El Aviaducto

miércoles, noviembre 30, 2005

Silence = Death


Érase una vez...

Érase una vez un mundo donde las únicas personas que morían de SIDA eran toxicómanos, maricones, y algún que otro indeseable que se había buscado la muerte. La gente daba la espalda a los enfermos de SIDA, y en el País Más Poderoso del Mundo, el presidente recibió a una delegación de activistas que luchaban contra la enfermedad; pero cuentan que los agentes de seguridad de la Casa Blanca registraron los bolsos de los asistentes con guantes de hospital por miedo al contagio... en 1995, cuando se sabía de sobra que el virus no podía transmitirse por mero contacto con la piel. Érase una vez un mundo donde la palabra SIDA era sinónimo de ostracismo, de toda una generación de maricas que murieron, solitarios y despreciados por todos menos por su gran familia adoptiva en hospitales de todo el mundo, mientras las conciencias heterosexualizadas preferían mirar hacia otro lado y los recursos que podrían haber contribuido a detener el avance de la epidemia se consumían en menesteres al parecer más urgentes. Érase una vez un mundo donde mientras sólo morían maricones, las conciencias normalizadas en formato heteroestándarizado dormían plácidamente por las noches, y algunos llegaron a pensar que a lo mejor el SIDA era una plaga divina para librar al mundo de la peste marica. Pero de repente, algo se torció en el Olimpo y los dioses cambiaron de opinión: el virus comenzó a infectar a personas que ya no cabía catalogar como indeseables: mujeres heterosexuales, negritos en África, gente, en definitiva, normal. Eran la nueva cara del SIDA: sus víctimas inocentes. Pobres heteros contagiados: por un descuido, por casualidad, o por puta mala suerte, no follando en una sauna o metiéndose caballo para olvidarse de las penas.

Érase una vez...

Porque la historia de la lucha contra el virus del HIV es, en definitiva, la historia de un rotundo fracaso social y político en la lucha contra una enfermedad que podía haberse detenido de no haber vivido en un mundo tan profunda y dolorosamente clasista y homófobo como este. Ahora, líderes políticos, intelectuales, y los imprescindibles cantantes solidarios de rigor se lamentan ante el avance imparable del SIDA: en la Unión Europea han bajado los casos del SIDA en un 7%, pero se ha detectado un aumento de los casos de infección de HIV de un 4%. España con 43 y Portugal con 80 por mil son los países con más casos nuevos. Mientras en España la clase política se dedica a dar consejos sobre el alargamiento del pene, nuestros jóvenes siguen creyéndonse invencibles y siguen pensando que es una estupidez ponerse condón. En Brasil, el mapa de los nuevos contagios es cada vez más negro, más mujer, más pobre. En Estados Unidos, las mujeres negras - víctimas de eso que la activista lesbiana Anita Cornwell llamó el triple volcán del sexismo, la homofobia, y el racismo - de entre 25 y 44 años tienen 13 veces más posibilidades de morir de SIDA que una mujer blanca; en el debate entre candidatos a la vicepresidencia del pasado otoño, Dick Cheney confesó no estar al tanto de este espeluznante dato. Y mientras todo esto ocurre, las sotanas de Roma se lamentan del avance de la enfermedad. Sobran los calificativos en este caso. En alguna parte han debido dejarse olvidado el cerebro que les permita establecer la conexión entre sus dogmas genocidas y las muertes de esas almas que dicen defender. Mientras, se seguirán organizando campañas, recogiendo fondos, y gente como Larry Kramer nos seguirá recordando que ni la homofobia social ni la internalizada se curan a base de consumir cristal. Pero hoy, el día del lazo rojo en la solapa y de ejercicios de hipocresía colectivos - porque ahora el SIDA "nos" afecta (en plural) "a tod@s"... Hoy prefiero recordar a quienes lloran y recuerdan a sus amigos, sus amantes, sus compañeros del alma. A sus muertos en camas de hospital, mientras Bono cantaba por causas más merecedoras de su atención y aún no se veían los tiempos en los que servilmente cantaría las alabanzas del Emperador.


Juventud, ¿divino tesoro?

Puesto que uno de mis entretenimientos es mirar la procedencia de las visitas al blog, ayer tuve la sorpresa de ver que mi blog había sido referenciado en un foro dedicado a Maca y Esther, los dos personajes de ficción de Hospital Central que protagonizan Patricia Vico y Fátima Baeza. Como ya sabéis, las vías de entrada al blog van desde lo puramente esperpéntico a palabras o frases que se van incluyendo en los posts o comentarios y que hacen que la gente venga a parar aquí. El post referenciado era, en concreto, mi post de septiembre titulado "Pues no" y el que le siguió titulado "Otros mundos," en el que me atreví (¡oh audacia!) a criticar unas declaraciones de Patricia Vico a la prensa. Cuál no fue mi sorpresa al entrar en el foro en cuestión y ver que a una de las super-Vico-fans no se le ocurrió otra cosa que llamarme "cincuentona amargada" por haber escrito ese post crítico. Vaya por delante que (a) como sabéis Tórtola y yo nos sentamos fielmente a babear delante del sofá cual merluzas todos los miércoles por la noche para ver HC; y (b) como no soy en absoluto mitómana, no entiendo que haya gente que tenga la piel ultrafina a la hora de que alguien critique a sus personajes adorados (además de que la cosa me recuerda a esa canción de Rainbow que dice "The lady is starstruck..." en la que el gran Richie Blackmore confiesa estar harto de una de sus groupies). Vamos, que una puede babear con la Vico y hasta pedírsela para los Reyes Magos (que no se me adelante nadie) pero también puede tener un poco de cabecita y pensar que Maca es Maca, Patricia Vico es Patricia Vico, y ficción y realidad son - esperemos - dos campos bien diferenciados.

A lo que iba: me ha resultado curioso que el mejor apelativo que se le ocurra a alguien al leer ese post sea el de llamarme "amargada cincuentona." Esto me ha hecho pensar en que, efectivamente, mi post tenía sentido entonces y lo sigue teniendo ahora, entre otras cosas porque en este país vamos ya asistiendo a un desarrollo muy curioso de diferentes experiencias lésbicas donde se detecta una clarísima ruptura generacional entre gente que, como moi, creció con David el Gnomo y comiendo bocadillos de Tulipán (gracias, Inadaptado), y gente que ha tenido la buena fortuna de crecer con Hospital Central en las pantallas de sus televisores. Porque aunque parezca que no, eso marca. Imagino que yo, a puntito de cumplir 29 años, soy ya una revieja para muchas de las devotas fans de Patricia Vico. Nuestras experiencias son obviamente distintas. Pero me preocupa, y mucho (esto ya lo he dicho en otras ocasiones) esa preocupación que parecen tener muchas chicas hoy en día por sentirse "normales," por dejar las banderas a un lado y desprenderse de la "etiqueta" de lesbiana, que todavía les resulta incómoda e insultante porque nadie les ha enseñado a apropiarse de ella.

Y me preocupa todavía más porque, amén del desprecio que supone que alguien califique a la autora de este blog - escrito por otro lado desde el compromiso activo - como "amargada," esto llega en un momento en el que la FELGT distribuye unos muy proecupantes informes sobre homosexualidad y juventud en los que se afirma, entre otras cosas, que el 28% de los estudiantes varones sigue creyendo que la homosexualidad es una enfermedad o, sin ir más lejos, que un 32% de chicos no ve incorrecto "tratar despreciativamente a los homosexuales." En mi post sobre Patricia Vico, le reproché que, siendo una actriz que simplemente está representando un papel de mujer lesbiana sin saber ni conocer la realidad por la que las mujeres lesbianas tenemos que pasar en nuestro día a día, tuviera el descuido y la ligereza de decir que la historia de Maca y Esther únicamente era "una bonita historia de amor" y que no quería que se calificase (tildase) la relación de lésbica. Y yo en su momento dije, y me reafirmo ahora, que eso me parecería muy bien en un país donde ningún adolescente pensara que la homsoexualidad es una enfermedad, o en un país donde no hubiese una pareja de lesbianas en televisión, sino cuatrocientas. Pero en mi país, el país del aquí y ahora, de los Aquilinos Polainas & Cía, el país de la homofobia cañí, me parece, como poco, un acto de ingenuidad supina y directamente irresponsable.

El estudio realizado por COGAM y dado a conocer por la FELGT debería hacernos reflexionar mucho más sobre la realidad de la homosexualidad en nuestro país: un país donde el 90% de los jóvenes reconocer que los centros educativos no son un lugar seguro para la juventud LGBT, y donde como dije y sigo diciendo hemos pasado del armario a una peligrosísima y artificial sensación de "normalidad" que en realidad no representa sino una vuelta al armario (esta vez, de la corrección política y el "estáte quiet@ y no molestes, maricón") de la que será muchísimo más difícil escapar, porque entonces habremos perdido ya la capacidad de lucha que nos han hecho llegar hasta donde estamos. Porque el 30 de junio, y también lo dije entonces, no fue una llegada a meta, sino el pistoletazo de salida de una carrera muy larga que no ha hecho sino empezar. Queda muchísimo trabajo (en institutos, en centros de salud, en asociaciones ciudadanas, y por supuesto a nivel legislativo) hasta llegar a esa sensación de normalidad que a Patricia Vico le parece tan fácil y accesible y que a mí, por contra, me parece todavía tan lejana. Yo, a día de hoy, sí quiero que me tilden de lesbiana; sigo queriendo enarbolar banderas, y pensar que mi identidad lésbica sigue teniendo razón de ser precisamente en un momento histórico en el que, aún con iguales derechos, se nos amenaza nuevamente con la extinción - individual y colectivamente - con tal de que el colectivo dominante (hetero, pulcro, en definitiva, normal) no se sienta molesto ni incómodo con nuestra presencia. Así que: para las de la generación del Tulipán, sabed que ya somos viejas; y para el resto, sabed que sois muy afortunadas, pero procurad no bajar la guardia porque lo conseguido hoy puede perderse mañana, y a lo mejor entonces las amargadas ya hemos llegado a sesentonas y ya no nos quedarán fuerzas, ni ganas, para seguir luchando por nuestros y vuestros derechos.

martes, noviembre 29, 2005

PPenes PPopulares

Hoy voy a contar una de penes. Bueno, más bien, de PPenes PPopulares. ¿Os acordáis de cuando la jauría pepesuna no dejó de ladrar y de expulsar baba por los hocicos a cuenta de la célebre Guía Para Chicas de María José Urruzola? Entre otras lindezas, se acusó a la autora de "incitar al lesbianismo" (cual crimen barriobajero) o de, por supuesto y como no podía ser menos siendo progre y vasca, de pertenecer al "entorno de ETA" (ese "entorno" que cada vez va ampliando más su círculo y que dentro de poco le incluirá también a usted: sí, sí, no mire para otro lado, que sabe que le estamos observando, aunque se oculte usté en montañas cercanas). En fin.

Cuenta el diario El Mundo que el Ayuntamiento de Palma ha distribuido 3.000 ejemplares de un manual para adolescentes que aquí, por razones de índole práctica y para no faltar a la realidad, llamaremos "La Guía del Buen Semental Hispano." Para quienes no lo sepan, en Palma gobierna el PPartido PPopular. En el panfleto, se aconseja a los jóvenes de composición cromosomática XY la ingesta de determinados alimentos para que su semen tenga "buen sabor" (imagino que del color no habla la guía, pero como buena aficionada al Canal Cocina, yo les recomendaría que se pensasen la inclusión de referencias al color en la próxima edición de la guía). Para los PPochaPPicha acomPPlejados, la guía también contiene útiles consejos: si te depilas el pirindolillo y áreas circundantes cual Nacho Vidal, caerán todas rendidas ante tu polla... digo, a tus pies (porque ya sabemos que a las féminas lo que nos pone son las pollas, y cuanto más grandes, mejor). Además de hablarnos de "la magia y el encanto del cine pornográfico" (sí, el mismo donde los niveles de violencia contra la mujer están alcanzando ya cotas de espanto, léase introducción de cuchillos por la vagina, violaciones en grupo a cargo de varios sementales, etc. etc.), esta PPopular guía PPromovida por el teniente de alcalde, un tal Rafael Durán, afirma que "la sexualidad es cosa de dos (o más)." Y para que no falte de nada, la guía incluye también valiosos consejos médicos que harán que cualquier follada resulte plenamente satisfactoria; y si no, será porque eres una estrecha (literal y figurativamente), coño. Como dice El Mundo:

Advierte a las jóvenes de que «por una vagina cabe cualquier tipo de pene». Y vertebra esta teoría en que «si por ella pasa la cabeza de un bebé en el momento del parto, no hay ningún miembro viril que alcance este grosor».

Pero es que eso no es todo. Para más inri, la guía en cuestión ha sido elaborada (sí, lo habéis adivinado) por una mujer, reputada sexóloga además, que va por la vida con el nombre de Llucía Caldés (nada tengo yo contra las lucías, pero en fin, que con un nombre tan fino y tan progre nos ha salido un poco machista la pava). El Mundo tiene la decencia (no sé si por motivos oscuros, como por ejemplo desprestigiar de pasada la guía de Urruzola) de denunciar los contenidos de la guía en cuestión. Pero se queda ahí. Más magnánimo se muestra el diario ABC, que sin embargo no tuvo empacho en hacerse eco día sí y día también de los comentarios sobre que la guía de Urruzola "invitaba al lesbianismo" Yo no entiendo cómo una sexóloga puede ser la autora de semejante cúmulo de estupideces, cuya única y principal preocupación parece ser la importantísima cuestión de cuánto te mide el pene y por qué. Pero es que además, no os perdáis el siguiente párrafo:

"
«Reconozco que se nos han ido de la mano algunas frases, sobre todo la de que la sexualidad es una cosa de dos (o más)», confiesa Durán. «Estas y otras expresiones pueden ser incorrectas si se sacan de contexto», añade. Por su parte, la alcaldesa intenta zanjar la polémica argumentando que se trata de «una herramienta para educadores». Catalina Cirer obvia que en la rueda de prensa en la que se presentó la polémica guía se anunció que va dirigida a «jóvenes de entre 15 y 35 años» y que en la introducción de la misma, elaborada por Sexconsulta se especifica que el destinatario de la misma es el «colectivo joven de Palma»."

Señor Durán: ¿de verdad son ustedes tan hipócritas, tan indecentes, tan profundamente ññññññññññññ (sustitúyase por epíteto apropiado) como pensamos todos aquellos que no les hemos votado? ¿De verdad cree usted que su PPartido puede mantener tan siquiera un mínimo de credibilidad cuando desde el más rabioso y castizo de los fundamentalismos atacaron ustedes el honor de María José Urruzola, acusándola de filoetarra, simplemente por haber sido la autora de una guía que - esta sí - tenía una intención claramente didáctica y de la que podían haberse beneficiado muchos escolares en este país? ¿Exactamente, qué es lo que les pasa a ustedes por la cabeza cuando lanzan sus aullidos contra Urruzola mientras promueven, vil y rastreramente, contenidos casposos, machistas, y científicamente incorrectos a través de panfletos financiados con el dinero de tod@s? Porque decir que cualquier pene cabe en cualquier vagina no es sólo una incorrección desde el punto de vista médico: es, llana y sencillamente, una auténtica salvajada. Así que, señor Durán y cómPPlices, ustedes se la meneen bien, y dejen que l@s verdader@s expert@s se dediquen a la difícil tarea de educar a nuestr@s jóvenes en una sexualidad libre, sana, y sin ataduras ni complejos y, sobre todo, sin tanta caspa como la que ustedes rezuman por los cuatro costados.

Editado para decir que Miss Shangay Lily tiene nueva entrada en su bitácora (te echamos de menos) y, como siempre, su entrada hace que se me pongan los pelos de punta pensando sobre la gran tragedia del consumo de cristal meth y el gran mito de la invencibilidad del SIDA entre la comunidad gai. Para quienes estéis en Madrid, aquí está la hora de la interpretación del guión de nuestra Divina, todo ello dentro del proyecto ¡Grita Sida!

Texto de Miss Shangay Lily > Actor: Rafael Ortega
Dirección: Gran Vía, 12 > Horarios: 12:00, 13:00, 16:30, 18:15

domingo, noviembre 27, 2005

Las talibanas de Occidente

Un tema que nunca he tocado en mis posts pero que siempre me ha tocado mucho la moral es el de la actitud de la mayoría de mujeres autorpoclamadas feministas que se arrogan el papel de salvadoras del mundo y tienen la arrogancia de pretender que su opinión siente cátedra en temas en los que antes de hablar, deberían aprender a escuchar. Tenéis un ejemplo aquí. Son, en mi vocabulario peculiar y personal, las talibanas de Occidente. Afortunadamente, no seré yo la primera que critique muchos de los posicionamientos del feminismo occidental en sus múltiples versiones (ya sea liberal, marxista, o radical) y su tratamiento hacia esas "otras" mujeres que bien por su origen étnico o nacional, religioso, o simplemente por su color de piel, ni pueden ni quieren identificarse con dogmas tan esencialistas como inadecuados para entender y cambiar sus opresiones y realidades particulares. Las primeras voces disidentes dentro del feminismo occidental vinieron precisamente de la puerta de atrás: el feminismo lésbico por un lado, y el feminismo de mujeres negras como Audre Lorde por otro, empezaron a poner los puntos sobre las íes y criticar una visión feminista que era esencialmente heterosexual, de clase media, y blanca. Apropiado para quienes se sentían representado por él, pero que en nada ayudaba a mujeres excluidas del paradigma dominante. A finales de los sesenta y principios de los setenta, comenzaron a surgir críticas al feminismo occidental y aparecieron los feminismos globales o, en palabras de algun@s crític@s, "tercermundistas." El tercermundismo como corriente intelectual sirvió para ponerle freno a los excesos esencialistas del feminismo que se producía en Occidente: surgió entonces el feminismo multiculturalista. Un feminismo peligrosamente cercano a la defensa del relativismo cultural absoluto, pero que sin embargo obligó a que las feministas occidentales se replantearan muchos de los dogmas que hasta entonces habían tenido como verdades absolutas.

Para que no haya malentendedidos, diré que a mí el relativismo cultural me parece una mierda y que sí creo en la existencia de una serie de valores universales en la salvaguarda de la dignidad humana. Pero si he puesto un enlace al texto anterior es precisamente para demostrar hasta qué punto desde la defensa de la igualdad puede servir de escudo para la defensa de actitudes racistas y abiertamente intolerantes, todo ello, eso sí, apropiadamente recubierto de una pátina de corrección política y constitucionalismo que para qué. Reclama la autora del texto el derecho de un profesor de instituto a ejercer la objeción de conciencia si en la clase hay una niña con pañuelo.

Dice la autora:

"Se ha invocado el derecho a la educación sobre cualquier otra consideración para escolarizar a una niña con velo. Pero realmente el derecho a la educación queda totalmente fragilizado porque con esta medida, para salir del paso, se vulneran nuestros valores educativos basados en la igualdad entre los sexos. El principio moral y político de que todos somos iguales se vería continuamente interrumpido por la patencia permanente en el aula de la discriminación sexual. Las profesoras y profesores se enfrentarían a una desautorización constante que impediría una transmisión clara de los valores educativos básicos."

En primer lugar, se parte del apriorismo (nunca probado, porque es imposible de probar) de que el "velo" es un instrumento de discriminación sexual. Hay que ser ignorante, por no decir otra cosa, para defender semejante estupidez. El hiyab, como cualquier otra manifestación cultural (que eso, y no otra cosa, es la ropa: una manifestación cultural) ha conocido una evolución muy compleja que no puede despacharse con tanta frivolidad y desconocimiento. En segundo lugar, parece que lo que más le preocupa a esta educadora no es que la niña esté tranquilamente sentada con su pañuelo en clase, sino el hecho de que según ella su presencia "desautoriza" constantemente al profesor. Es decir: que, concibiendo el sistema educativo como un sistema de adoctrinamiento en determinados valores, conviene y resulta imprescindible reprimir todas aquellas voces o expresiones discordantes que desautoricen la posición del profesor/Estado. El problema no es que el pañuelo sitúe a la niña en una posición inferior: el problema es que el pañuelo le crea al profesor/Estado más de un quebradero de cabeza sobre cómo adecuar la realidad multicultural a la creación de un curriculum educativo a la vez inclusivo e igualitario. Es decir: prohibimos para no tener que lidiar con el problema de fondo, que es cómo conjugar la igualdad, el derecho a la educación, y el derecho al libre desarrollo de la personalidad en un contexto que ya es multicultural.

Sin extenderme demasiado, diré que la cuestión del cubrimiento de la mujer ha sido utilizada políticamente desde el principio de la era colonial en el mundo árabo-islámico, primero por los franceses en argelia y después por todos en todas partes. El cubrimiento del rostro era, en países como Egipto o la zona levantina siro-libanesa, una práctica de las mujeres de clase alta: sabemos a través de crónicas y documentos de archivos judiciales que estas mujeres acudían frecuentemente a los tribunales a defender sus intereses. Con la cara cubierta, pero acudían, mientras sus contrapartes francesas e inglesas, por ejemplo, todavía estaban a verlas venir. También sabemos que las campesinas y mujeres trabajadoras en entornos urbanos no se cubrían el rostro por lo que de incómodo tenía esta práctica en el entorno laboral, y que solamente en casos de ascenso en la escala social se producía una transformación de las costumbres. El cubrimiento del rostro era, al menos en Egipto, una práctica mayoritariamente urbana. Cuando Nabawiyya Musa, una de las primeras feministas egipcias, mujer de ciudad y con un look bastante butch por cierto fue destinada a dar clases a una escuela para niñas en el sur del país, se encontró con la sorpresa de que su cubrimiento del rostro provocaba recelos entre los aldeanos. Allí, con un grupo de alumnas que veían el cubrimiento del rostro como algo extraño a sus costumbres, Nabawiyya Musa tomó la inaudita decisión para una mujer de su clase social de acudir a sus lecciones con el rostro descubierto, y desde entonces se convirtió en adalid del llamado "sufur" o "desvelamiento." Mientras Egipto seguía bajo ocupación británica, surgió un movimiento feminista en Egipto de inspiración liberal liderado por mujeres como Huda Shaarawi o Siza Nabarawi. Huda Shaarwai, una cairoa de clase alta, había fundado la Asociación Intelectual de Mujeres Egipcias en 1914. En 1923, fundó la Unión Feminista Egipcia, una asociación que luego serviría de base para el desarrollo del feminismo egipcio y árabe en general. En Mayo de 1923, Huda acudió en representación de la UFE al noveno congreso de las feministas sufragistas que tuvo lugar en Roma. Fue allí donde presentó por primera vez su ideario ante una audiencia no árabe: en primer lugar, defendió la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, argumentando que (a) había sido el colonialismo el que había privado de derechos a las mujeres (y razón no le faltaba), y (b) el Corán no promovía la desigualdad, sino que había sido malinterpretado y sus principios mal aplicados. A su vuelta de Roma, Huda y Siza protagonizaron una acción en la estación del tren de El Cairo por la que pasarían a la historia: se quitaron el velo que cubría su rostro en público. A partir de entonces, el "desvelamiento" se convirtió en un símbolo político del nuevo feminismo árabe, de inspiración claramente anticolonial. Los diferentes sistemas coloniales habían utilizado la cuestión del velo para justificar la inferioridad de los "nativos" y demostrar así que el trato de la mujer en el mundo árabe necesitaba de una intervención "civilizadora" por parte de las potencias occidentales (sí, os suena, ¿verdad?: primero fuimos a Iraq a buscar armas de destrucción masiva, luego a derrocar a un tirano, y cuando ya no valían las excusas, fuimos a "liberar" a la mujer iraquí, que en absoluto necesitaba que se la "liberase" de nada, y menos para imponerle una Constitución confesional después de casi treinta años de laicismo constitucional). El velo se convirtió entonces en punta de lanza del discurso colonial, y el movimiento contra el velo fue adoptado por las feministas tempranas como un símbolo de modernidad ("¿véis? somos modernos, nos hemos desvelado").

Durante las décadas de los treinta a finales de los sesenta se asistió en el mundo árabe a un progresivo desvelamiento de la mujer en todos los ámbitos. La incorporación femenina al mundo laboral, que coincidió con el lanzamiento del llamado "feminismo de Estado" en países como Egipto, Túnez, o Iraq, resultó en una progresiva occidentalización del vestido y las costumbres que pasaron por una transición en las clases altas hacia la familia nuclear, la adopción de tendencias de la moda parisina, etc. etc. La derrota en la guerra de 1967 y el fracaso del panarabismo y socialismo árabes como doctrinas unificadoras en el mundo árabe dieron lugar a una nueva etapa política que tendría un gran impacto en la forma en que las mujeres árabes se autodefinirían a partir de entonces. Por un lado, asistimos a la radicalización del movimiento feminista organizado, a través de la adopción de posicionamientos marxistas (véase la figura de Nawal El Saadawi) que eran al mismo tiempo claramente antisionistas y anticoloniales. Por otro lado, se asistió al surgimiento del denominado "Islam político" en las universidades árabes. Aquí comienza el fenómeno que tantos quebraderos de cabeza les está costando a algunas feministas por estos lares. En la década de los setenta, asistimos al desarrollo de un nuevo fenómeno que podríamos calificar de "recubrimiento:" jóvenes universitarias egipcias, en su mayoría de clase media, comenzaron a integrarse en las organizaciones estudiantiles de corte islamista y a utilizar el pañuelo como un símbolo político. Enfatizo lo de "político" porque, al igual que el desvelamiento había sido utilizado como un símbolo político de modernización, el recubrimiento de las universitarias en los setenta tuvo una intención fundamentalmente política, en el que el pañuelo se convirtió en depositario de todo un ideario político sustentado en el rechazo tanto a la occidentalización de las costumbres como a los ya fracasados regímenes socialistas de décadas anteriores. En la década de los ochenta, el recubrimiento se extendió a las clases medias, cada vez más empobrecidas, y cada vez más mujeres trabajadoras comenzaron a cubrirse la cabeza y a vestir de manera islámica, es decir, "al-zayy al-islami." Los estudios realizados hasta el momento (os ofrezco una bibiografía más abajo) han desmotrado que para muchas de estas mujeres la vuelta a la vestimenta "islámica" (que no olvidemos es una creación contemporánea, muy actual, y que nada tiene de "tradicional" y sí mucho de "tradicionalista") no fue un fenómeno necesariamente político ni de adhesión a principios políticos islamistas. Muchas mujeres justificaban su vuelta a este tipo de vestimenta por razones económicas: "Así no tengo que comprarme tantos vestidos para ir a trabajar: puedo cubrirme con la yalabiya y me gasto menos en ropa." Comprensible en un contexto socioeconómico de progresiva depauperización de las clases medias en todo el mundo árabe. Otras mujeres vieron en la adopción de una vestimenta islámica la oportunidad de dejar sus casas en busca de trabajo: "Antes, mi marido me ponía pegas a la hora de salir a trabajar. Pero ahora con esta vestimenta ya no puede protestar cuando voy a trabajar porque voy vestida decentemente." Otras llegaban más lejos aún y argumentaban: "Esta vestimenta me concede dignidad. No como las mujeres occidentales, que son esclavas de la moda y son utilizadas en las campañas publicitarias como objetos sexuales."

¡Oh sorpresa! Las mujeres árabes son seres pensantes....

Así que lo que en principio había sido un símbolo político se convirtió en una prenda de vestir con significados tan variados como el número de mujeres que lo llevaban. Y aquí llegamos a la situación de Europa Occidental, donde el pañuelo se ha convertido nuevamente en una prenda politizada y donde todo el mundo, menos las propias afectadas, parece tener derecho a dar su opinión. Qué duda cabe que el pañuelo tiene, hoy en día, una significación política para muchas chicas de origen árabo-islámico. En un entorno que en muchas ocasiones les resulta hostil, y como adolescentes que son, muchas chicas deciden libre y voluntariamente adoptar el pañuelo como seña de identidad - étnica, política, y social, y no siempre necesariamente religiosa - para reivindicar y reapropiarse de una identidad que no sólo se les niega, sino que además se utiliza frecuentemente en su contra para justificar su marginación y su inferior posicionamiento en la escala civilziadora de esta bienintencionada Europa que nos ha tocado vivir. Quien crea que estas chicas, con 14 o 15 años, acuden al colegio con el pañuelo obligadas por sus padres, desconoce por completo la realidad: en muchas ocasiones (y así lo digo porque lo sé y porque lo conozco de cerca) son las chicas las que acuden a clase con pañuelo frente a la oposición de sus padres, que son los primeros en invocar los principios del Estado asimilador por miedo a que sus hijas sean objeto de violencia por parte de sus compañeros o de sus profesores.

Y aquí entramos en los siguientes párrafos de nuestra insigne escritora:

"La constitución se refiere al estado español como un estado laico."

Este... ¿perdón? ¿Dónde, cómo, y cuándo? A lo mejor me lo he perdido.

"Las personas que proceden de otros países y mantienen rígidas creencias religiosas han de asumir que, si han optado por residir en este país, los principios constitucionales en España pasan por el laicismo y la igualdad entre los sexos."

La Constitución, entre otras cosas, no dice que España sea un país laico: dice que es un país aconfesional. Esa y no otra es la constitución que tenemos, y si no nos gusta habrá que cambiarla, pero es lo que hay. Eso en primer lugar. En segundo lugar, espero que el argumento de "si vienes de fuera ya te puedes asimilar" también será aplicable a los de dentro (opusinos y demás ralea). Y tercero: la Constitución también proclama (y esto sí lo hace explícitamente) el derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la libertad de culto y creencia religiosa. Véase el artículo 10: "La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social." O el Art. 16 que, como véis, en ningún momento dice que España sea un país laico:
  1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

  2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

  3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.


Si lo que esta señora quiere es excluir una manifestación religiosa-cultural de las escuelas porque a ella personalmente le ofende o porque como educadora no puede trabajar en un entorno caracterizado por la diversidad cultural, que no pida la objeción de conciencia: que pida, directamente, la imposición de un régimen de uniformado en todos los centros públicos con educación obligatoria hasta los 16 años y que se prohíban (cosa que sí atentaría contra los principios constitucionales que anteriormente cito) todo tipo de símbolos culturales: desde el pañuelo, hasta por supuesto los crucifijos, y ya que nos ponemos y como las bandas de heavy metal son machistas y promueven la discriminación de la mujer, también las camisetas de Iron Maiden. Pero es que no para aquí la buena señora:

"Racismo cultural: se ha invocado la cultura para hacer pasar el "velo" como un rasgo cultural (...) El velo para las mujeres es esa marca que las diferencia de los varones en cuando a su posibilidad de elección, esto es, su posibilidad de ser sujetos libres con iguales derechos que los varones."

Señora mía: estamos de acuerdo en que "en la defensa de las culturas no todo vale," pero explíqueme usted bajo qué criterios se permite hablar con tanta libertad en nombre de un conjunto de mujeres que, (a) pueden hablar por sí mismas (sólo tiene usted que sentarse a escucharlas) y (b) ni se sienten representadas por usted, ni tienen por qué agradecerle el favor de que adopte usted esta postura paternalista. Me repatea esta actitud, tan extendida entre las feministas españolas cuando se trata de hablar del mundo árabo-islámico, de darlo todo por sentado y por sabido: "las mujeres árabes son así" o "las mujeres árabes son asao." O la más gorda: "es que en el mundo árabe con el burka..." desconociendo que por supuesto el burka solamente se utiliza en Afganistán y que una mujer árabe no sabe lo que es un burka, pero en fin, en España todas llevamos peineta (y si no, miren a la Reina). ¿Por qué demonios les resultará tan difícil hacer un ejercicio de humildad y convocar a esas mujeres de las que hablan, con un tono entre el desprecio y el paternalismo más nauseabundos, y dialogar con ellas? Pero además: no dialogar en plan "mira, vamos a hacer esto porque es lo que te conviene, ser ignorante y sin capacidad para reflexionar," sino dialogar en plan: "Bueno, ¿por qué no me cuentas cuáles son tus miedos, tus problemas, tus aspiraciones? ¿Cómo puedo ayudarte a realizarlos, compañera y hermana?" No estaría mal, ¿verdad? que en lugar de imponer un monólogo unidireccional las feministas de este país tuvieran los santos ovarios de dejar su complejo de superioridad a un lado y se dedicaran a escuchar, y no a imponer. A trabajar conjuntamente con esas que dicen son sus "hermanas" pero que en realidad no son más que un instrumento para lavar sus conciencias de occidentales acomodadas. A lo mejor aprendían algo en el proceso, y una cura de humildad no le viene mal a nadie. Así que sí: cuando leo cosas como esta sé por qué me cuesta tanto integrarme en movimientos feministas que alcanzan niveles intelectuales elevados cuando de analizar sus propias realidades se trata, pero que caen en el más asqueroso de los paternalismos cuando tienen que tratar con otras realidades. De verdad: ¿por qué resulta tan difícil escuchar a esas otras mujeres?

Bibliografía:

Badran, Margot. Feminists, Islam and Nation: Gender and the Making of Modern Egypt. Princeton, NJ: Princeton U. Press (1995).

Baron, Beth Ann. "Unveiling in Early Twentieth Century Egypt: Practical and Symbolic Considerations." Middle Eastern Studies. 24(3): 370-86.

Hatem, Mervat. "Egyptian Upper- and Middle-Class Women's Early Nationalist Discourses on National Liberation and Peace in Palestine (1922-1944)." Women and Politics. 9(3): 49-69 (1989).

Kader, Soha Abdel. Egyptian Women in a Changing Society, 1899-1987. Boulder, CO: Lynne Rienner Publisher, Inc. (1987).

Shaarawi, Huda. Harem Years: The Memoirs of an Egyptian Feminist. Translated and introduced by Margot Badran. New York: The Feminist Press (1987).

Zuhur, Sherifa. Reveiling reveiling: Islamist gender ideology in contemporary Egypt. Albany, NY: State University of New York Press, 1992. Sin duda, uno de los mejores libros que se ha escrito sobre el tema.



sábado, noviembre 26, 2005

Víctimas del patriarcado

Muchas veces vamos caminando por la calle y Tórtola me mira y me dice: “A veces, no puedo creerme que este país haya aprobado la ley del matrimonio.” ¿Por qué?, le pregunto. Me dice: “Porque en muchos aspectos sigue siendo un país muy diferente a como yo me lo imaginaba. Por ejemplo, el número tan alto de mujeres casadas y amas de casa que hay en España. La verdad, nunca pensé que hubiera tantas, creía que España era más como otros países europeos.” Valga el ejemplo para empezar a ilustrar el post de hoy, que me ha salido a raíz del último (y al parecer bastante polémico) post de la Mujer en Guerra.

En primer lugar: una mujer que sufre maltratos es una víctima. Pero no es solamente una víctima de lo más inmediato (el grito, el puñetazo en la cara, el “eres tonta” que se sucede cada día por cualquier motivo, o sin él) sino más bien de algo que va más allá de la mera agresión. La mujer maltratada es una víctima de una serie de estructuras y patrones (sociales, económicas, culturales) que desde que nace le enseñan que como mujer únicamente podrá realizarse plenamente compartiendo su vida con un hombre. A las mujeres se nos educa en lo que Adrianne Rich llamó la “heterosexualidad obligatoria,” esto es, un sistema en el que lo obligatorio es estructurar tu vida de una manera determinada (marido, hijos, pisito) sin que en el fondo nadie te cuente que existen otras opciones y que no por ello serás menos mujer (por ejemplo, negándote a ser madre). Es cierto, y creo que todo el mundo conoce el prototipo, que existen muchas mujeres que no tienen ningún problema en depender económicamente de sus maridos: generalmente están casadas con hombres amables, que asumen como propia una función social (padre y soporte económico de la familia) para la que en ningún momento han recibido ningún tipo de educación más allá de los patrones que pueda ver repetidos en su entorno de familiares y amigos. No debe ser fácil ser hombre modelo, vivir con la obligación de ser el sustento de la familia porque sí, saber que si tú fallas, tu familia corre el riego de irse a pique y con ella tu sentido del orgullo personal y muchas veces de lo que significa ser hombre en una sociedad machista y patriarcal como esta. Porque siempre hablamos de cómo el patriarcado ahoga a las mujeres, pero nunca, salvo desde la inteligencia crítica de personas como mi Divina Shangay, se habla del daño que el patriarcado hace al hombre, imponiéndole unos patrones de masculinidad absurdamente insostenibles que identifican masculinidad con éxito en lo económico, y falta de lo anterior con fracaso social y personal. Sí, en el mundo de hoy es difícil ser mujer, pero yo creo que tampoco debe resultar fácil ser hombre.

El maltrato no surge en una situación de vacío, ni los maltratadores (como frecuentemente se nos quiere hacer ver) son el ogro a combatir – y me explicaré antes de que me lluevan hostias. El maltratador es, por así decirlo, la punta del iceberg: lo más visible de un problema con raíces profundas donde la principal violencia no es el maltrato individual, sino la violencia estructural - económica, cultural, etc. - a la que nos vemos sometid@s desde la cuna. No podemos olvidarnos del contexto histórico en el que se desarrolla esta discusión. Venimos, todo sea dicho, de una de las realidades más enfermizamente patriarcales de la historia contemporánea: el nacionalcatolicismo franquista. ¿Realmente podemos esperar una transformación radical, o que España se convierta en una nueva Suecia, de repente? No lo creo. Vivimos en un momento histórico en el que las reglas del juego no están claras: esta es todavía una sociedad profundamente patriarcal, pero al mismo tiempo hacemos como si no lo fuera. Todo sea dicho, disimulamos bastante bien. La figura autoritaria del padre de familia se ha visto sustituida por nuevos modelos de convivencia que ni se han desarrollado plenamente, ni tampoco han venido acompañados de transformaciones en el plano socioeconómico que ayuden a asentar estas realidades. No hace muchos años, un sueldo era suficiente para mantener a una familia al completo. Ahora, dos sueldos apenas bastan, y un sueldo medio no da ni para que una persona pueda establecerse independientemente de ataduras (sean las de una pareja, o las de sus padres). Diferentes realidades socioeconómicas están dando lugar a diferentes realidades de convivencia: por un lado, sigue prevaleciendo la idea de que el trabajo de un hombre es el pilar de la familia; si alguien tiene que dejar de trabajar, que sea la mujer (cobra menos y además en casa tampoco se están tan mal, etc.) Por otro, se nos bombardea constantemente con imágenes e historietas de dinkis, parejas hetero donde tanto ella como él valen lo mismo, donde los dos están profesionalmente realizados, ganan buenos sueldos, y (lo más importante) donde el dinero ha dejado de ser un factor importante si alguno de los dos se harta: tú por tu lado, y yo por el mío. Que digo yo será la realidad de muchas parejas en sitios como Madrid o Barcelona, pero desde luego no es la realidad de Segovia ni de tantas otras ciudades de España llenas de curritos de a 700 euros el mes. Yo, que me formé intelectualmente como marxista, sigo pensando que la pela es la pela y en el fondo es lo que mueve el mundo, y aquí es donde no me queda más remedio que darle la razón (aunque sea indirectamente) a bea con su post de hoy. ¿Por qué?

La Xunta de Galicia ofrece ahora una paga durante un año a mujeres que acrediten haber sido maltratadas. Creo que la paga, si no me equivoco, asciende a unos 600 euros mensuales, y tiene por objeto que la mujer pueda salir de la situación de maltrato y comenzar una nueva vida. Hasta aquí bien... o no tanto. Mi pregunta es: ¿se trata de una medida eficaz? ¿Hasta qué punto contribuyen medidas como esta a detener el problema del maltrato? Mi respuesta: es una medida necesaria, pero claramente insuficiente. Socialmente, tenemos la responsabilidad colectiva de proteger al más débil, de ahí que no me parezca mal en absoluto que las instituciones se comprometan activamente en la protección de las mujeres maltratadas. Pero socialmente también tenemos la responsabilidad de atacar la raíz del problema y no conformarnos con tiritas y mercromina para un problema que necesita de intervenciones radicales. En sí misma, la medida de conceder una paga a una mujer maltratada no sirve para casi nada si no va acompañada de toda una serie de medidas acompañantes que realmente transformen todo el contexto en el que primeramente surge la situación de maltrato. Y eso pasa por atacar todas las estructuras que nos rodean, desde la educación hasta el mercado laboral o de la vivienda. Tenemos que empezar a darnos cuenta colectivamente de que la educación que damos a quienes vienen detrás tiene que ser una educación mucho más amplia, que enseñe, tanto a chicos como a chicas, que los lazos afectivos que puedan en su día establecer con otra persona (sea del sexo que sea) son una cosa, y cómo organicen su vida es otra. Que no es verdad que el pleno desarrollo de su personalidad haya de pasar necesariamente por el matrimonio y el pisito con dos churumbeles y cortinas en todas las habitaciones. Que sepan, por lo menos, que hay otras posibilidades, y que las pelis de Meg Ryan son eso: pelis de Meg Ryan. En el fondo, esta es la misma discusión surgida en Castilla la Mancha a cuenta de la guía para chicas: eso era precisamente lo que se intentaba con esa guía (reinventar, imaginar, ir más allá), y eso es precisamente lo que los y las sostenedoras de este patriarcado cruel pretenden evitar.

Tenemos también que trabajar más y mejor contra el actual clima de terrorismo laboral que comenzó a instaurar el Partido Socialista en la década de los noventa y que alegremente continuaron sus sucesores (incluido el señor Rodríguez Zapatero), que ha convertido a esta nueva generación de jóvenes ultrapreparados en una nueva generación de esclavos del capital corporativo destinados a compartir piso con sus padres o compañeros hasta la edad de la jubilación y a una vida de inseguridad e incertidumbre con hipotecas hasta el día que te mueras. ¿Qué sentido tiene dar una paga a una mujer maltratada durante un año y que esa mujer deje de ser dependiente económicamente de su marido, para pasar a ser dependiente económicamente del Estado y, al cabo de un año, tener que volver a depender económicamente de alguien, bien sea sus padres si los tiene, bien una nueva pareja con la que probablemente volverá a caer en el mismo ciclo de violencia y desamparo?

La parte más difícil es la de convencernos de que el patriarcado nos ahoga a tod@s: a mujeres, y a hombres, y que los dos perdemos con esta situación. Y pasa también por convencernos de que la perversión capitalista que está ya generando enormes desigualdades en el llamado “Primer Mundo” (¿coches ardiendo en París?) y que nos ha convertido en los nuevos esclavos del siglo XXI está íntimamente ligada a la reproducción de patrones de violencia contra las personas más débiles y en posiciones más precarias de nuestra sociedad, que en su mayoría (pero no en exclusiva) suelen ser mujeres, ancianos, y personas enfermas. Así que, sin criticar la medida de la Xunta, tampoco puedo estar muy contenta ante una medida que, tomada así, no contribuye en nada a solucionar el problema porque es una medida aislada que probablemente contribuirá a perpetuar los patrones de dependencia que dan lugar al maltrato. El maltrato es una realidad especialmente sangrante para cuya solución las mujeres lesbianas podemos y tenemos mucho que ofrecer. No porque sea mejor ni peor ser lesbiana, sino porque nuestro lesbianismo y nuestra visibilidad son, en la mayoría de las ocasiones, un símbolo del triunfo sobre estructuras injustas que nos han amordazado desde que nacimos.

Enlaces de interés

Red Feminista (Red Estatal de Organizaciones Feministas Contra la Violencia de Género)

Centro de Atención, Recuperación e Inserción de Mujeres Maltratadas

Violencia contra la mujer (Mujeres en Red)

El Síndrome de Estocolmo doméstico en mujeres maltratadas

Sociedad Española de Psicología de la Violencia



domingo, noviembre 20, 2005

Juego

Hoy os propongo un juego: contad el número de blogueras y articulistas de opinión (mujeres) que publican en Periodista Digital, aquí.

Por la memoria




Carta a Francisco Franco:

Querido hijo de puta:

30 años después de tu muerte, vivimos más tranquilos. A España, afortunadamente, no la reconocerías si levantaras la cabeza. Bueno, de hecho no la reconocería ni dios. Es cierto que todavía vivimos bajo un régimen monárquico continuista que tú mismo dejaste atado y bien atado antes de palmarla. Afortunadamente, el 23-F se quedó en agua de borrajas y hoy nos toca vivir bajo una monarquía parlamentaria insultante, pero bastante inocua. Tu principito heredero, ahora rey, se dedica (quién te lo iba a decir a tí) a ir a regatas y a otras actividades que no conviene mencionar aquí, porque eso sí, en España todavía no existe la plena libertad de expresión y me pueden cerrar el chiringo si digo tres o cuatro verdades.

Quiero hablarte también de tus herederos, que ayer y hoy salen a la calle brazo en alto a conmemorar tu persona. La verdad es que para ser herederos tuyos, los tienes bastante mal educados, ya que se pasan la vida montando pollos allá donde van. Eso sí, hay algo que te decepcionará: esos que salen a la calle son tus herederos fieles, los que no se avergüenzan de que les llamen franquistas. Hay otros, hoy agrupados en un partido denominado Partido Popular, que te han dado la espalda; o por lo menos, que te la dan en público para guardar las apariencias, aunque hay rumores de que en sus casas te tienen en los altares. Claro que esto no debería sorprenderte, siendo como es el partido de Don Manuel (sí, sí, Fraga Iribarne) a quien usted mismo no reconocería ejerciendo de demócrata y habiendo perdido (¡perdido, fíjese Ud.!) unas elecciones democráticas. Al resto de cachorrillos que escribían artículos en cierto diario de la Rioja allá por 1979 cantando sus lores - en concreto, un tal José María Aznar, de Valladolid, y otros de sus acólitos - no los conocerás. Da lo mismo: han aprendido la lección y aunque participen en el juego democrático que el contubernio rojo-masónico-judeocomunista ha logrado imponernos, yo sé que en el fondo son buenos y firmes defensores del régimen que estableciste, aunque se rumorea que uno de ellos es un poco maricón (claro que también a tí te llamaban, Queipo de Llano ni más ni menos creo que fue, "Paca la Culona"). Pero en lo demás, ahí siguen, firmes defensores de esa Iglesia a la que tanto beneficiaste y que tanto te entregó a cambio, en un régimen de terror que duró casi cuarenta años. Fíjate que ahora a los obispos les ha dado por participar en la democracia, y van hasta a manifestaciones: claro que aunque llevan playeras por si hay que salir por patas, ya no hay grises que les persigan por la calle, porque vivimos en un Estado democrático y de derecho que reconoce el derecho a la manifestación y reunión. Aunque no te preocupes: yo creo que a los rojos de Moncloa ya les está entrando el canguelo con la Iglesia y no creo que toquen mucho. Fíjate, si hasta con el tema de la educación ya están flaqueando y los colegios de monjitas ya recaudan más dinero público que los colegios públicos...

De la Guerra Civil aquí casi no se acuerda ni dios, aunque eso sí, tus fieles seguidores siguen financiando a autores (antiguos comunistas, para más señas) que ahora se dedican a defender tu figura y andan dejando las cosas claras: porque ya sabemos, Caudillo, que la guerra no la empezaste tú sublevándote contra el legítimo régimen de la República, no. Ahora ya nos han explicado que la guerra la empezaron los rojos en el 34. Eso sí te diré: ándate con ojo y mándales un recordatorio a tus cachorrillos, que anda el patio revuelto con la retirada de tus estatuas por media España. Y algunos rojos andan empeñados, mira tú por dónde, en desenterrar las fosas comunes y hacer recuento de la barbarie. Así que a ver si aleccionas a tus cachorros para que pongan España en orden, que entre el Estatuto de Cataluña y las Vascongadas, esto se nos rompe. Te entristecerá saber también que el Real Madrid ya no es lo que era, y que ahora está lleno de negros y otras gentes de mal ver, y ayer mismo perdió en el Bernabeu con el F.C. Barcelona. Claro que no te extrañe: serán cosas de Moncloa, donde hay un presidente rojo y culé. El mismo, aunque no se lo crea, que ha permitido que los bujarras se casen. Te digo yo que a España no la conoce ni la madre que la parió.

Querido hijo de puta, lo dejo ya. Hace treinta años que moriste (afortundamente, sufriendo, como parece por las imágenes de televisión). Yo nací justamente un año después (un año y dos semanas más), con lo cual me alegro de no haber tenido que compartir mundo con tu asquerosa persona. Mientras, descansa tranquilo: la política del olvido sigue funcionando a todo trapo: ni fuisteis juzgados por vuestros crímenes, ni lo seréis. Vuestra figura ya está siendo apropiadamente rehabilitada en los medios (controlados por tus cachorros), así que no te preocupes por quedar mal. Sabemos que, en el fondo, fuiste un gran benefactor.

Espero que sigas pudriéndote lentamente en tu fosa del Valle de los Caídos, construida con la sangre y el sudor de nuestros hermanos republicanos. Aunque creo que últimamente andan en convertirte la tumba en un museo. Habrá que verlo: pagar para verte...

El Ave Turuta

p.s. te dejo unos versos de Juan Paredes Manot, "Txiqui," a quien con 21 años mandaste fusilar en tu agonía de hombre acabado y patético.

Mañana, cuando yo muera
no me vengáis a llorar.
Nunca estaré bajo tierra:
¡Soy viento de libertad!

Somos Viento de libertad y los nietos de los obreros que nunca pudísteis matar, somos los hijos de la dignidad rebelde que nunca pudísteis encerrar. Los amamos y odiamos a sus verdugos.

La historia no ha terminado. El capitalismo es barbarie y sufrimiento para los más: En los más está la esperanza. Defender la alegría, organizarla rabia.
¡No pasarán!

viernes, noviembre 18, 2005

Los papeles


¿Recordáis esta foto? Esta fue una de esas democráticas manifestaciones que organiza la derechona de vez en cuando y de cuando en vez para recordarnos cuánto añoran el poder. Fue en Salamanca, cuando las hordas fascistas salieron a la calle para protestar contra la devolución de los llamados “papeles de Salamanca” a Cataluña. Cuando asisto a manifestaciones de irracionalidad manifiesta como esta, o como las defendidas el pasado sábado con el tema de la educación, o la manifestación del 18 de junio sobre “la familia,” me planteo hasta qué punto mi trabajo tiene o deja de tener importancia cuando de rebatir estupideces se trata. En el mundo académico, son muy frecuentes las discusiones sobre si lo que hacemos “sirve” para algo. Mi posición es un poco intermedia en el debate: sin llegar a la arrogancia de creer que los artículos que los historiadores publicamos en revistas académicas – tan especializadas que las leemos cuatro contados – vayan a cambiar el mundo, tampoco caigo en el pesimismo de que mi trabajo no le importa a nadie y que no tiene trascendencia alguna...

Creo que hasta ahora he hablado poco de mi trabajo. Llevo ya algún tiempo metida entre archivos, rebuscando fichas a mano, leyendo catálogos, intentando encontrar tesoros que me permitan entender mejor nuestro pasado para así intentar entender mejor el presente, que en el fondo es a lo que nos dedicamos quienes hemos hecho de la Historia nuestra profesión. Pero hay una cosa que me entristece cuando veo fotos como la de arriba, porque aunque resulte una obviedad, a los archivos no va prácticamente nadie: muchas semanas, estoy sola en la sala de investigadores; con suerte, hay días que me encuentro con algún otr@ investigador despistad@, pero poco más. Ni el abuelo de la foto, ni ninguno de los que le acompañaban, ni desde luego los políticos que les jaleaban haciendo política rastrera, tienen la más mínima idea de lo que es un archivo, ni para qué sirve, y tampoco han puesto un pie en uno. Tampoco, evidentemente, han visto un documento de un archivo en su puñetera vida, y aunque lo tuvieran en sus manos, tampoco sabrían qué hacer con él. Pero la España casposa, la de charanga y pandereta, la España del paredón, del ordeno y mando, es así: se dedica a coartar la libertad de pensamiento – propia y ajena – porque en el fondo la ignorancia y la política de la consigna facilona resulta más cómoda. Así que cuando ando rebuscando tesoros en los archivos (en Segovia, Madrid, Simancas, Lisboa, o donde toque) simplemente tengo que pensar en la foto de Salamanca para acordarme de que, aunque en apariencia nuestro trabajo sea intrascendente, sigue siendo importante que existan personas con el ánimo y las ganas suficientes de poner los puntos sobre las íes. Así que aquí os dejo un pequeño tesoro...


Respondiendo a comentarios: un archivo contiene, por regla general, millones y millones de documentos de todo tipo que pueden llegar a ocupar varios kilómetros de legajos. La legislación actual permite a cualquier ciudadan@ consultar los fondos de los archivos estatales, salvo cuando se trate de documentos que se estimen pongan en peligro la seguridad nacional. Cada año hay miles de investigadores que pululan por los archivos de todo el mundo, y varios cientos - cuando no miles - en los españoles. Naturalmente, no todo el mundo busca lo mismo, pero son muchos los casos de gente que buscando una cosa, se ha encontrado con documentos que o bien no se sabía que existían, o documentos que se creían perdidos (por ejemplo, manuscritos de obras que sabemos que existen porque aparecen citadas en otras pero cuyo manuscrito original nunca había sido encontrado). Cuando se trata de documentos mucho más antiguos, y debido a que en lugar de papel había épocas en las que se utilizaban materiales como las pieles, conocemos casos en los que un material se ha reutilizado en varias ocasiones para volver a escribir, de manera que lo último escrito ocultaba obras que se creían perdidas...

Y siguiendo con el debate sobre la educación, al loro con los datos que ofrece Rebelión.

domingo, noviembre 13, 2005

Por una escuela pública y laica

Mienten como bellacos. No sólo este gobierno llamado socialista no ha tocado ni uno solo de los privilegios de los que disfruta la Iglesia Católica en el sistema educativo, sino que además el gobierno de Zapatero tampoco parece dispuesto a recortar ni un céntimo de la financiación de la IC a cargo de los Presupuestos Generales del Estado. Va siendo hora de que desde la izquierda progresista le recordemos al PSOE unas cuantas cosas, entre otras, que la educación que pedimos ha de ser pública y laica. De momento, Izquierda Unida alberga en su página un manifiesto por la educación pública y laica. El eslogan de la campaña es: "La educación en las escuelas, la religión en las iglesias." Os invito a leer los documentos que se incluyen sobre educación y, si os apetece, a añadir un banner con este eslogan a vuestra página. Yo ya lo he hecho en la sección de "Campañas."

miércoles, noviembre 09, 2005

Thanks, but no thanks

Quiero que por favor leáis este magnífico post de Inadaptado (y si todavía no conocéis sus Inadaptiras, ¿a qué esperáis?) A mí me ha recordado cierta anécdota ocurrida a finales de este verano, mientras Tórtola y yo estábamos tomando café con mi progenitora biológica en casa de una de sus amigas (progre, para más señas): "Chicas, tenéis que dar las gracias por tener una madre y suegra que os acepte como ella os acepta." ¿Permiso? ¿Lo cuálo?

Pues sí. Ahora resulta que bollos, maricas, trans, y más o menos toda persona que en algún momento pueda ser calificada como indeseable social, tenemos que arrodillarnos y besar los pies de esas magnánimas gentes que deciden dejar a un lado sus prejuicios (aunque en muchos casos, progenitora incluida, sea de boquilla) y... aceptarnos. Y una mierda. En lugar de estar agradecid@s, lo que teníamos que hacer maricas, bolleras e indeseables es pedir reparaciones. Recordarles lo fácil que habría sido hacerlo antes. Martillearles con el pensamiento de que es poco o nada lo que ellos pierden al aceptarnos, pero mucho lo que nosotr@s hemos perdido (y sufrido) con su rechazo. Que no se les olvide: ni somos mendig@s de tolerancias ajenas, ni hemos venido al mundo para subirles su ego pseudoprogre y acomodaticio. Que no se les olvide que, si somos como somos, no es gracias a ell@s, sino más bien a su pesar. Y que cada vez que nos reafirmamos con alegría y con orgullo, estamos recordándoles que nuestra existencia es el mejor ejemplo del fracaso de sus mentes acomodadas.

El futuro

"They're chanting something about culo. ¿Qué dicen?" Eso me preguntó ayer Tórtola delante de la subdelegación del gobierno en Segovia. Todo, obviamente, tiene su explicación. Veníamos de tomarnos un café cuando ya bajando hacia el acueducto vemos un grupo de gentes con pancartas que nos venía de frente, y al fondo, cuatro hermosas banderas republicanas. Era la manifestación contra la reforma educativa convocada por la CGT y CCOO en Segovia (y seguro que alguien más, pero esas son las pegatinas que ví). Así que ni cortas ni perezosas nos unimos a ell@s y Tórtola recibió una breve pero instructiva lección sobre política. Por fin pude explicarle las razones por las que la bandera rojigualda es, por decir algo, pelín problemática en este país, o por qué yo no la reconozco como propia.

"Si somos el futuro, ¿por qué nos dáis pol culo?" Eso era lo que cantaban dos jovenzuelos segovianos a las cabecitas asomadas a las ventanas de la subdelegación. Que traducido, quiere decir: ¿para qué narices necesitamos otra reforma educativa, que ni va a solucionar los problemas existentes, ni tan siquiera servirá para sacar a la Iglesia Católica de las escuelas? Porque lo grave de esta reforma es que se hace por exigencias del guión político (nuevo gobierno, nueva ley), pero no porque exista una voluntad verdaderamente transformadora del sistema educativo de nuestro país. Porque para que las cosas cambien, este gobierno tiene que darse cuenta de una vez por todas de que el 14-M much@s depositamos nuestra confianza en un partido que tómo nuestro voto prestado, pero que ahora tiene la obligación de devolvernos lo prestado, y con intereses si hace falta. Queremos (quiero) que Rodríguez Zapatero agarre el toro por los cuernos y plantee de forma inmediata la derogación del Concordato con el Vaticano; que la nueva ley de educación destierre definitivamente el adoctrinamiento religioso de nuestras aulas (derogando los acuerdos sobre enseñanza de la religión con las diversas federaciones y entidades religiosas - católica, judía, musulmana, y protestante - porque el adoctrinamiento no debe tener lugar en la escuela pública y financiada por tod@s). Y que desde la fiscalía general del Estado se ponga en perseguir las opiniones homófobas y constitutivas de delito que cada día salen de los micrófonos de cierta emisora ePPiscoPPal o de ciertos estamentos eclesiásticos el mismo celo que se pone cuando se trata de criminalizar las opiniones políticas del Sr. Arnaldo Otegui.

Ayer, en el programa Enfoque de la 2 que dirige Pedro Piqueras, hubo un debate sobre el acoso escolar. Estuvimos viéndolo para ver cuántas veces se pronunciaba la palabra "homofobia." Número de veces: cero. Eso sí: incorporaron un segmento de vídeo de un chico en Euskadi que sufría el acoso de sus compañeros, y veladamente se sugirió que el acoso venía provocado por ser gai. "Empezaron a llamarme marica porque obviamente es por ahí por donde se podían meter..." Esas fueron las palabras del chico en cuestión (sensible, guapo, con los ojos pintados de negro, femenino, con kfiyyeh al cuello). Ningun@ de l@s invitad@s pareció darle importancia al hecho de que gran parte de la violencia que se reproduce en nuestros centros educativos reproduce comportamientos y actitudes que vienen de fuera, y no creo que el clima crecientemente homófobo que destilan ciertos PPartidos PPolíticos de la mano de las sotanas de siempre ayude precisamente a erradicar este tipo de actitudes. ¿Para cuando, Sr. Fiscal General del Estado, un proceso contra todos aquellos que alimentan esta homofobia asesina desde los PPúlpitos, ya sean radiofónicos - a través de su Pequeño Talibán - o eclesiásticos?

sábado, noviembre 05, 2005

La historia de Matt

Esta es la historia de Matt Limon. Os hablé de él hace mucho, mucho tiempo, en la prehistoria de este blog. Pero no pasa un día sin que por una u otra razón, la imagen de Matt en su traje naranja se me aparezca mentalmente, para recordarme que vivimos en un mundo tan cruel como injusto, tan asqueroso como cobarde. Matt Limon, un chaval con una deficiencia psíquica internado en un centro para personas como él (antisociales, indeseables, incómodas), tenía 18 años cuando le pidió a uno de sus compañeros de internado que le hiciera una felación. Lo que Matt no podía saber es que la ley del Estado de Kansas penaliza las relaciones sexuales de este tipo entre un adulto legal y un menor de edad con un año y medio de cárcel... esto, naturalmente, si se trata de una relación heterosexual. Porque lo que Matt no sabía entonces pero ahora seguro que sí sabe es que Kansas también tiene una ley por la cual si el “crimen” en cuestión es “perpetrado” por dos personas del mismo sexo, la pena de cárcel se multiplica considerablemente. Se multiplica por diecisiete, para ser exactos. De modo que, cuando algún hijo de puta puritano de mierda decidió denunciar a Matt, al chaval le cayó una condena de diecisiete años y medio en prisión.

La ACLU (American Civil Liberties Union) se hizo cargo de su defensa, y finalmente ha conseguido que el Tribunal Supremo de Kansas suspenda temporalmente la condena de Matt, al sentenciar que la diferencia de trato que la ley dispensa a heterosexuales y homosexuales es discriminatoria. La suspensión, no obstante, no significa que Matt haya quedado libre. Por el momento, el juez le ha obligado a residir en la granja de sus tíos, donde debe ayudarles trabajando, y le ha prohibido acudir a misa o realizar actividades en el exterior. Es, en la práctica, un arresto domiciliario en toda regla hasta que el fiscal decida si recurre la sentencia o no. Tiene para ello 30 días de plazo.

Pero si os cuento la historia de Matt Limon no es para hablar de la hipocresía y la crueldad de una sociedad que se pudre por dentro a pasos agigantados. Es para tocar otro tema aún más hiriente, más repugnante, más cercano. Es para recordar que ninguna de las asociaciones que dicen defender los derechos de las personas LGBT se unión a la ACLU en la defensa de Matt. Ni una sola: ni la pulcra Human Rights Campaign (HRC), que organiza cenas de gala para recaudar fondos que cuestan 200 dólares por cabeza; ni otras organizaciones que tanto predican por la boca pequeña sobre igualdad.¿Por qué? ¿Por qué sois tan redomada y asquerosamente cobardes? Yo tengo una teoría sobre vuestra cobardía: porque en vuestras ansias de normalización, os da vergüenza y miedo embarcaros en la defensa de un retrasado mental – de Kansas, para más señas - que tuvo la mala fortuna de pedirle a un menor que se la chupase. Porque en vuestras ansias de normalización, queréis demostrarle a la sociedad estadounidense que no sois maricones ni bolleras al uso, sino que sois los nuevos estandartes de la homosexualidad normalizada y cobarde, de la cultura burgaysa que diría mi Divina Shangay, de las "chicas L Word," de lo gay-danone y del desarmarizamiento a golpe de dólar (o de euro, que para el caso, lo mismo da). Pero los maricones de verdad, los gordos, los que no tienen cuerpo danone, ni de gimnasio, los que no dan la imagen, las chicas que no son L porque estéticamente se quedan en "l" minúscula, los que no tienen segundas residencias ni leen el New York Times, los que no se sientan en los despachos de la Casa Blanca ni se pasean por las ya excesivamente aburgaysadas calles del Castro de San Francisco, os importan una puta mierda. Como os importan una puta mierda las lesbianas pobres, o la pareja de chicas, una de ellas en silla de ruedas, que vivía en nuestro barrio y que no sólo no podían permitirse acudir a vuestras cenas de 200 dólares por cabeza, sino que dudosamente podían siquiera llegar a fin de mes porque además de lesbianas eran negras. Por eso, personajes de HRC y similares, me dáis asco. Por eso nunca acudí a ninguno de vuestros actos, ni repartí pegatinas, ni participé en vuestras campañas de mierda. Porque hay dos Américas, pero no son las dos Américas que vosotros imagináis.

viernes, noviembre 04, 2005

Pues ya era hora...

Sí señores. Pues muy bien, y mis felicitaciones a l@s compañer@s del Casal Lambda.

miércoles, noviembre 02, 2005

Hartas de la testosterona

No me extraña que las mujeres de este país pasen de los gimnasios como de la mierda, y que las pocas que no pasan se apunten a actividades como el aerobic y que huyan de la sala de musculación como posesas. No me extraña, porque hay que tener mucha fuerza de voluntad, y muchas ganas de estar guapa, para aguantar a la panda de vagos indecentes que pululan por los gimnasios de Ejpaña enseñando cacha y mirando de mala manera a todo ser humano o persona cuya masa muscular sea ligeramente inferior a la suya.

Me extraña. Me extraña que seamos un país con campeonas olímpicas de judo. Un país del que salío ese prodigio del taekwondo llamado Coral Bistuer. Un país donde a las pocas chicas que se dedican a las artes marciales habría que colgarles no una medalla, sino diecisiete, por haber sabido sobrevivir al machismo exacerbado, a las malas miradas, a los comentarios groseros, a los chistes de maricones y tortilleras...

Es en estos momentos cuando ya no me reconozco como parte de nada de lo que veo a mi alrededor. "No os preocupéis, que ya he llamado al técnico y la máquina estará arreglada pronto." Esa fue la frase que escuchamos cuando nos apuntamos al gimnasio, donde sólo había dos máquinas de correr y una estaba (y sigue estando) estropeada. A fecha de hoy, el gimnasio sigue cobrando y nosotras seguimos sin poder correr. Mis clases de taekwondo son una castaña, por no decir un pitorreo, y he decidido que hasta aquí hemos llegado. Si de lo que se trata es de exhalar testosterona por los cuatro costados y hacer de menos a la sección de las coletas, menda ha decidido que no paga para que la humillen, de manera que a partir de hoy, la solución pasa por aquí y por aquí. Entre lo que pagamos las dos, equivalen a un año y dos meses de cuotas de gimnasio. Y yo ya estoy harta de que me tomen el pelo.