El Aviaducto

domingo, noviembre 27, 2005

Las talibanas de Occidente

Un tema que nunca he tocado en mis posts pero que siempre me ha tocado mucho la moral es el de la actitud de la mayoría de mujeres autorpoclamadas feministas que se arrogan el papel de salvadoras del mundo y tienen la arrogancia de pretender que su opinión siente cátedra en temas en los que antes de hablar, deberían aprender a escuchar. Tenéis un ejemplo aquí. Son, en mi vocabulario peculiar y personal, las talibanas de Occidente. Afortunadamente, no seré yo la primera que critique muchos de los posicionamientos del feminismo occidental en sus múltiples versiones (ya sea liberal, marxista, o radical) y su tratamiento hacia esas "otras" mujeres que bien por su origen étnico o nacional, religioso, o simplemente por su color de piel, ni pueden ni quieren identificarse con dogmas tan esencialistas como inadecuados para entender y cambiar sus opresiones y realidades particulares. Las primeras voces disidentes dentro del feminismo occidental vinieron precisamente de la puerta de atrás: el feminismo lésbico por un lado, y el feminismo de mujeres negras como Audre Lorde por otro, empezaron a poner los puntos sobre las íes y criticar una visión feminista que era esencialmente heterosexual, de clase media, y blanca. Apropiado para quienes se sentían representado por él, pero que en nada ayudaba a mujeres excluidas del paradigma dominante. A finales de los sesenta y principios de los setenta, comenzaron a surgir críticas al feminismo occidental y aparecieron los feminismos globales o, en palabras de algun@s crític@s, "tercermundistas." El tercermundismo como corriente intelectual sirvió para ponerle freno a los excesos esencialistas del feminismo que se producía en Occidente: surgió entonces el feminismo multiculturalista. Un feminismo peligrosamente cercano a la defensa del relativismo cultural absoluto, pero que sin embargo obligó a que las feministas occidentales se replantearan muchos de los dogmas que hasta entonces habían tenido como verdades absolutas.

Para que no haya malentendedidos, diré que a mí el relativismo cultural me parece una mierda y que sí creo en la existencia de una serie de valores universales en la salvaguarda de la dignidad humana. Pero si he puesto un enlace al texto anterior es precisamente para demostrar hasta qué punto desde la defensa de la igualdad puede servir de escudo para la defensa de actitudes racistas y abiertamente intolerantes, todo ello, eso sí, apropiadamente recubierto de una pátina de corrección política y constitucionalismo que para qué. Reclama la autora del texto el derecho de un profesor de instituto a ejercer la objeción de conciencia si en la clase hay una niña con pañuelo.

Dice la autora:

"Se ha invocado el derecho a la educación sobre cualquier otra consideración para escolarizar a una niña con velo. Pero realmente el derecho a la educación queda totalmente fragilizado porque con esta medida, para salir del paso, se vulneran nuestros valores educativos basados en la igualdad entre los sexos. El principio moral y político de que todos somos iguales se vería continuamente interrumpido por la patencia permanente en el aula de la discriminación sexual. Las profesoras y profesores se enfrentarían a una desautorización constante que impediría una transmisión clara de los valores educativos básicos."

En primer lugar, se parte del apriorismo (nunca probado, porque es imposible de probar) de que el "velo" es un instrumento de discriminación sexual. Hay que ser ignorante, por no decir otra cosa, para defender semejante estupidez. El hiyab, como cualquier otra manifestación cultural (que eso, y no otra cosa, es la ropa: una manifestación cultural) ha conocido una evolución muy compleja que no puede despacharse con tanta frivolidad y desconocimiento. En segundo lugar, parece que lo que más le preocupa a esta educadora no es que la niña esté tranquilamente sentada con su pañuelo en clase, sino el hecho de que según ella su presencia "desautoriza" constantemente al profesor. Es decir: que, concibiendo el sistema educativo como un sistema de adoctrinamiento en determinados valores, conviene y resulta imprescindible reprimir todas aquellas voces o expresiones discordantes que desautoricen la posición del profesor/Estado. El problema no es que el pañuelo sitúe a la niña en una posición inferior: el problema es que el pañuelo le crea al profesor/Estado más de un quebradero de cabeza sobre cómo adecuar la realidad multicultural a la creación de un curriculum educativo a la vez inclusivo e igualitario. Es decir: prohibimos para no tener que lidiar con el problema de fondo, que es cómo conjugar la igualdad, el derecho a la educación, y el derecho al libre desarrollo de la personalidad en un contexto que ya es multicultural.

Sin extenderme demasiado, diré que la cuestión del cubrimiento de la mujer ha sido utilizada políticamente desde el principio de la era colonial en el mundo árabo-islámico, primero por los franceses en argelia y después por todos en todas partes. El cubrimiento del rostro era, en países como Egipto o la zona levantina siro-libanesa, una práctica de las mujeres de clase alta: sabemos a través de crónicas y documentos de archivos judiciales que estas mujeres acudían frecuentemente a los tribunales a defender sus intereses. Con la cara cubierta, pero acudían, mientras sus contrapartes francesas e inglesas, por ejemplo, todavía estaban a verlas venir. También sabemos que las campesinas y mujeres trabajadoras en entornos urbanos no se cubrían el rostro por lo que de incómodo tenía esta práctica en el entorno laboral, y que solamente en casos de ascenso en la escala social se producía una transformación de las costumbres. El cubrimiento del rostro era, al menos en Egipto, una práctica mayoritariamente urbana. Cuando Nabawiyya Musa, una de las primeras feministas egipcias, mujer de ciudad y con un look bastante butch por cierto fue destinada a dar clases a una escuela para niñas en el sur del país, se encontró con la sorpresa de que su cubrimiento del rostro provocaba recelos entre los aldeanos. Allí, con un grupo de alumnas que veían el cubrimiento del rostro como algo extraño a sus costumbres, Nabawiyya Musa tomó la inaudita decisión para una mujer de su clase social de acudir a sus lecciones con el rostro descubierto, y desde entonces se convirtió en adalid del llamado "sufur" o "desvelamiento." Mientras Egipto seguía bajo ocupación británica, surgió un movimiento feminista en Egipto de inspiración liberal liderado por mujeres como Huda Shaarawi o Siza Nabarawi. Huda Shaarwai, una cairoa de clase alta, había fundado la Asociación Intelectual de Mujeres Egipcias en 1914. En 1923, fundó la Unión Feminista Egipcia, una asociación que luego serviría de base para el desarrollo del feminismo egipcio y árabe en general. En Mayo de 1923, Huda acudió en representación de la UFE al noveno congreso de las feministas sufragistas que tuvo lugar en Roma. Fue allí donde presentó por primera vez su ideario ante una audiencia no árabe: en primer lugar, defendió la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, argumentando que (a) había sido el colonialismo el que había privado de derechos a las mujeres (y razón no le faltaba), y (b) el Corán no promovía la desigualdad, sino que había sido malinterpretado y sus principios mal aplicados. A su vuelta de Roma, Huda y Siza protagonizaron una acción en la estación del tren de El Cairo por la que pasarían a la historia: se quitaron el velo que cubría su rostro en público. A partir de entonces, el "desvelamiento" se convirtió en un símbolo político del nuevo feminismo árabe, de inspiración claramente anticolonial. Los diferentes sistemas coloniales habían utilizado la cuestión del velo para justificar la inferioridad de los "nativos" y demostrar así que el trato de la mujer en el mundo árabe necesitaba de una intervención "civilizadora" por parte de las potencias occidentales (sí, os suena, ¿verdad?: primero fuimos a Iraq a buscar armas de destrucción masiva, luego a derrocar a un tirano, y cuando ya no valían las excusas, fuimos a "liberar" a la mujer iraquí, que en absoluto necesitaba que se la "liberase" de nada, y menos para imponerle una Constitución confesional después de casi treinta años de laicismo constitucional). El velo se convirtió entonces en punta de lanza del discurso colonial, y el movimiento contra el velo fue adoptado por las feministas tempranas como un símbolo de modernidad ("¿véis? somos modernos, nos hemos desvelado").

Durante las décadas de los treinta a finales de los sesenta se asistió en el mundo árabe a un progresivo desvelamiento de la mujer en todos los ámbitos. La incorporación femenina al mundo laboral, que coincidió con el lanzamiento del llamado "feminismo de Estado" en países como Egipto, Túnez, o Iraq, resultó en una progresiva occidentalización del vestido y las costumbres que pasaron por una transición en las clases altas hacia la familia nuclear, la adopción de tendencias de la moda parisina, etc. etc. La derrota en la guerra de 1967 y el fracaso del panarabismo y socialismo árabes como doctrinas unificadoras en el mundo árabe dieron lugar a una nueva etapa política que tendría un gran impacto en la forma en que las mujeres árabes se autodefinirían a partir de entonces. Por un lado, asistimos a la radicalización del movimiento feminista organizado, a través de la adopción de posicionamientos marxistas (véase la figura de Nawal El Saadawi) que eran al mismo tiempo claramente antisionistas y anticoloniales. Por otro lado, se asistió al surgimiento del denominado "Islam político" en las universidades árabes. Aquí comienza el fenómeno que tantos quebraderos de cabeza les está costando a algunas feministas por estos lares. En la década de los setenta, asistimos al desarrollo de un nuevo fenómeno que podríamos calificar de "recubrimiento:" jóvenes universitarias egipcias, en su mayoría de clase media, comenzaron a integrarse en las organizaciones estudiantiles de corte islamista y a utilizar el pañuelo como un símbolo político. Enfatizo lo de "político" porque, al igual que el desvelamiento había sido utilizado como un símbolo político de modernización, el recubrimiento de las universitarias en los setenta tuvo una intención fundamentalmente política, en el que el pañuelo se convirtió en depositario de todo un ideario político sustentado en el rechazo tanto a la occidentalización de las costumbres como a los ya fracasados regímenes socialistas de décadas anteriores. En la década de los ochenta, el recubrimiento se extendió a las clases medias, cada vez más empobrecidas, y cada vez más mujeres trabajadoras comenzaron a cubrirse la cabeza y a vestir de manera islámica, es decir, "al-zayy al-islami." Los estudios realizados hasta el momento (os ofrezco una bibiografía más abajo) han desmotrado que para muchas de estas mujeres la vuelta a la vestimenta "islámica" (que no olvidemos es una creación contemporánea, muy actual, y que nada tiene de "tradicional" y sí mucho de "tradicionalista") no fue un fenómeno necesariamente político ni de adhesión a principios políticos islamistas. Muchas mujeres justificaban su vuelta a este tipo de vestimenta por razones económicas: "Así no tengo que comprarme tantos vestidos para ir a trabajar: puedo cubrirme con la yalabiya y me gasto menos en ropa." Comprensible en un contexto socioeconómico de progresiva depauperización de las clases medias en todo el mundo árabe. Otras mujeres vieron en la adopción de una vestimenta islámica la oportunidad de dejar sus casas en busca de trabajo: "Antes, mi marido me ponía pegas a la hora de salir a trabajar. Pero ahora con esta vestimenta ya no puede protestar cuando voy a trabajar porque voy vestida decentemente." Otras llegaban más lejos aún y argumentaban: "Esta vestimenta me concede dignidad. No como las mujeres occidentales, que son esclavas de la moda y son utilizadas en las campañas publicitarias como objetos sexuales."

¡Oh sorpresa! Las mujeres árabes son seres pensantes....

Así que lo que en principio había sido un símbolo político se convirtió en una prenda de vestir con significados tan variados como el número de mujeres que lo llevaban. Y aquí llegamos a la situación de Europa Occidental, donde el pañuelo se ha convertido nuevamente en una prenda politizada y donde todo el mundo, menos las propias afectadas, parece tener derecho a dar su opinión. Qué duda cabe que el pañuelo tiene, hoy en día, una significación política para muchas chicas de origen árabo-islámico. En un entorno que en muchas ocasiones les resulta hostil, y como adolescentes que son, muchas chicas deciden libre y voluntariamente adoptar el pañuelo como seña de identidad - étnica, política, y social, y no siempre necesariamente religiosa - para reivindicar y reapropiarse de una identidad que no sólo se les niega, sino que además se utiliza frecuentemente en su contra para justificar su marginación y su inferior posicionamiento en la escala civilziadora de esta bienintencionada Europa que nos ha tocado vivir. Quien crea que estas chicas, con 14 o 15 años, acuden al colegio con el pañuelo obligadas por sus padres, desconoce por completo la realidad: en muchas ocasiones (y así lo digo porque lo sé y porque lo conozco de cerca) son las chicas las que acuden a clase con pañuelo frente a la oposición de sus padres, que son los primeros en invocar los principios del Estado asimilador por miedo a que sus hijas sean objeto de violencia por parte de sus compañeros o de sus profesores.

Y aquí entramos en los siguientes párrafos de nuestra insigne escritora:

"La constitución se refiere al estado español como un estado laico."

Este... ¿perdón? ¿Dónde, cómo, y cuándo? A lo mejor me lo he perdido.

"Las personas que proceden de otros países y mantienen rígidas creencias religiosas han de asumir que, si han optado por residir en este país, los principios constitucionales en España pasan por el laicismo y la igualdad entre los sexos."

La Constitución, entre otras cosas, no dice que España sea un país laico: dice que es un país aconfesional. Esa y no otra es la constitución que tenemos, y si no nos gusta habrá que cambiarla, pero es lo que hay. Eso en primer lugar. En segundo lugar, espero que el argumento de "si vienes de fuera ya te puedes asimilar" también será aplicable a los de dentro (opusinos y demás ralea). Y tercero: la Constitución también proclama (y esto sí lo hace explícitamente) el derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la libertad de culto y creencia religiosa. Véase el artículo 10: "La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social." O el Art. 16 que, como véis, en ningún momento dice que España sea un país laico:
  1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

  2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

  3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.


Si lo que esta señora quiere es excluir una manifestación religiosa-cultural de las escuelas porque a ella personalmente le ofende o porque como educadora no puede trabajar en un entorno caracterizado por la diversidad cultural, que no pida la objeción de conciencia: que pida, directamente, la imposición de un régimen de uniformado en todos los centros públicos con educación obligatoria hasta los 16 años y que se prohíban (cosa que sí atentaría contra los principios constitucionales que anteriormente cito) todo tipo de símbolos culturales: desde el pañuelo, hasta por supuesto los crucifijos, y ya que nos ponemos y como las bandas de heavy metal son machistas y promueven la discriminación de la mujer, también las camisetas de Iron Maiden. Pero es que no para aquí la buena señora:

"Racismo cultural: se ha invocado la cultura para hacer pasar el "velo" como un rasgo cultural (...) El velo para las mujeres es esa marca que las diferencia de los varones en cuando a su posibilidad de elección, esto es, su posibilidad de ser sujetos libres con iguales derechos que los varones."

Señora mía: estamos de acuerdo en que "en la defensa de las culturas no todo vale," pero explíqueme usted bajo qué criterios se permite hablar con tanta libertad en nombre de un conjunto de mujeres que, (a) pueden hablar por sí mismas (sólo tiene usted que sentarse a escucharlas) y (b) ni se sienten representadas por usted, ni tienen por qué agradecerle el favor de que adopte usted esta postura paternalista. Me repatea esta actitud, tan extendida entre las feministas españolas cuando se trata de hablar del mundo árabo-islámico, de darlo todo por sentado y por sabido: "las mujeres árabes son así" o "las mujeres árabes son asao." O la más gorda: "es que en el mundo árabe con el burka..." desconociendo que por supuesto el burka solamente se utiliza en Afganistán y que una mujer árabe no sabe lo que es un burka, pero en fin, en España todas llevamos peineta (y si no, miren a la Reina). ¿Por qué demonios les resultará tan difícil hacer un ejercicio de humildad y convocar a esas mujeres de las que hablan, con un tono entre el desprecio y el paternalismo más nauseabundos, y dialogar con ellas? Pero además: no dialogar en plan "mira, vamos a hacer esto porque es lo que te conviene, ser ignorante y sin capacidad para reflexionar," sino dialogar en plan: "Bueno, ¿por qué no me cuentas cuáles son tus miedos, tus problemas, tus aspiraciones? ¿Cómo puedo ayudarte a realizarlos, compañera y hermana?" No estaría mal, ¿verdad? que en lugar de imponer un monólogo unidireccional las feministas de este país tuvieran los santos ovarios de dejar su complejo de superioridad a un lado y se dedicaran a escuchar, y no a imponer. A trabajar conjuntamente con esas que dicen son sus "hermanas" pero que en realidad no son más que un instrumento para lavar sus conciencias de occidentales acomodadas. A lo mejor aprendían algo en el proceso, y una cura de humildad no le viene mal a nadie. Así que sí: cuando leo cosas como esta sé por qué me cuesta tanto integrarme en movimientos feministas que alcanzan niveles intelectuales elevados cuando de analizar sus propias realidades se trata, pero que caen en el más asqueroso de los paternalismos cuando tienen que tratar con otras realidades. De verdad: ¿por qué resulta tan difícil escuchar a esas otras mujeres?

Bibliografía:

Badran, Margot. Feminists, Islam and Nation: Gender and the Making of Modern Egypt. Princeton, NJ: Princeton U. Press (1995).

Baron, Beth Ann. "Unveiling in Early Twentieth Century Egypt: Practical and Symbolic Considerations." Middle Eastern Studies. 24(3): 370-86.

Hatem, Mervat. "Egyptian Upper- and Middle-Class Women's Early Nationalist Discourses on National Liberation and Peace in Palestine (1922-1944)." Women and Politics. 9(3): 49-69 (1989).

Kader, Soha Abdel. Egyptian Women in a Changing Society, 1899-1987. Boulder, CO: Lynne Rienner Publisher, Inc. (1987).

Shaarawi, Huda. Harem Years: The Memoirs of an Egyptian Feminist. Translated and introduced by Margot Badran. New York: The Feminist Press (1987).

Zuhur, Sherifa. Reveiling reveiling: Islamist gender ideology in contemporary Egypt. Albany, NY: State University of New York Press, 1992. Sin duda, uno de los mejores libros que se ha escrito sobre el tema.



15 Comments:

  • Soy profesora de secundaria de un centro público (público=diversidad) y estoy de acuerdo contigo. Ningún problema con el velo... es mucho peor llevar esos pantalones con la cintura a ras chumino y… hala!! los riñones al aire en pleno invierno… Viva la gripe!!

    Hace unos días, el padre de un alumno musulmán vino a exigir que todos los profesores de su hijo fueran varones… en fin.

    By Anonymous lectorahabitual, at 1:08 p. m.  

  • Intervengo en comentarios para decirte que el segundo caso que expones es evidentemente un caso radicalmente distinto y en ese caso sí digo que naranjas de la China: pero creo que el tema del pañuelo y las exigencias del tipo que planteas son cuestiones diferentes. Un saludo.

    By Blogger El Ave, at 1:18 p. m.  

  • Se ve que has recuperado tiempo. Dos posts muy interesantes, el anterior y este. Hace años, leí un libro que se llamaba algo así como "Un mundo bajo el velo" , y me hizo caer en algo que me sorprendió: que una mujer árabe podía sentirse más libre debajo de sus vestimentas, que sin ellas, lo utilizaban como una especie de pantalla, incluso de tienda de campaña en plena calle. Eso chocaba con la idea estereotipada que yo tenía del asunto, y que efectivamente respondía a ese feminismo ortodoxo, aséptico, tan de Instituto de la Mujer, y tan agresivo contra el hombre, cuando, como decías en el post anterior, también el hombre se ve perjudicado por la situación que tenemos. Gracias, Ave

    By Anonymous Paseanta, at 5:24 p. m.  

  • hey ave,

    ya va siendo hora de que se levanten voces así de gente que entiende del tema como tú. ya ve siendo hora. porque me mata ese feminismo de la igualdad que todo lo reduce a un ´tiene que ser así´. dice siempre Celia Amorós que no hay feminismo sin ilustración. obviamente, con ese pensamiento, pocas mujeres del ´tercer mundo´ se consideran feministas.

    en fin, gracias por la reflexión.

    bellota

    By Blogger Bellota, at 10:38 p. m.  

  • Joder, Ave,
    cuánto aprendo contigo y cuánto me reconforta leer esto. He vivido los problemas de la integración del mundo islámico muy de cerca y lo que más me ha aterrorizado siempre es la actitud castrante y mutiladora de tantos españoles "tolerantes". Desde luego que se trata de un tema muy serio, pero tienes toda la razón cuando dices que hay que sentarse y hablar, escuchando e intentando comprender y no autoerigiéndonos sabedores de la verdad universal, en ese alarde patético de superioridad donde se confunde la idea de "país de escasos recursos económicos" con la de "país de seres que no piensan y yo les voy a enseñar lo que es correcto".
    Un beso, Ave, creo que tu blog debería leerse en las aulas de nuestros centros de educación.

    By Anonymous Sunfaith, at 2:59 a. m.  

  • El típico “por tu bien” que esconde una infravaloración “tú no sabes lo que te conviene”, un subidón de ego “quien sabe soy yo”, y un intento de controlar a otr@s “tenéis que hacer lo que yo decido!!".

    By Blogger La Gosa Roja, at 4:11 p. m.  

  • Desde mi ignorancia siempre he creido que un problema base de este mundo, no solo del feminismo, sino en general, es el "occidencentrismo". Todo lo que viene de Europa/Estados Unidos es lo correcto. Y los países y culturas están más o menos desarrollados en función de cuanto se parezcan a "Occidente".
    No hay más que ver la cara de los intercambios que vienen acá, pensando que llegan al "Tercer Mundo", visión que desechan a la vez que con cara de admiración proclaman:

    "Anda, si no son tan pobres, si aquí hay McDonalds!!"

    Mientras no aprendamos a aceptar que aun nos queda mucho que aprender, poco vamos a mejorar...

    By Blogger Purkinje, at 5:39 p. m.  

  • Hola Ave. Leyendo un pasaje de tu posteado anterior me acordé de un libro muy interesante que leí en mi postadolescencia sobre la identidad masculina, se titula el ensayo "XY la identidad masculina" es de una investigadora sociológica francesa cuyo nombre se me ha escurrido. Y en grandes rasgos hacía un análisis bastante acertado (hablo desde la perpectiva de hombre) sobre la confusa situación del varón en la sociedad y da explicación a muchos de los comportamientos aberrantes machistas u homófobos de los varones. Lo que más me sorprendio del ensayo era que el estudio no se limitaba a la visión de la masculinidad en el occidente "desarrollado" sino tambiénn en las tribus indígenas y paises subdesarrollados... y nadie salía muy bien parado. Es muy ilustrativo y ayuda enormente a entender de donde proceden tantas inseguridades, miedos y paranoias del varón, tanto es esta sociedad como en otras.

    By Anonymous Óscar, at 5:44 p. m.  

  • Desde luego está claro que nuestro modo de ver las cosas no es mejor que el de las personas que vienen de fuera. Pero ¿qué hacer cuando las imposiciones culturales religiosas afectan a los derechos individuales? por ejemplo ¿qué hacer cuando ciertos padres musulmanes impiden que sus hijas lleven falda? (algunas se cambiaban en el insti… pero sus propios compañerOs se chivaban) esas chicas viven asustadas … ¿qué hacer para evitar que se menoscaben sus derechos? Aparte de defender el laicismo con uñas y dientes, (se pongan como se pongan los obispos y esos foros de la familia) no se qué puedo hacer.

    Ah! aunque en las aulas nos se lea esta página, algunas de las personas que la leemos trabajamos en ellas… algo acabará llegando, digo yo.

    By Anonymous lectorahabitual, at 7:23 p. m.  

  • Las imposiciones culturales casi siempre acaban afectando los derechos individuales. Yo tambien me cambiaba, los domingos cuando iba a misa (que tiempos aquellos), me hacian salir de casa de punta en blanco, y yo tiraba unos vaqueros por la ventana de mi habitacion a la calle, para ponermelos. Yo tambien iba "asustada" por si me pillaban.

    Lo que quiero decir, es que es muy dificil que la cultura no nos afecte de un modo u otro. En muchos lugares de trabajo no se permiten piercings o tatuajes, etc. Sin embargo parece que eso no causa tanto "dolor de conciencia" como un velo.

    By Blogger Purkinje, at 8:29 p. m.  

  • Es la primera vez que te comento pero te leo siempre. Me encanta aprender tanto con tus posts (desgraciadamente, no tengo tanta base de conocimientos como tú ) y me alegro de encontrar por fin a alguien que tenga unos pensamientos tan claros como estos. Parece mucho más progre y feminista imponer una visión occidental de todo, pero estoy absolutamente de acuerdo contigo en lo que has comentado. ¡Gracias por acercarnos un poco más tantos temas! Además, me alegro también de que reflejes al mundo árabe como algo más que un pueblo culturalmente atrasado en todos los aspectos, incluidos el de la libertad y la tolerancia. Hoy he escrito un post sobre ello (evidentemente, no de la calidad de los tuyos :P).

    Y respecto a lo que comenta lectorahabitual creo que son casos radicalmente distintos, y que el ave (creo, si no, no estoy tan de acuerdo con ella) hablaba de llevar el velo (o cualquier símbolo cultural) como decisión absolutamente voluntaria.

    By Anonymous Lore, at 8:45 p. m.  

  • Tu hipotesis es impecable Ave, nada que objetar, el binomio velo = rasgo cultural libremente aceptado por la persona (en este caso mujer)es absolutamente subsumible en los valores constitucionales del mundo occidental, pero claro, la realidad es poliedrica y contradictoria, ¿porqué entonces la imposición del velo o de esos rasgos culturales a las mujeres occidentales representantes de Estados occidentales o no musulmanes por parte de los mandatarios de Estados musulmanes?, la Reina y las Ministras correspondientes no se libran según vemos en los telediarios de un llamemósle "trato diferenciado", quizás sea la manifestación/imposición cultural de Estados teocraticos (y eso si que es un choque), en fín creo que estando de acuerdo basicamente en lo que has expuesto, el tema tiene muchos y variados aspectos, pero para mí hay dos conceptos de imposible encaje que son la forma de Estado teocrático (que aparte del Vaticano tiene una nutrida representación en el mundo musulman) y los derechos individuales, son como el agua y el aceite, quizás sea un enfoque reduccionista pero es así como lo veo.Saludos.

    By Anonymous Politicamente incorrecta, at 10:38 p. m.  

  • Me parece interesante la información que has dado sobre los motivos que aducen las mujeres para llevar el pañuelo pero eso no quita para que siga pareciéndome una prenda machista,lo cual no quiere decir que deba prohibirse ya que cada cual debería vestir como quiera, el problema es que hay chicas a las que les obligan a llevar el pañuelo y otras, por ejemplo en un documental que vi sobre Egipto, dicen que lo llevan porque es más fácil encontrar marido (lo decían mujeres que antes no lo llevaban y habían optado por volver a llevarlo por esa razón que he mencionado).

    Otra cosa también al hilo de este tema que quería criticar es la extrema superficialidad de los medios de comunicación españoles, sobre todo de la mesa de debate de María Teresa Campos donde se criticó hasta la saciedad el tema este del pañuelo en las escuelas. Lo terrible es que muy poco tiempo después salió en algunos medios que un padre musulmán (no recuerdo la nacionalidad) no dejaba a su hija ir a clase de gimnasia y eso sin embargo no provocó las iras de la Campos, ni siquiera se mencionó en su mesa de debate...¿no es eso mucho más grave que el pañuelo?

    By Anonymous Armel, at 1:34 a. m.  

  • Estoy de acuerdo con lo que planteas en este post y también con los comentarios de Purkinje. La realidad de los paises no desarrollados, llamados "tercer mundo" es muy peculiar y diferente de lo que es Europa o USA. Difícilmente pueden comprendernos de manera apropiada. Solo nosotros podremos darnos la respuesta que necesitamos para lograr avanzar. Toda práctica política, incluido el feminismo, tenemos que reinventarla desde nuestro sitio. Es algo que nadie puede ni debe hacer por nosotros.

    By Anonymous Mati, at 5:54 a. m.  

  • hola soy una mujer divorciada, de 38 años, licenciada en contaduria y con dos hijos varones de 12 y 9 años. siempre fue mi sueño tener una hija pero no se me dio. me encantaria adoptar una niña de preferencia de origen arabe puesto que mi abuelo era de jerusalem y yo herede algunos razgos. no importa si ya no es una bebe. soy una pèrsona bastante solvente y con negocios propios, de familia unida y amorosa. les garantizo que a la niña nunca le haria falta nada tanto en lo economico, como en educacion, libertad de ser ella misma, familia, amor. espero su pronta respuesta. gracias.

    By Anonymous marzuca, at 3:29 p. m.  

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