El Aviaducto

sábado, noviembre 26, 2005

Víctimas del patriarcado

Muchas veces vamos caminando por la calle y Tórtola me mira y me dice: “A veces, no puedo creerme que este país haya aprobado la ley del matrimonio.” ¿Por qué?, le pregunto. Me dice: “Porque en muchos aspectos sigue siendo un país muy diferente a como yo me lo imaginaba. Por ejemplo, el número tan alto de mujeres casadas y amas de casa que hay en España. La verdad, nunca pensé que hubiera tantas, creía que España era más como otros países europeos.” Valga el ejemplo para empezar a ilustrar el post de hoy, que me ha salido a raíz del último (y al parecer bastante polémico) post de la Mujer en Guerra.

En primer lugar: una mujer que sufre maltratos es una víctima. Pero no es solamente una víctima de lo más inmediato (el grito, el puñetazo en la cara, el “eres tonta” que se sucede cada día por cualquier motivo, o sin él) sino más bien de algo que va más allá de la mera agresión. La mujer maltratada es una víctima de una serie de estructuras y patrones (sociales, económicas, culturales) que desde que nace le enseñan que como mujer únicamente podrá realizarse plenamente compartiendo su vida con un hombre. A las mujeres se nos educa en lo que Adrianne Rich llamó la “heterosexualidad obligatoria,” esto es, un sistema en el que lo obligatorio es estructurar tu vida de una manera determinada (marido, hijos, pisito) sin que en el fondo nadie te cuente que existen otras opciones y que no por ello serás menos mujer (por ejemplo, negándote a ser madre). Es cierto, y creo que todo el mundo conoce el prototipo, que existen muchas mujeres que no tienen ningún problema en depender económicamente de sus maridos: generalmente están casadas con hombres amables, que asumen como propia una función social (padre y soporte económico de la familia) para la que en ningún momento han recibido ningún tipo de educación más allá de los patrones que pueda ver repetidos en su entorno de familiares y amigos. No debe ser fácil ser hombre modelo, vivir con la obligación de ser el sustento de la familia porque sí, saber que si tú fallas, tu familia corre el riego de irse a pique y con ella tu sentido del orgullo personal y muchas veces de lo que significa ser hombre en una sociedad machista y patriarcal como esta. Porque siempre hablamos de cómo el patriarcado ahoga a las mujeres, pero nunca, salvo desde la inteligencia crítica de personas como mi Divina Shangay, se habla del daño que el patriarcado hace al hombre, imponiéndole unos patrones de masculinidad absurdamente insostenibles que identifican masculinidad con éxito en lo económico, y falta de lo anterior con fracaso social y personal. Sí, en el mundo de hoy es difícil ser mujer, pero yo creo que tampoco debe resultar fácil ser hombre.

El maltrato no surge en una situación de vacío, ni los maltratadores (como frecuentemente se nos quiere hacer ver) son el ogro a combatir – y me explicaré antes de que me lluevan hostias. El maltratador es, por así decirlo, la punta del iceberg: lo más visible de un problema con raíces profundas donde la principal violencia no es el maltrato individual, sino la violencia estructural - económica, cultural, etc. - a la que nos vemos sometid@s desde la cuna. No podemos olvidarnos del contexto histórico en el que se desarrolla esta discusión. Venimos, todo sea dicho, de una de las realidades más enfermizamente patriarcales de la historia contemporánea: el nacionalcatolicismo franquista. ¿Realmente podemos esperar una transformación radical, o que España se convierta en una nueva Suecia, de repente? No lo creo. Vivimos en un momento histórico en el que las reglas del juego no están claras: esta es todavía una sociedad profundamente patriarcal, pero al mismo tiempo hacemos como si no lo fuera. Todo sea dicho, disimulamos bastante bien. La figura autoritaria del padre de familia se ha visto sustituida por nuevos modelos de convivencia que ni se han desarrollado plenamente, ni tampoco han venido acompañados de transformaciones en el plano socioeconómico que ayuden a asentar estas realidades. No hace muchos años, un sueldo era suficiente para mantener a una familia al completo. Ahora, dos sueldos apenas bastan, y un sueldo medio no da ni para que una persona pueda establecerse independientemente de ataduras (sean las de una pareja, o las de sus padres). Diferentes realidades socioeconómicas están dando lugar a diferentes realidades de convivencia: por un lado, sigue prevaleciendo la idea de que el trabajo de un hombre es el pilar de la familia; si alguien tiene que dejar de trabajar, que sea la mujer (cobra menos y además en casa tampoco se están tan mal, etc.) Por otro, se nos bombardea constantemente con imágenes e historietas de dinkis, parejas hetero donde tanto ella como él valen lo mismo, donde los dos están profesionalmente realizados, ganan buenos sueldos, y (lo más importante) donde el dinero ha dejado de ser un factor importante si alguno de los dos se harta: tú por tu lado, y yo por el mío. Que digo yo será la realidad de muchas parejas en sitios como Madrid o Barcelona, pero desde luego no es la realidad de Segovia ni de tantas otras ciudades de España llenas de curritos de a 700 euros el mes. Yo, que me formé intelectualmente como marxista, sigo pensando que la pela es la pela y en el fondo es lo que mueve el mundo, y aquí es donde no me queda más remedio que darle la razón (aunque sea indirectamente) a bea con su post de hoy. ¿Por qué?

La Xunta de Galicia ofrece ahora una paga durante un año a mujeres que acrediten haber sido maltratadas. Creo que la paga, si no me equivoco, asciende a unos 600 euros mensuales, y tiene por objeto que la mujer pueda salir de la situación de maltrato y comenzar una nueva vida. Hasta aquí bien... o no tanto. Mi pregunta es: ¿se trata de una medida eficaz? ¿Hasta qué punto contribuyen medidas como esta a detener el problema del maltrato? Mi respuesta: es una medida necesaria, pero claramente insuficiente. Socialmente, tenemos la responsabilidad colectiva de proteger al más débil, de ahí que no me parezca mal en absoluto que las instituciones se comprometan activamente en la protección de las mujeres maltratadas. Pero socialmente también tenemos la responsabilidad de atacar la raíz del problema y no conformarnos con tiritas y mercromina para un problema que necesita de intervenciones radicales. En sí misma, la medida de conceder una paga a una mujer maltratada no sirve para casi nada si no va acompañada de toda una serie de medidas acompañantes que realmente transformen todo el contexto en el que primeramente surge la situación de maltrato. Y eso pasa por atacar todas las estructuras que nos rodean, desde la educación hasta el mercado laboral o de la vivienda. Tenemos que empezar a darnos cuenta colectivamente de que la educación que damos a quienes vienen detrás tiene que ser una educación mucho más amplia, que enseñe, tanto a chicos como a chicas, que los lazos afectivos que puedan en su día establecer con otra persona (sea del sexo que sea) son una cosa, y cómo organicen su vida es otra. Que no es verdad que el pleno desarrollo de su personalidad haya de pasar necesariamente por el matrimonio y el pisito con dos churumbeles y cortinas en todas las habitaciones. Que sepan, por lo menos, que hay otras posibilidades, y que las pelis de Meg Ryan son eso: pelis de Meg Ryan. En el fondo, esta es la misma discusión surgida en Castilla la Mancha a cuenta de la guía para chicas: eso era precisamente lo que se intentaba con esa guía (reinventar, imaginar, ir más allá), y eso es precisamente lo que los y las sostenedoras de este patriarcado cruel pretenden evitar.

Tenemos también que trabajar más y mejor contra el actual clima de terrorismo laboral que comenzó a instaurar el Partido Socialista en la década de los noventa y que alegremente continuaron sus sucesores (incluido el señor Rodríguez Zapatero), que ha convertido a esta nueva generación de jóvenes ultrapreparados en una nueva generación de esclavos del capital corporativo destinados a compartir piso con sus padres o compañeros hasta la edad de la jubilación y a una vida de inseguridad e incertidumbre con hipotecas hasta el día que te mueras. ¿Qué sentido tiene dar una paga a una mujer maltratada durante un año y que esa mujer deje de ser dependiente económicamente de su marido, para pasar a ser dependiente económicamente del Estado y, al cabo de un año, tener que volver a depender económicamente de alguien, bien sea sus padres si los tiene, bien una nueva pareja con la que probablemente volverá a caer en el mismo ciclo de violencia y desamparo?

La parte más difícil es la de convencernos de que el patriarcado nos ahoga a tod@s: a mujeres, y a hombres, y que los dos perdemos con esta situación. Y pasa también por convencernos de que la perversión capitalista que está ya generando enormes desigualdades en el llamado “Primer Mundo” (¿coches ardiendo en París?) y que nos ha convertido en los nuevos esclavos del siglo XXI está íntimamente ligada a la reproducción de patrones de violencia contra las personas más débiles y en posiciones más precarias de nuestra sociedad, que en su mayoría (pero no en exclusiva) suelen ser mujeres, ancianos, y personas enfermas. Así que, sin criticar la medida de la Xunta, tampoco puedo estar muy contenta ante una medida que, tomada así, no contribuye en nada a solucionar el problema porque es una medida aislada que probablemente contribuirá a perpetuar los patrones de dependencia que dan lugar al maltrato. El maltrato es una realidad especialmente sangrante para cuya solución las mujeres lesbianas podemos y tenemos mucho que ofrecer. No porque sea mejor ni peor ser lesbiana, sino porque nuestro lesbianismo y nuestra visibilidad son, en la mayoría de las ocasiones, un símbolo del triunfo sobre estructuras injustas que nos han amordazado desde que nacimos.

Enlaces de interés

Red Feminista (Red Estatal de Organizaciones Feministas Contra la Violencia de Género)

Centro de Atención, Recuperación e Inserción de Mujeres Maltratadas

Violencia contra la mujer (Mujeres en Red)

El Síndrome de Estocolmo doméstico en mujeres maltratadas

Sociedad Española de Psicología de la Violencia



7 Comments:

  • Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    By Blogger Telita, at 4:04 p. m.  

  • Porque ante lo ya aceptado y lo ya pensado no nos damos cuenta de que tenemos que rechazar algunas cosas y aceptar otras y empezar a pensar en vez de seguir lo pensado. De acuerdo contigo en que es una medida insuficiente. Más cosas, ejemplos a lo que comentas del patriarcado: una compañera de clase comenta a sí q tú no piensas en casarte? yo contesto que no. Otra compañera parece que se muere por contar que ella sabe que me gustan las chicas y comenta: con la de opciones que hay. Yo entonces digo: no, L, tampoco me planteo casarme con una mujer, no me planteo una vida dependiente de nadie. Caras de extrañeza, preguntas sobre mi lesbianismo y las disculpas de la compañera que había comentado previamente que desgraciadamente hay otras opciones: yo respeto, ¿eh? ya veo ya, ojalá hubiera muchas como tú le digo. Y a mí eso me da igual. A mí lo que me da asco es que mi compañera de clase siga matriculada por sus meses de vacaciones, que no deje el colegio o se ponga a estudiar o haga algo, que simplemente pase el rato pensando en su vestidito de boda. Lo que me da asco es que sean todas tan sumamente imbéciles y complacientes con los deseos de sus novios, que sus madres les digan qué chico tan bueno, se ve que te cuida un montón, vas a ser muy feliz con él cuando sólo tienen dieciseis y diecisiete putos años. A mí me da asco tanta estupidez, a mí me da asco. Y sí, no digo yo que no sean víctimas de lo ya estuipulado pero nos olvidamos de que la sociedad no existe, existimos las personas que la conformamos y si ellas son tan memas como para creerse todo lo que les cuenta, pues a mí también me dan asco. Saludines, Ave.

    By Blogger Telita, at 4:10 p. m.  

  • Muy buen post y gracias por acordarte de nosotros, también es difícil ser hombre y responder a unas ciertas expectativas de éxito profesional, etc. además esto enlazado con la precariedad laboral y la falta de futuro para muchos universitarios que también denuncias en el post da lugar a una situación desastrosa.

    By Anonymous Armel, at 5:57 p. m.  

  • Yo no comparto para nada los planteamientos de bea. Me parece que a estas alturas,lo que menos necesitan las mujeres ´mal-tratadas´ es leer opiniones como esa, en la que se analiza el tema sin ningún tipo de perspectiva, y por supuesto sin ninguna empatía.

    Pienso también que si hay un campo realmente despechado con los derechos de las mujeres (a la vida, la dignidad y el disfrute a sus derechos) ese sin duda es el campo más patriarcal de todos: el derecho.



    bellota

    By Blogger Bellota, at 11:14 p. m.  

  • Fantástico el post de hoy. Me ha gustado leer de tus teclas algunas de las ideas que seguiré defendiendo de manera naive aunque me llamen de todo l@s femonist@s.

    A ver cuando llega el día que al hablar de estos asuntos se sustituye la palabra "hombre" y "mujer" por la palabra "persona". Todo seria mucho más sencillo de aceptar y defender por todos, y no caeriamos en este absurdo frontismo de hombres contra mujeres donde la lógica que hay detrás no es más elaborada que la de un equipo de futbol "los tuyos" contra otro "ellos".

    Uno de los dias más impactantes que me hizo entender el "pais" en que vivo fué cuando se aprovó la ley contra la violencia de género, dejando de lado el estúpido eufemismo encontré *terrible* que se pudiera hacer una ley que frente a un mismo delito diferenciara las penas basandose *exclusivamente* en el sexo biológico del delincuente...

    nada de sutilezas, como incluir agravantes por superioridad física, por dominación psicológica, por control económico, no, todo eso no hacia falta... es mucho más sencillo (y demagogo) simplificar y afirmar que si un hombre biológico agrede a una mujer biológica es mucho más grave que el caso inverso o entre personas del mismo sexo.

    Por no hablar que todos los programas de ayuda a las mujeres maltratadas están vetados a los hombres maltratados... incrible ... ahora resulta que hay víctimas buenas y víctimas malas...

    Y antes que algún espíritu bienpensante me recuerde que la proporció de hombres maltratados es muy inferior a la de las mujeres... y que eso "justifica" (?) una diferencia en las penas, le recordaré que a pesar de que la mayoria de pequeños delitos estan protagonizados por menores inmigrantes o por toxicómanos, seria inaceptable que la ley estipulara condenas más graves para estos dos grupos por cometer el mismo delito.

    ¿Realmente tanto le cuesta entender a la gente que la pena de un delito deberia basarse exclusivamente en la acción y el daño de la víctima? ¿Que los extraño casos de maltrato de hombres por mujeres requieren la misma solidaridad cuando hablamos de los casos individuales?

    No continuo con la arenga que me deprimo por tanto borreguismo.

    Me quedo con todo el post, pero hay una frase que sintetiza totalmente mi visión antisexista: "el patriarcado nos ahoga a todos", este es el nucleo del problema.

    Aunque quizas discrepe ligeramente, donde tu hablas de "patriarcado" yo utilizo siempre la palabra "sexismo": "el sexismo nos ahoga a todos". La primera versión sugiere/insinua que el status quo ha sido establecido y es responsabilidad de los "hombres" (ese colectivo abstracto que no existe) y vuelve al frontismo esteril, la segunda responsabiliza a hombres y mujeres por la situación actual, algo que según mi opinión está más cercano a la realidad y permite a unos y otros trabajar en el mismo equipo.

    me ha gustado el post, me ha recordado a los "viejos tiempos" ;-)

    By Anonymous Nemo, at 9:21 a. m.  

  • Rompo la tradición de no comentar para dar las gracias a Nemo por leer, comentar, y decirle que echo muchísimo de menos su perspectiva desde que cerró su blog... Vuelve, compañero :-)

    By Blogger El Ave, at 11:49 a. m.  

  • He leído los enlaces que pones, pero es lo de siempre, siempre que visito páginas "feministas" me siento como si las mujeres (cierto tipo de mujer, madre y esposa) fueran menores de edad, especies en peligro de extinción, enfermas, minusvalidas, personas de poca valía a las que hay que proteger porque "cuando las humillan, las pobres no se enteran".

    He buscado en el DRAE la definición de feminista, porque a estas alturas de la pelicula, yo no sé si soy feminista, es que yo creo que LAS MUJERES NO SON MENORES DE EDAD, NI PERSONAS A LAS QUE HAYA QUE PROTEGER ESPECIALMENTE SOLO POR SER MUJERES.

    Pero, parece ser, que pensar esto es "no tener un mínimo de empatía, no ser solidaria (¿con quién?), pobrecitas, es que son mujeres (es decir, menores de edad de por vida, parece ser).

    Este comentario también se puede aplicar al post de "las talibanas".

    PArece ser que hay mujeres, leidas, escribidas, viajadas , altas, guapas y delgadas que tienen el deber de proteger a las mujeres que parece ser no se enteran de nada.

    Yo, como siempre, no soy ni de unas ni de las otras.

    Pd. Gracias a tu post han comentado en mi blog bellota, Nemo y Mercedes....¡¡hoy me siento importante¡¡ (esto lo digo en serio, que no haya malentendidos).

    Gracias, Ave. Por cierto, Nemo tiene razón, parece que estamos volviendo a los viejos tiempos.

    By Anonymous bea, at 3:13 p. m.  

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