ante quienes hemos apoyado la ley.

p.s. leo vuestras respuestas. Debo andar equivocada con lo del recurso de anticonstitucionalidad, así que espero con fruición las explicaciones de Madera de Boj en su bitácora (yo sí creía que el TC puede inhibirse, pero igual es que no). Respecto a la cuestión de los expedientes: yo también creía que se case una en el juzgado o en los ayuntamientos, el expediente siempre ha de resolverlo un juez, que es el/la encargad@ del Registro Civil...

Última hora: leo atónita que medio centenar de personas se ha manifestado.... ¡¡¡ante el consulado belga en Barcelona!!! en protesta por la próxima reforma legal belga que permitirá a parejas homosexuales adoptar niños. Además, ahora la ultraderecha se manifiesta también delante de la sede del Partido Popular por aquello de la coherencia (cosas veredes, amigo Sancho...) Realmente, creo que ante semejante barbaridad la solución pasa por iniciar un boicot en toda regla contra las productoras de chocolate belga... aunque dejemos sin merienda a las señoras del Paseo de Pereda. Yo no creo que les importase quedarse sin chocolate belga a cambio de salvar a la civilización occidental de los efectos del poderoso lobby gay. Digo yo, vamos.

jueves, septiembre 08, 2005

Alardes

Irún y Hondarribia celebran estos días su alarde. Es, como todas, una tradición inventada (aunque a los tradicionalistas les guste pensar que sus tradiciones son propiamente cavernarias y que, antes de eso, no había nada). Andan de nuevo a la gresca por el tema de la participación femenina en la fiesta, entre los y las que prefieren que los seres cromosomáticos XX ejerzan de florero y l@s que ya están hart@s de tanta gilipollez. Ocurre, no obstante, que la defensa del relativismo cultural es, por lo que se ve, aceptable cuando se trata de defender "lo nuestro," aunque luego se invadan países y se firmen cartitas de Amnistía Internacional contra la lapidación en Nigeria porque para esos otros el relativismo no vale. Y digo yo: o para todos, o para ninguno, ¿no?

Hablo de esto porque el domingo pasado alquilé La Pelota Vasca, el documental de Julio Medem contra el que protestó muy nerviosa la Ejpaña carpetovetónica de siempre (los mismos que se negaron a participar en el documental porque la única verdad que vale es la suya), allí, en medio de la Gran Vía madrileña (imagino que entonces sin obras). A Medem casi lo crucifican por querer mostrar la realidad en gris, o quizás por querer mostrar una realidad multicolor, mucho más compleja y desde luego más interesante que la monocromática visión que del conflicto en Euskal Herria se tiene en el resto del Estado. Hay que tenerlos bien puestos para atreverse a hacer una película donde la viuda de un policía o un político asesinado reciba la misma atención, por ejemplo, que el hijo de un preso etarra que ha crecido sin padre y tiene que desplazarse a Canarias para una visita de 40 minutos. Los dos, víctimas de un conflicto en el que hay muchos culpables y muy poca memoria (por uno y por otro lado). El documental me gustó porque mostró el rostro hipócrita de muchos de los políticos involucrados en el conflicto: Arzallus y sus bravuconadas, Felipe González y su afirmación de que los vascos "no tienen derecho" a la autodeterminación, punto pelota, las absurdas comparaciones de Arnaldo Otegui imaginando el paisaje vasco lleno de McDonalds (?); o el hecho, supongo que fácilmente observable, de que en La Pelota Vasca las mujeres tienen un protagonismo muy específico: salvo Begoña Errazti y otras dos figuras femeninas en política, las mujeres aparecen en su papel de madres, esposas, en definitiva, de víctimas. Me queda la duda de cómo se ha visto la película desde la propia Euskal Herria, y en particular de cómo la ven sus mujeres. Pocas sociedades me han parecido tan diversas como la vasca, como diversas me parecen sus mujeres. Mujeres valientes a las que yo sí me he encontrado en la vida pública y política, pero que están ausentes en La Pelota... La película no habla del alarde porque tiene otro objetivo: pero es precisamente la ocultación de la participación femenina en la política vasca y en la cultura euskaldun lo que me pareció, quizás, más insuficiente y deshonesto de todo el documental. ¿Acaso no hay escritoras en euskara cuya opinión merezca ser oída? ¿Ni una tan siquiera, aunque no sea tan conocida y reconocible para el público español como Bernardo Atxaga, o tan oscura e irreconocible como los cascarrabias con txapela de la Academia de la Lengua Vasca? Es posible, pues, que La Pelota Vasca hubiese sido un documental muy diferente de haber sido filmado por una mujer. ¿Será quizás que existe otra visión, otras visiones, todavía más policromáticas aún, del conflicto vasco? Quizás Hondarribia sea solamente una parte del puzzle que Medem intentó, en mi opinión de forma valiente, tratar de entender. Pero quedan todavía muchas otras realidades que enseñar.

sábado, septiembre 03, 2005

Sinvergüenzas

En inglés no hay una palabra que describa a la perfección todos los matices incluidos en la palabra "sinvergüenza." Decirle a alguien que es un "sinvergüenza" tiene unas connotaciones muy determinadas, un saborcillo especial que sólo puede entenderse hablando en castellano. Esto viene a cuento porque en estos días me he dado cuenta de que para describir algunas de las cosas que he ido viendo, necesito rebuscar en el maletín de las palabras castizas para poder transmitir lo que siento. Me decís que opine sobre el Katrina: en lugar de eso, prefiero opinar sobre las Katrinas futuras (Katrinas, Jennys, o como decidan llamarlas) que nos esperan. Podría comentar sobre el hecho de que Nueva Orleans se convirtió en una ciudad 100% negra tras la evacuación inicial, y que la mayoría de los muertos son negros (desafortunado color) porque fueron quienes no tenían dinero para pagarse noches y noches de hotel a X kilómetros de distancia (porque las evacuaciones en EEUU, como todo, se las paga el consumidor). Podría comentar que resulta patético ver cómo el tan cacareadamente poderoso Ejército solamente ha llegado a Nueva Orleans para controlar a todo el que se mueva y si es necesario matar negros (que para eso están) en lugar de para ayudar a la gente, porque los negros de Nueva Orleans no son los blancos republicanos de Florida. Podría, pero tampoco es lo que pretendo.

Esa panda de sinvergüenzas del ladrillo de este país que llamamos España se está cargando nuestra tierra. En concreto, se están cargando mi tierruca verde. Antiguamente, quienes nos preocupábamos mínimamente por cuestiones medioambientales nos horrorizábamos con el crecimiento de las plantaciones de eucalipto para fines industriales, porque el eucalipto es una especia foránea que crece muy rápido pero erosiona mucho el suelo y lo deja impracticable. También nos metíamos con los ganaderos que iban comiéndole terreno al monte y mataban lobos. Ahora, ver eucaliptos y vacas en las montañas cántabras parece casi una bendición al lado de las monstruosidades de hormigón que han ido apareciendo en mi tierruca en los últimos años, donde ya no se puede ir a ninguna parte sin ver conjuntos residenciales en pleno monte, apartados de cualquier centro urbano, para esa clase-media-venida-a-más-que-los-demás que ahora necesita dos coches y cuatro teléfonos móviles para sobrevivir. La destrucción del paisaje cántabro es ya imparable: con una Ley de Costas irrisoria y una clase política únicamente preocupada por su bolsillo, a l@s cántabr@s parece importarnos una mierda que nuestra tierra esté desapareciendo en favor de los especuladores y de los idiotas que ahora presumen de haber vendido su piso en el centro para irse a vivir a una caja de cerillas de estilo americano en el culo del mundo.

Dicen que el ladrillo es lo que mueve a la economía española. Por alguna razón, no me lo creo, o al menos creo que habría que matizarlo, porque es un movimiento falso, basado en el espejismo especulador que resulta en pan para hoy (y sólo para algunos) y hambre para mañana. La gente, idiotizada, espera alborozada la construcción de nuevos complejos residenciales y un gran centro comercial a la salida de la ciudad. ¿Otro centro comercial? ¿Para qué? ¿Realmente hace falta? Ya sé que quienes nos negamos a calificar esta barbaridad destructura como "progreso" no tenemos ni tendremos nunca una voz en la escena política de este país, donde los niveles de sostenibilidad ecológica son mínimos y vivimos de prestado, esperando (no sé cómo ni por qué) que la siguiente temporada de lluvias nos salve el trasero. Así que no, no me preguntéis por Katrina, que ha hecho lo que ya Richard Dawkins describió con tanta certeza en The Selfish Gene hace muchos años: ejercer una feroz y cruel forma de control de la población y mandar un aviso (y van...) a esta especie tan idiotizada como es el ser humano. Nos lo tenemos merecido.

jueves, septiembre 01, 2005

Cosas bonitas

Me escribís cosas bonitas, pero como soy mala y ando de jet lás entavía, no actualizo. Mañana, prometo actualizar. De verdad de la güena. Mucho, y bien (que está además el patio revuelto en Ejpaña, pa variar).